Miguel Boyer ha escrito hoy 26 de mayo un artículo en la 4ª página de El País, que considero debe ser contestado.
Sabemos que Boyer y Solchaga fueron Ministros de Economía y Hacienda con el gobierno de Felipe. También lo han sido con Zapatero Solves y actualmente Elena Salgado. Cuatro patas para un banco cojo. Cuatro economistas que son la quintaesencia del neoliberalismo, el trigémino del capitalismo expoliador y la ruina de los pueblos.
Empieza Boyer: “es muy importante en la política económica tener en cuenta lo adecuado para cada fase de la crisis” Ni una palabra de lo que es esta crisis: ¿quién la ha producido? ¿cómo se ha producido? ¿cuáles han sido sus consecuencias? Para él, simplemente hay que tener en cuenta cada una de las fases de la crisis. Dice “ que el gobierno ante un shock como el producido con la crisis en 2009 “hizo sus deberes” que consistieron en un paquete de estímulos para reactivar le economía”. Absurdamente dice que igual que hicieron todos los países, pese a las prédicas de hayekiana o reaganeana (sin embargo, como veremos, él más adelante en su artículo, acepta, en el fondo, las tesis de estos dos reaccionarios, uno nefasto premio Nobel y otro más nefasto presidente de Estados Unidos.
Se felicita, como no podía ser por menos, el reaccionario economista de que el actual gobierno, sedicente socialista, tenga el mérito de haberse adelantado a las recomendaciones del FMI y la OCDE. ¿Qué son estas dos instituciones? Dos instituciones nefastas. Representan lo mismo: el PODER omnímodo del DINERO, así, con mayúsculas, y que está formado por los intereses de los grandes bancos, las grandes multinacionales, los grandes fondos de inversión, y todos sus ejecutivos que son, ni más ni menos, que el “mercado” “el sistema” y el rostro de los especuladores. Cuando ese crack, yo lo he llamado, que representa al capitalismo lo que representó el derribo del muro de Berlín respecto a la economía planificada soviética, -que no el comunismo-. Ante ese crack o shock los representantes de ese capitalismo que se había hundido, entre los crujidos de sus contradicciones llevadas al paroxismo por la avaricia y el desenfreno, recurrieron al Estado, al que hasta ese momento denigraban y decían “cuanto menos Estado mejor, porque el Estado no es la solución, sino el problema”. Ahora bien, llegado ese momento trágico para ellos, sí era el Estado su salvación, y el Estado, que no representa hoy por hoy, por desgracia, verdaderamente democrática a ningún pueblo, acudió a su ayuda con el dinero de todos, de esos pueblos. Salvado que fue ese capitalismo, ese sistema, esos mercados, o digámoslo con sencillez y por su nombre, esos bancos, esas multinacionales, esos fondos, esos ejecutivos y especuladores, no han esperado ni casi 48 horas para al sentirse salvados, coger carrerilla y atacar, como lobos enfurecidos a quiénes acababan de sacarles de la ruina: a esos pueblos, llámese ayer Grecia, o llámase hoy España y Portugal. Sí, como decía Beltro Brecht, “ya llegarán también a vosotros”. Sí, ya llegarán también por los pueblos de Francia, Alemania y Gran Bretaña. Esas fieras enfurecidas, darán dentelladas ahora a estos países del sur a los que nos llaman “cerdos”, pero luego seguirán dando destalladas a los del norte. El caso es saciar su insaciable avaricia.
Volvamos sobre el nefasto artículo de Boyer. Afirma “la prioridad absoluta ha pasado, en toda Europa, de mantener estímulos a dar tajos al gasto público, para reducir aceleradamente los déficits” Esto es que cueste lo que cueste a puestos de trabajo, ¡qué terrible es emplear la palabra paro! Un parado es una familia de tragedia, cuatro millones de parados no es una cifra, es 4 millones de familias que viven en la tragedia más absoluta. No, ahora ya no interesa esos estímulos para crear riqueza e ir suprimiendo el paro, eso es cosa de los pobres, de los trabajadores, del pueblo. Ahora - y siempre- lo importante es el interés de los ricos, de los capitalistas, de los bancos, del sistema, de los mercados. Su interés es que los Estados disminuyan sus déficits porque estos ponen en peligro el que esos bancos, etc., corren el peligro de que no se les paguen los interese desaforados o no se les devuelva su dinero.
