
El 26 de marzo: Calentón mediático
No sólo Mayayo es ampliamente difundido por la televisión y la prensa. Desde días antes tanto políticos como medios calientan el ambiente buscando por un lado, disuadir al éxito de la manifestación; y por otro, criminalizar al movimiento. Jordi Hereu se niega a que la marcha baje por Ramblas, la prensa habla de “manifestación ilegal” y de “desafio” de los estudiantes. El popular presentador televisivo Josep Cuní, con la inestimable ayuda de la derechista-populista Rahola, ridiculiza y pone contra las cuerdas a los portavoces estudiantiles, al mismo tiempo que pasean las opiniones de asociaciones vinculadas a PSC y CiU con casi nula representación en claustro y juntas de facultad. Por su parte, la Consellera de Justicia, militante del PSC y exalcaldesa de Mollet, Monserrat Tura, defiende abiertamente la intervención de la Brigada Mòbil contra la manifestación, antes incluso de que esta llegue a realizarse . Poco tiempo antes, Tura había salido en defensa de unos Mossos condenados por torturas.
Por el ciberespacio se difunde al mismo tiempo varios casos relacionados con la selectiva prohibición de manifestarse por Rambles. Es el caso de una sentencia favorable a la Coordinadora per la Llengua, a la cual se le prohibió desde delegación de gobierno –entonces en mano de la pepera Julia García Valdecasas- realizar una marcha por dicha vía de Barcelona el dia de Sant Jordi de 2003. O el caso de la reciente marcha del 8 de marzo. Ante esto, el Ayuntamiento de Barcelona (PSC-ICV-EUiA) asume la versión policial que califica la manifestación de “alto riesgo”. Miembros intermedios de ICV en sus páginas personales apoyan tanto el cierre de Rambles como el “alto riesgo” policial, debido a “grupos minoritarios violentos”. Una persona bastante cercana al coordinador de EUiA, por su parte, llama “ratas” a los convocantes de la manifestación , y los equipara –en supuesto lenguaje leninista- a izquierdistas irresponsables que solo estarían beneficiando con sus actos a la derecha. La muletilla acerca los “violentos” se repetirá en varias ocasiones no sólo estos días. En el pasado fue un lugar común para desprestigiar cualquier lucha en el ámbito educativo o obrero, y podía asociarse a diferentes colectivos. Sin ir más lejos, en las manifestaciones estudiantiles de 1988 se achacaba a miembros de hinchadas ultraderechistas de clubes de fútbol, por ejemplo ; en otras ocasiones el objeto ha sido diferente y se ha criminalizado a anarquistas, Black Block, o determinados colectivos para introducir la discordia en el seno del movimiento, etcétera.
El cierre de Rambles es una medida que el Ayuntamiento solicita para preservar la imagen de Barcelona pacífica y sin conflicto social ante el turismo, sector al cual se ha volcado la capital catalana desde los juegos olímpicos de 1992 en adelante. Voluntad que queda seriamente dañada, no sólo por los heridos de manifestaciones anteriores, sino por el dispositivo exageradísimo y digno de estado autocrático que se va ensamblando a lo largo de la tarde. Rambles, Portal de l’Àngel, y otras calles de acceso al casco viejo son selladas con vallas metálicas y furgonetas de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra. Asimismo, un edificio de Carrer Pelai donde suelen ubicarse los medios para tomar imágenes y calcular los asistentes, es tomado en su totalidad por la policía. En vista de las medidas tomadas, y de que a la luz de la histeria por los poderes y los medios se está escenificando los preparativos para una auténtica carnicería, los manifestantes optan por variar el recorrido y dejar atrás el bochornoso dispositivo policial: sólido, organizado, con amplios efectivos y disciplinado; pero inútil. La marcha es un éxito, entre 10 y 20 mil manifestantes recorren la ciudad burlando el fuertísimo despliegue policial, y son aplaudidos desde las ventanas a medida que el cortejo va avanzando por los barrios. Finalmente, en la Plaça Osca de Sants, diferentes parlamentos animan el final del recorrido, entre ellos el de profesores, la coordinadora de entidades del barrio, y el de un jornalero andaluz solidario con la lucha. No ha habido ningún incidente ante la ausencia de policía; los cacareados grupos violentos no han aparecido, los creadores de opinión han quedado totalmente desautorizados, desde los de la derecha hasta la izquierda que alertaba de presencia de las “ratas”. Varias decenas de policías de paisano, algunos con disfraces muy visibles, se agolpan visiblemente frustrados en Plaça Espanya tras salir del cortejo de la manifestación y juntar en el punto de encuentro. Al final no ha pasado nada.
Ayer y hoy
No deja de ser curioso cual fue el comportamiento de IC cuando ésta se encontraba en la oposición y las tareas de orden público dependían aún en gran parte de la Policía Nacional, esto es, de delegación de Gobierno, dirigida por Julia García-Valdecasas.
Es Joan Herrera y Joan Herrera por ICV quien pide la dimisión de Julia García-Valdecasas por los hechos acaecidos en la manifestación antiglobalización del 24 de junio de 2001, y acusa a la policía de infiltrar agentes de paisano que provocarían altercados para posteriormente realizar detenciones, en las cuales se usaron armas irreglamentarias. Algo parecido ocurrió durante la acción de la Policía Nacional en la Universitat Autónoma durante la visita de José María Aznar a dichas instalaciones académicas en enero de 1999 , incluídas referencias a “tiempos pasados, en los que los policías perseguían a los estudiantes”. Algunos deberían verse retratados hoy ante lo que decían hace diez años justos, y sus declaraciones actuales.
Un informe policial digno de país no democrático
La Vanguardia rebela el 24 de marzo partes del informe prometido por Joan Saura . En él, se afirma abiertamente que la acción fue “correcta”, pero “no exitosa”, además de atribuir gran parte de los heridos a autolesiones, como caídas al suelo o tropiezos con farolas y mobiliario urbano. Las imágenes de los medios se consideran “descontextualizadas” y son usadas solo para desprestigiar a la policía, además de justificar las lesiones de los periodistas por su imprudencia ubicándose en el espacio urbano. Se acusa a los estudiantes de actos ilícitos y violentos por usar en la cabecera medidas de autodefensa pasiva como un colchón, o caras tapadas para evitar las filmaciones por parte de las cámaras de la policía. El informe consterna no solo al movimiento estudiantil sino a gran parte de la opinión pública que no puede entender cómo se afirma que el niño de 10 años herido se autolesionase, cuando las imágenes demuestran lo contrario, o que un fotografo del diario ADN fuese herido “por un martillo lanzado por un estudiante”, cuando el testimonio del propio agredido y las fotografías disponibles lo desmienten rotundamente .