
Dado que todavía no he hallado la forma de que los enlaces en el texto queden resaltados, de momento los señalo en negrita. El efecto visual es extraño, pero no encuentro otra manera de solucinarlo, de momento.
Las reacciones
1-CCOO
La Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO de Catalunya, en un comunicado público, pese admitir “acciones desproporcionadas” y exigir responsabilidades, incide en las ideas-fuerza de los “grupos antidemocráticos y violentos” que en última instancia habrían sido la fuerza iniciadora del conflicto, y loa la labor cotidiana de los Mossos d’Esquadra en su protección al ciudadano. Podría considerarse que la FSC equipara a víctimas con verdugos.
Las centrales sindicales CGT y IAC apoyan sin embudos a los estudiantes.
2-ICV
Tras horas de silencio absoluto, en los que parte importante de la dirigencia de ICV se encuentra desorientada y declina hacer comentarios, Joan Saura comparece y admite algún “error”, se disculpa por los periodistas heridos, y encarga un informe sobre la actuación policial para proceder posteriormente en consecuencia. Intentando acallar voces críticas, abre la puerta a un convenio con los trabajadores del sector audiovisual al mismo tiempo que el día antes de su comparecencia promete mejoras laborales a los Mossos d’Esquadra, así como un incremento de las subvenciones a sus sindicatos y envía a todo el cuerpo una carta en la que elogia su labor.
Saura da como buena la cifra de 50 policías heridos, por unos 30 estudiantes, peatones y trabajadores de los medios de comunicación. Cabría preguntarse a la luz de los hechos cómo puede ser que el número de Mossos herido sea superior al de manifestantes y ciudadanía. Esta última cifra acabará engordando progresivamente hasta los 120 manifestantes heridos a los que hay que sumar 30 periodistas.
3-EUIA
En un tibio comunicado, que no se desmarca especialmente de sus socios, la formación coaligada con ICV pide una investigación y depuración de responsabilidades, evitando en todo momento cuestionar a Saura y su partido al frente de la Conselleria d’Interior y su labor. En la misma línea se expresan los CJC, juventudes del PCC –mayoritario en EUiA-, y solo PSUC viu y sus juventudes, JC, piden no solo depuración a todos los niveles, sino también el cesamiento de cargos políticos, Joan Saura inclusive, y incluso la salida del gobierno en el caso de JC.
El mismo día de las cargas policiales, el malestar se extiende entre la militancia de IU, PCE y UJCE en el estado, dado que se confirma la coalición para las europeas con ICV en términos muy similares a los de cinco años atrás. Desde militantes individuales se fomenta un manifiesto en el que se exige al Consejo Politico Federal de IU la suspensión de los acuerdos hasta que no se depuren responsabilidades a todos los niveles. Los efectos de dicho manifiesto fueron finalmente discretos.
4-Movimiento estudiantil
La coordinadora de asambleas exige la depuración de los cuerpos policiales y el inmediato cese de Joan Saura al frente de la Consellería. En un sentido similar se manifiestan otros grupos de la izquierda no parlamentaria, de alto dinamismo en las luchas sociales en Catalunya. Para ello, convoca una manifestación de repulsa el siguiente día 26 de marzo, que será blanco desde ese mismo día por parte de medios, instituciones, y las desaparecidas asociaciones AJEC y FNEC; vinculadas sin ningún disimulo a PSC y CIU, respectivamente, así como ambas contrarias a cualquier movilización, defensoras de los desalojos, y partidarios del proceso de Bolonia tal y como se ha concebido en Catalunya y el Estado Español
Incitación a la violencia en foros
Un artículo en meneame.net revela el mismo día de los hechos comentarios de foros de la policía, donde se vierten insultos contra los manifestantes y se alaba la actuación de la Brigada Mòbil. Pese a la amplia difusión, no se sabe de ninguna diligencia abierta para determinar qué miembros de las fuerzas del orden incitan en foros a la violencia contra los manifestantes , y se justifica la carga premeditada contra la prensa. “Esto es una guerra, y el que se pone en medio, muere”, se puede leer, entre otras citas dignas de ser resaltadas.
