Leí en el Magazine del domingo de El Mundo, una entrevista a la traidora y desvergonzada política Rosa Díez. Dice: “La Ley electoral actual es muy injusta y genera dos graves distorsiones que se deben corregir con urgencia. La primera es que el voto de cada ciudadano no tiene el mismo peso en la elección de representantes….. y eso es contrario a la igualdad, a un principio constitucional básico” Añade tan impresentable personaje: “el sistema actual genera una peligrosa perversión, porque cuando la gente cree que su voto no va a servir para nada, pierde todo interés, se produce un efecto disuasorio….. hay que cambiar la Ley porque es el eje, es la clave. Si el sistema electoral está pervertido, todo lo demás también lo estará” Tiene toda la razón. Los comunistas y los militantes de Izquierda Unida lo venimos diciendo hace tiempo. ¿Qué hacemos para remediarlo?
Leo en el periódico PÚBLICO, que una encuesta dice que el voto de los socialistas ha caído en un año del 42,8 al 29,4 esto es 13,4 puntos. Sin embargo, a pesar de la debacle del PSOE –lo reconocen hasta sus propios dirigentes- con las absurdas, contraproducentes y nefastas medidas que ha tomado, el PP no solo no aumenta de votos sino que, también disminuye su intención de voto, pasando del 43,6 al 42,8, disminuyendo un 0,8. ¿Cuál es la previsión de esa encuesta sobre los resultados de Izquierda Unida? Que sube del 3,8 al 6,9, esto es que aumenta 3,1 puntos. Evidentemente los millones de votantes que pierde el PSOE por su traición a la socialdemocracia, no van a IU. Van algunos más a ese fantasmagórico y grotesco partido que es UPyD que aumenta 4,2 puntos. ¡Qué vergüenza! ¿Dónde van entonces la mayoría de los que dejan de votar al PSOE? Lo tengo pronosticado en un artículo en La República.es: a la abstención, que va a ser el segundo “partido” en las próximas elecciones. Con el sistema electoral actual la abstención va a favorecer al PP que va a pasar a ser, no ya el partido mayoritario, sino quizá llegue a rozar la mayoría absoluta. ¡Todo un desastre! ¿Qué hace el PCE e IU para evitar esa catástrofe de que al nefasto Zapatero le sustituya el aún más nefasto Rajoy y a los actuales ministros les sustituyan, ¡vaya usted a saber quién! ¿Camps, Mayor Oreja, con su “plácido bienestar del franquismo”, Álvarez Cascos, Aguirre, Montoro, Cospedal, o ese personaje siniestro del PP que ha dicho que a los comunistas nos debían quitar la patria potestad de nuestros hijos? Si lo necesita, será ministra con el PP la tal Rosa Díez, o los reaccionarios políticos de CIU o del PNV.
Con un sistema electoral democrático y constitucional, si se consigue que no haya un aumento trascendental de la abstención porque los desilusionados del PSOE voten a IU, (esto es, que habría un voto útil al revés), ésta podría obtener de 30 a 35 Diputados; el PP incluso disminuiría el número de Diputados como lo haría, en mayor medida el PSOE. Ahora bien, con esos resultados podría haber en España un gobierno de izquierdas, que terminase de sacar la crisis por la izquierda, aumentando los impuestos a los ricos; restableciendo el impuesto del patrimonio; luchando abiertamente y sin cuartel contra la defraudación fiscal de millonarios y empresarios; disminuyendo o anulando pagos a la Iglesia; reduciendo el ejército y la inversión en armas, etc. Haciendo comprender a los parados y a los que temen perder sus puestos de trabajo, que solo votando a IU defienden sus intereses, pues solo un gobierno de izquierdas (evidentemente no de Izquierda Unida sino de un PSOE apoyado en ella) se conseguiría que tampoco fuesen a la abstención esos millones de parados y trabajadores temerosos y se diese un vuelco trascendental a los resultados electorales, permitiendo conseguir ese número de Diputados de IU.
Repetimos: las circunstancias especiales de este trascendental momento histórico son una ocasión única y quizá irrepetible para que el PCE e IU vuelvan a tener el peso y el significado político que tuvieron al final del franquismo y durante la Transición.
Frente a este esperanzador panorama, el Gobierno de la extrema derecha del PP supondría: prohibir el aborto; el matrimonio de homosexuales, e incluso encarcelarles, restableciendo el Tribunal de Orden Público ¡Si han llegado, incluso, repito, a decir que nos quitarían la patria potestad de nuestros hijos a los comunistas! Rouco Varela y su cuadrilla se llevarían nuestro dinero a carretadas para sustituir a la enseñanza pública con colegios religiosos donde se embrutecería a los jóvenes. Se repetiría por toda España los nefastos gobiernos de Aguirre en Madrid y de Camps en Valencia ¡Toda España gobernada por corruptos y ladrones! España entera -si ello fuese posible- más puesta de rodillas ante los nefastos “mercados” que no son sino los bancos y el dinero.
