| « Crítica de la objeción fiscal | La máxima vil. Memoria de Adam Smith » |
Jueves, 11 de junio de 2009
La bandera republicana ondea en lo alto del Ayuntamiento y los trabajadores cantan la Internacional

Acompañamos a los trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento de Leganés que desde el pasado miércoles permanecen encerrados en el edificio de servicios administrativos municipales (más conocido como Casa del Reloj) en lucha por su convenio colectivo. Una delegación del Comité Unitario de Trabajadores (CUT), que agrupa a todos los sindicatos con representación, continúa a estas horas (ya más de la una de la madrugada) negociando con los portavoces del equipo de gobierno.
La movilización se inició en la tarde del miércoles de la semana pasada, día tres de junio, cuando una treintena de trabajadores y trabajadoras se encerraron en el interior de la Casa Consistorial, respaldados por otros doscientos trabajadores desde la calle. A las pocas horas, un grupo de la policía municipal los desalojaba por la fuerza, por orden del alcalde, Rafael Gómez Montoya (PSOE). Uno por uno, fueron levantados del suelo y sacados en vilo hasta la puerta por los agentes. Entonces decidieron marchar a la Casa del Reloj, en donde han estado encerrados hasta el día de hoy. En Leganés, nunca antes ningún otro gobierno local había ordenado el desalojo de trabajadores municipales. Por lo que lo del miércoles pasado supone un triste logro histórico de autoritarismo para un gobierno conjunto de PSOE e IU.

Desalojo de los trabajadores de la Casa Consistorial en la noche del 3 de junio
Los trabajadores protestan por el hecho de llevar ya dos años sin convenio colectivo, entendido éste como el conjunto de condiciones de trabajo que afectan tanto a contratados laborales como a funcionarios, a la totalidad de la plantilla. Entre otras causas de conflicto, nos cuentan los sindicalistas, destaca la funcionarización y la falta de valoración de puestos de trabajo. También se quejan de las privatizaciones de servicios y del número desmedido de cargos de confianza (más de 50) con salarios millonarios.
Si lo del miércoles fue grave, ayer el alcalde socialista se superó de nuevo, impidiendo el acceso de los trabajadores al pleno del Ayuntamiento. Sin que ello oculte la circunstancia más bochornosa si cabe del silencio cómplice de su socio de gobierno, Izquierda Unida, cuyo grupo municipal, encabezado por Raúl Calle, no sólo se ha inhibido en el conflicto laboral sino que ha tolerado la cacicada de prohibir la entrada al pleno incluso de una delegación sindical, tal como solicitaron los portavoces del PP local y de un partido independiente (Unión por Leganés). Es decir, el mundo al revés.
Hacia las diez de la noche hablamos con un grupo de los encerrados, de CCOO. Están agotados. Estos días de lucha han sido duros. Confían en que el equipo de gobierno por fin entre en razón. Parece que algo se ha avanzado en la negociación, aunque los representantes de los sindicatos corporativos (CPPM, CSIT-085) actúan por su cuenta, rompiendo como siempre una estrategia conjunta de clase en interés de la generalidad de los trabajadores. El equipo de gobierno se escuda en ellos para no dar una respuesta que desatasque la situación.
Los sindicalistas intercambian opiniones entre ellos con cordialidad pero con acaloramiento. Hacemos ademán de retirarnos con discreción para que puedan discutir con entera libertad. «No, no, por favor. Queremos que estéis con nosotros, que oigáis lo que discutimos. Necesitamos vuestra ayuda». El comunicado de la agrupación del PCE apoyándoles les ha parecido fantástico, comenta un trabajador con cierta emoción.
Hoy, desde por la mañana, han instalado en los jardines que hay frente a la Casa del Reloj, tiendas de campaña. Es un nuevo «Campamento de la esperanza», afirman. Muy cerca, una soberbia reproducción de la estatua que Victorio Macho hizo de Pasionaria.
A las once de la noche, un grupo de trabajadores se arranca a cantar la Internacional. Cantamos con ellos.
Una hora más tarde, las miradas se dirigen hacia arriba, a lo alto del edificio: alguien ha colocado en uno de los mástiles, junto a la de la Comunidad de Madrid, una bandera republicana.
Siguen negociando. Hacia las doce, alguien grita: han preparado una perola con patatas, hay mejillones al vapor. A cenar.

Una de las asambleas de trabajadores en que se decidieron las acciones de lucha
PD.- Son más de las tres y media de la madrugada. Se acaba de romper la negociación. El equipo de gobierno se niega ahora a considerar la valoración de puestos de trabajo hasta el año que viene. Ante un esfuerzo inaudito de sensatez de los representantes sindicales, el gobierno responde con la cerrazón más idiota. Los trabajadores están furiosos. Continúa el encierro. Se estudiarán nuevas formas de presión. A dormir. Esperan días duros.
Última información: Nos cuentan los trabajadores que ayer -jueves, día 11-, a las once y media de la noche, en reunión personal con el alcalde forzada por la persistencia de las medidas de presión, consiguieron alcanzar un primer preacuerdo que de momento podría desbloquear el conflicto. Más adelante informaremos de los detalles