El Caso Mayayo
El mismo día de la manifestación de repulsa, por la mañana, se expresa por los medios de comunicación el profesor de historia contemporánea de la UB Andreu Mayayo. En sus palabras denuncia que se ha coaccionado su decisión de realizar clases el día de huelga. Estas declaraciones fueron ampliamente difundidas por los medios catalanes como prueba irrefutable de un profesor “de izquierdas” crítico con el movimiento estudiantil, lo que sería una demostración de la reiterada y aludida “marginalidad” del mismo. Mayayo, que fue profesor del que escribe estas líneas, es un profesor vinculado a ICV que en sus clases llamaba a los estudiantes a movilizarse, a tomar partido y a ser críticos. Asimismo, era de los primeros en aceptar que sus clases fueran interrumpidas, en las mil y una movilizaciones que –valga la redundancia- a lo largo de los años históricamente han desarrollado los estudiantes de la facultad de Filosofia y Historia de la UB. El mismo docente no se pronunció sobre el cierre durante varios días de las facultades de Filología y Matemáticas, en un auténtico cierre patronal, durante varios días para prevenir de nuevos intentos de ocupación del edificio histórico. Habrá que sonreír cuando en sus clases de Italia Contemporánea Mayayo realice sus panegíricos sobre las ocupaciones estudiantiles de universidades en 1968.
En ámbitos públicos, un alto cuadro de ICV del Vallés Oriental alababa la “coherencia” de Mayayo, así como subrayaba la no representatividad del movimiento estudiantil, usando para ello datos porcentuales de ocupantes de facultad y manifestantes sobre censo de matriculados. Se trata del discurso que siempre esgrimió CiU para despreciar cualquier movimiento que se opusiera a sus políticas. Una puñalada más de ICV al movimiento estudiantil, en una larga suma que se inicia un año atrás tras el violento desalojo de la facultad de Políticas en la UAB.
Sería deseable a Andreu Mayayo que no participe en lo sucesivo en ningún piquete de huelgas en próximas fechas. No vayan a provocarle las prácticas obreras algún cortocircuito mental en su recién asumido paradigma liberal de “mi libertad individual a trabajar”.
18 de marzo – Un día, cinco cargas

Los hechos no son aislados. En los últimos años, han sido varias las acciones policiales contra manifestaciones de diverso signo, incluyendo un gran número de heridos y detenidos. Significativo es la aparición en este periodo de tiempo de métodos coercitivos desconocidos hasta ahora, como el dispositivo-jaula (encerrar a un cortejo entero y impedirle el movimiento, o la salida y entrada de personas al mismo), uso de punzones ilegales contra manifestantes, insultos por parte de los propios números, filmación con cámaras, alta infiltración de agentes de paisano que posteriormente inician las provocaciones, etcétera. Joan Saura no puede vivir eternamente de las imágenes filmadas una sola vez en la Comisaría de Les Corts, como ejemplo de modernización, cuando los Mossos d’Esquadra aplican métodos dignos de cualquier cuerpo policial tercermundista. Se dice que desde el propio cuerpo han intentando “hacerle la cama” al Conseller, con el cual nunca han estado del todo conformes. Mucho peor entonces, significaría no sólo que el principal instrumento policial de Catalunya ha adoptado una autonomía respecto los poderes políticos que le permitiría actuar sin estar al servicio de las autoridades, sino también que desde la conselleria se es incapaz de controlar y gestionar al cuerpo.
El 17 de marzo por la noche, el activista Enric Duran es detenido en el edificio central de la UB (Universitat de Barcelona) por una treintena de Mossos d’Esquadra vestidos de paisano, sin contar con la debida autorización del rector, en lo que se revela como otra violación a la autonomía universitaria. Por la cantidad de efectivos empleados, cualquiera podría pensar que el detenido debía ser una suerte de primo lejano de cualquier famoso terrorista internacional. Pero no: Duran demostró la fragilidad del sistema financiero y la mentira sobre la que se sustenta.
Es en este marco que las alarmas se encienden desde todos los sectores. El llamado “Robin de los Bancos” por la prensa goza de una gran simpatía entre la población, que agobiada por créditos, hipotecas y diversos tipos de deudas con los bancos, aplaude a quién ha sido capaz de estafarlos y con una finalidad social, como es apoyar los movimientos sociales y editar dos ediciones del periódico gratuito Crisi, en los que se desenmascara los engranajes que mueven actualmente al capitalismo, y se proponen una serie de alternativas dicho sistema económico. Rememorando otra vez viejos tiempos, aquellos que los gestores actuales de la Generalitat niegan, pero que usaban por el contrario como argumento para atacar a las administraciones del PP, Enric Duran encontró refugio en la UB, que llevaba a cabo una ocupación indefinida desde noviembre de 2008. A Enric Duran se le ha aplicado prisión preventiva sin fianza, como en los mejores tiempos.