Tenía plena explicación que IU y el PCE no se movilizasen hasta el día de la huelga para exigir al actual Parlamento que cambie la Ley electoral. Recordemos que solo con los votos del PSOE y de otros partidos de izquierda puede hacerse ese cambio de la Ley electoral sin necesidad de los votos del PP. Ya han pasado demasiados días desde la huelga, y ni el PCE ni IU no hacen casi nada para luchar contra una Ley que es antidemocrática, anticonstitucional y que una inmensa mayoría de los españoles, incluido millones de partidarios de la derecha, la consideran un disparate intolerable y estarían dispuestos a apoyar todas las medidas, que pueden y deben adoptarse para exigir que se cambie la Ley electoral, que hasta el Consejo de Estado informó que era un disparate y propuso alternativas muy razonables.
Insisto: Si damos la batalla para que se modifique la Ley electoral; si ponemos en ello toda nuestra fuerza, nuestro entusiasmo, nuestra dedicación, llegando incluso a cualquier medida por dura que sea a la que se tenga que llegar (desde noviembre, va a ser un año, estoy escribiendo que si es imprescindible nos declaremos en huelga de hambre con la constitución en la mano, exigiendo que ésta se cumpla y se legisle una Ley electoral que sea democrática y constitucional, en la que todos los españoles seamos iguales. ¡¡No se puede dejar pasar ni un solo día más!! ¡¡Nuestra responsabilidad es tremenda si no cumplimos con ella!! Lamentablemente pronostico lo peor para el PCE e IU. Terminaremos siendo un partido testimonial de nostálgicos que en sus ensueños piensan o desean un mundo mejor (desear es un vago estado sentimental del alma. Querer algo es poner los medios para conseguirlo). Si no hacemos nada por cambiar la Ley electoral, es como pretender que a uno le toque la lotería sin jugar, o ganar una batalla sin atreverse siquiera a darla. ¡Demos esa batalla con fe, que como decía el poeta, es esperanza!
Cuando esta mañana a las cinco y media -la hora en que comienza mi trabajo diario- meditaba sobre lo que vengo escribiendo, no sé por qué cogí mi libro de memorias y leí alguna de sus últimas páginas. En la 743 leo lo que escribí en 1980. Madrid, 6 de julio: “…. Será verdad que la sociedad española ha elegido el suicidio”. Madrid, 10 de julio: “… La juventud no canta, solo escucha música. La juventud no lee, mira la televisión. La juventud es pasiva, inerte, es la prueba de una sociedad en crisis y en cambio” Repito más adelante: “No cantan los palurdos sin canciones, sino que además la juventud ha dejado de cantar” Madrid, 31 de julio “repetiré aquí las mismas consideraciones tediosas sobre la situación social, económica y política de España. La crisis es de la sociedad entera, es una crisis moral colectiva. Todo está en bancarrota: empresarios y sindicalistas, gobierno y oposición, periodistas y sus pocos lectores, las fuerzas de orden público y los jueces. Los obreros no trabajan, los empresarios no invierten ni dirigen bien sus empresas, el gobierno no gobierna, la oposición no se opone constructivamente. La Iglesia calla o habla para pedir dinero para sus colegios, es decir, que lo que hace es vender su silencio. La Universidad, la sanidad, los transportes y las carreteras son un desastre. El Parlamento no pasa de ser una reunión de mediocres. No se hace nada serio. Todo son chapuzas y vanidades. ¡Pobre España! ¡Y Dios nos salve de un salvador! ¿Qué hacer? No lo sé.
Hoy sí sé lo que hay que hacer: LUCHAR, luchar, luchar, luchar sin descanso. Hacer todo lo necesario para ganar la batalla sin escatimar ningún esfuerzo, ni perder ni un solo día en meditaciones o reuniones sin fin.
Sigo leyendo mis memorias. Agosto 1980. “…… España corre un grave peligro, aunque la masa de la población no mide la gravedad de la situación. Y lo que es peor, ni el gobierno ni la oposición, el poder, pues ambos son poder, están a la altura de las circunstancias. Creo que ha llegado el momento de tomar decisiones a rajatabla, sin contemplaciones. Se ha de poner el interés nacional por encima de los intereses privados, de grupo o de partido, y que cada uno acepte sus responsabilidades”. Muchos, muchísimos y yo mismo, estamos dispuestos a cumplir con nuestras responsabilidades de comunistas. Luego, no caben lamentaciones. Recordemos la lección de Sancho siendo Gobernador de la Ínsula, cuando ordena a un violador que entregue la bolsa a la violada, y cuando el violador se la intenta quitar ella la defiende con uñas y dientes y le dice Sancho: haber defendido la honra como defiendes la bolsa.
Sí, todos tenemos que luchar por conseguir un socialismo del siglo XXI. Levantar de su dormidera a las izquierdas de este mundo rendido a los desmanes del capitalismo desmadrado. Poner fin, que ya es hora, a esta ola de fanatismo de extrema derecha que se extiende por el mundo y lo domina, que ha llegado en los Estados Unidos a sustituir el slogan del neoliberalismo de “menos Estado y más mercado”, nada menos y nada más que por otro aún más nefasto: “menos Estado y más religión”.