Si Boyer tuviese un mínimo de socialista, sabría que la única manera de salir de la crisis por la izquierda, esto es, el interés de los pueblos, es precisamente todo lo contrario, aumentando esos déficits, todo lo que haga falta, para que el Estado realice inversiones públicas que creen puestos de trabajo y supriman el paro. Esos déficits no hay por qué pagarlos ahora, en plena crisis. Es un disparate hacerlo. Esos déficits hay que pagarlos el día de mañana, cuando reactivada la economía, el Estado reciba muchos más ingresos, no solo con esa reactivación sino también porque si las inversiones en infraestructuras se han hecho bien, esas infraestructuras crearán nuevas riquezas y generarán una reactivación de la economía que producirán a su vez ingresos al Estado. Además, esas infraestructuras deben hacerse no solo a una reactivación de la economía, sino también unas inversiones en unas infraestructuras que tienen mucho mayor significado positivo para los pueblos y la humanidad: mejores escuelas, institutos, universidades, laboratorios, hospitales, inversiones en medidas para salvar el medioambiente: depuraciones de aguas residuales en todos los pueblos, repoblaciones forestales, cuidados de los montes, etc. Ese es el verdadero progreso. ¿Por qué no se mide el producto interior bruto (PI
teniendo en cuenta la creación y el aumento de esas riquezas y no solo que se mide si se producen más o menos coches o electrodomésticos, que la mayoría de las veces no sirven para nada sino para perjuicio de la propia naturaleza, y hacer esclavas a las personas de tan inservibles objetos cuando estos desbordan lo verdaderamente necesario y útil?
Sigue Boyer “el gobierno está haciendo los deberes a su tiempo con las duras medidas aprobadas el 20 de mayo” Y se queda tan tranquilo. Claro que Zapatero no haya tenido ni siquiera la mínima decencia de hacer una alusión a que también los ricos contribuyan a apretarse el cinturón le parece muy bien al señor Boyer, púes trabaja o trabajaba para una de las mujeres más ricas de España y quizá del mundo, y según parece, ha formado parte en esa esperpéntica Fundación de Aznar que lleva nombre de Falange, y que grotesca e inexplicablemente financiamos todos a través de las decisiones del actual gobierno socialista.
¿Cómo es posible defender las medidas aprobadas por el gobierno, de bajar el sueldo a los funcionarios, congelar las pensiones, etc., (me da vergüenza repetirlas)?, después de haber suprimido el impuesto del patrimonio, disminuir el impuesto de sociedades, y el IRPF y de permitir la vergüenza de las Sicav y seguir sin tomar ninguna medida financiando a la Iglesia. Ni habla de reducir gastos militares.
Más adelante dedica medio artículo a las medidas laborales. Es tal el cúmulo de disparates que sostiene el ex ministro “socialista”, que llega incluso a sostener, no que es malo, sino que es malísimo que haya “un salario mínimo demasiado alto, porque perjudica esto o aquello” ¿Cómo es posible que se diga semejante disparate?, que es un insulto en la cara de quienes cobran ese salario mínimo. ¿Cuánto gana mensualmente el ex ministro socialista? ¿Cuál es la renta de sus jefas multimillonarias? Pues bien, el salario mínimo creo recordar que son unas 633 Euros. ¿Puede vivir una familia con 633 Euros al mes?, ¿Cómo es posible que a este sedicente socialista le parezca un salario demasiado alto, debía de caérsele la cara de vergüenza si que alguna vez la ha tenido?
No quiero seguir. Creo que ya está claro que es una vergüenza intolerable que en un periódico pretendidamente serio como El País, se de cobertura en su importante cuarta página a este cúmulo de disparates.
Quiero terminar diciendo que, al menos dice una cosa seria y verdadera. Es su P.S. en la que dice que después de enviar el artículo “ha conocido la nota tosca y simplista del director del FMI” Lamenta haber coincidido en su artículo con lo que exige el señor Strauss-Kahn, para terminar añadiendo que espera que ese señor -por llamarle de alguna manera- emplee el mismo tono y estilo cuando se presente a Presidente de Francia pues le asegura que tendrá un fracaso, para bien de sus conciudadanos.
¿Qué es lo que ha dicho semejante impresentable personaje, como impresentable es todo el FMI? Sencillamente que después de que Zapatero se ha bajado los pantalones, se ha arrodillado ante los “mercados” -no repito lo que son- y a jodido a todos los españoles con tan estrafalarias medidas, ayer, el FMI sencillamente se cree con el derecho de intervenir en las relaciones laborales entre los trabajadores y las empresas españolas, para exigirlas que se permita el despido libre. El descaro, el cinismo y la desvergüenza del FMI no pueden llegar a más. La reacción del gobierno de España y las reacciones de nuestros Sindicatos, no pueden llegar a menos. Solo lo comprendo porque con tristeza y amargura me pregunto: ¿Qué hay de común entre aquellas Comisiones Obreras del proceso 1001 que yo con otros muchos defendimos en mítines y conferencias por fábricas y universidades de toda Europa, con las Comisiones Obreras de hoy, que la mayoría de los trabajadores reconocen, que es un Sindicato, igual que UGT, que está en un pesebre. ¡Así les va a los trabajadores!
No quiero leer ni corregir mi artículo. Lo he dictado nada más leer el de Boyer. Prefiero que quede así.