Los acontecimientos de estos días han revelado una brutalidad sin límites del aparato represivo y del ideológico, un amordazamiento o descontextualización de las voces críticas, y una imposición de la agenda desde arriba al movimiento. Esta brutalidad ha mostrado también hasta qué punto las organizaciones parlamentarias autodenominadas de izquierda en Catalunya, una vez asentadas en la gestión institucional, han renunciado incluso a practicar un cierto reformismo social apoyándose en la movilización ciudadana, para directamente ignorarla, minorizarla, criminalizarla y finalmente reprimirla.
Sobre los hechos acaecidos el 18 de marzo se ha escrito mucho, pero cabría resaltar algunos detalles que los hacen únicos.
1-La brutalidad del desalojo del edificio de la UB, unido a la decisión del rector, Dídac Ramírez, de romper el compromiso negociado con los ocupantes. Alegó para ello actos de violencia nunca demostrados, algunos de ellos incluso en recintos alejados del que permanecían los ocupantes. Pese a los testimonios de dicha acción , no se ha abierto ninguna investigación sobre los mandos ni los policías implicados en lo que, de demostrarse, serían graves abusos y vejaciones contra los derechos básicos de las personas.
2-El cierre de las instalaciones de la Universidad y su toma por la policía. Aquellos que desde las instituciones académicas y políticas han hecho apología del “derecho a realizar clase con normalidad” y al “uso adecuado y con normalidad de las instalaciones” deberían referirse al hecho, inédito en cuarenta años de vida universitaria, del cierre de las instalaciones del edificio central de la UB durante varios días con la anulación consabida de clases, y su toma por la policía. El personal de administración y servicios se vio vejado ante el control arbitrario que un número elevado de Mossos d’Esquadra hacían del acceso al edificio por una pequeña puerta lateral.
Durante las cargas, algunos estudiantes intentaron volver a entrar en el edificio central de la UB a través de las verjas, para posteriormente tener que escapar debido a que los Mossos se dedicaron a perseguir por los pasillos a todo aquel que considerasen fuese un estudiante y además activista por la Universidad Pública.
3-La accion policial en sí. Los cuerpos antidisturbios de los Mossos d’Esquadra, conocidos con el nombre de Brigada Móbil, realizaron todas sus cargas sin provocación previa, ni los habituales riffi- raffes. Bajaron de los furgones en marcha, practicaron detenciones ilegales, y no se contentaron con disolver las concentraciones humanas, sino que persiguieron por las calles a los grupos de personas susceptibles de haberse manifestado. Es de esta manera que las cargas se sucedieron a lo largo de la mañana y el mediodía por las calles del Eixample, y durante la noche por todas las calles del Barrio Antiguo. Asimismo, la policía golpeó a peatones, simples turistas, familias e incluso a un elevado número de periodistas. Durante gran parte de la carga contra la manifestación de la noche, la policía solicito a Transports de Barcelona el cierre e inhabilitación temporal de la estación de metro Jaume I, convirtiéndose sus bocas de acceso en ratoneras donde los peatones se resguardaban de la toma por parte de un elevado número de furgones policiales de toda la Via Laietana. Durante dicha toma, los vehículos se paseaban arriba y abajo por la arteria barcelonesa, para de vez en cuando descender de ellos los efectivos policiales y golpear al que se pasease por la calle, hiciera lo que hiciera.
4-El ataque sistemático a los trabajadores de los medios de comunicación posiblemente con la intención de ocultar a la opinión pública “algo gordo”, facilitó el abrir la brecha mediática, siempre tan difícil para aquellos movimientos más críticos con el orden en general.
Ha pasado más de un mes desde los hechos que han hecho sacar a gran parte de la denominada opinión pública el asunto Bolonia, pero en realidad se trata de un proceso inscrito en un espacio temporal mucho más amplio. Desde hace unos 10 años, el movimiento estudiantil estatal, y con especial energía en el caso catalán, ha ido alertando de los peligros posibles para el carácter público e independiente de la Universidad ante reformas claramente orientadas para supeditarla a los intereses del gran beneficio privado como las planteadas por el proceso de Bolonia y su antepasado inmediato, la vilipendiada Ley Orgánica de Universidades aprobada por el Partido Popular, y cuyas recetas entonces denostadas, hoy son aplaudidas por el gobierno del PSOE. Las últimas manifestaciones, con su correspondiente represión, son solo la punta del iceberg de un movimiento mucho más amplio en el tiempo y el espacio, el cual ha tenido su visibilidad más grande a causa de una de las acciones policiales más descomunales que se recuerdan desde junio de 2001.
Tras la derrota ideológica de la izquierda más o menos crítica –independientemente de su ligazón o no con el bloque socialista dependiente de la URSS-, en los primeros noventa, las luchas sociales de nuevo carácter se han ido recomponiendo de manera progresiva y con bastante nervio en Catalunya. Esto ha ocurrid en muchos casos incluso al margen de los movimientos sociales clásicos de tipo vecinal, pese la abierta colaboración de la FAVB de Barcelona, y –especialmente- sindical debido a su perdida de combatividad y de espíritu crítico desde la derrota en la huelga general de 1994 y la renuncia a seguir combatiendo. En Catalunya, hasta la derrota del Pujolismo, hubo cierta tolerancia e incluso complicidad entre movimientos e izquierda parlamentaria, salvo periodos de ruptura profunda, como sería el caso del violento desalojo de los últimos acampantes por el 0’7 de la Plaça Sant Jaume de Barcelona a finales de 1995, la división en el seno de la izquierda a raíz reforma laboral de 1996 -uno de los mayores retrocesos en derechos laborales de la clase trabajadora, cuyas contrapartidas nunca llegaron- o la inclusión como delito de la okupación, en una país donde los intereses de los lobbys del ladrillo han penetrado en profundidad en el seno del poder político, condicionando e incluso marcando su agenda, por tanto reprimiendo duramente la liberación de espacios y promoviendo su inclusión como delito, en un momento histórico -1996- en que los okupas contaban con gran popularidad entre la población de a pie con cierta conciencia social. Pese a que a podía intuirse choques a nivel local con una izquierda institucional que decía una cosa, y hacía otra en la gestión municipal, no sería hasta la creación del primer gobierno Maragall en que estas contradicciones estallan a un nivel mucho más evidente y generalizado, disipándose cualquier atisbo de tolerancia para pasar a tratar hostilmente a todo aquello que se mueve por la izquierda y que no es controlado.
En el mundo estudiantil, al igual que con Jordi Pujol, esto se reflejará en una o dos huelgas generales cada año en la educación superior, que serán ignoradas sistemáticamente por las instituciones. La última vez que se accedió a negociar algo fue en 1995 y consistió sólo en una congelación de tasas. Desde entonces los gobiernos de la Generalitat han ignorado sistemáticamente a los estudiantes y sus movilizaciones, fuesen del signo que fuesen. Es en ese momento cuando los estudiantes varian la estrategia de presión y movilizadota, y pasan a ocupar edificios e instalaciones de manera indefinida, a la vez que dan a los espacios ocupados carácter público y formativo alternativo; nada nuevo, puesto que es un herramienta de lucha procedente del movimiento obrero hace ya muchas décadas, y posteriormente aplicada en el mundo académico. De las ocupaciones de facultad de finales de 2008, solo perdurará con carácter simbólico la del edificio histórico de la Universitat de Barcelona, como rescoldo sobre el cual poder edificar nuevas movilizaciones tras el anestesiante periodo de vacaciones. De su desalojo, muy posiblemente propiciado por el caso Enric Duran, aflorarán todas las contradicciones que dejaran a la izquierda institucional catalana fuera de juego, y a parte de sus jóvenes militantes –algunos de ellos, activos militantes contra la implementación del Espacio Europeo de Enseñanza Superior- perplejos y llenos de contradicciones difícilmente resolubles a corto plazo. Esta es una crónica de esos días.

14/11/2008
Tontos todos menos yo. Con esta frase podría resumirse la actitud del gobierno frente a las manifestaciones de distinto signo que fueron convocadas ayer en el ámbito de la educación. En el caso catalán, no solo contra la aplicación de los planes de Bolonia en la Universidad, sino también contra ley de educación que planea el conseller Ernest Maragall.
No voy a entrar en los detalles del rechazo, dado que análisis hay suficientes al respecto, documentados y con los efectos sobre la comunidad educativa bien especificados. Mi reflexión va más allá, y se concreta en el desprecio de las instituciones frente al movimiento, rompiendo con lo que anteriormente era un proceso clásico de pulso: movilización, negociación, y si es necesario más movilización. Ni lo que en ellos llaman democracia cabe ya espacio ni para el conflicto social ni para la discrepancia, no se reconoce a los disconformes como interlocutores válidos de nada, y a lo sumo se intenta dividirlos hábilmente en vez de intentar conseguir acuerdos que sean satisfactorios para las partes en litigio. Y al fin y al cabo, la historia de la humanidad no deja de ser eso, o como diría el viejo, una lucha de clases y de intereses antagónicos. Asumir las contradicciones y superarlas es progresar.
¿Como ignora el gobierno a los manifestantes? En el caso de los universitarios, que protagonizaron sonoras manifestaciones el día de ayer, el desprecio llega a cotas de insultar incluso su propia inteligencia. Como dijo ayer el Director General de Universidades, Felipe Pétriz, desde “el Ministerio de Ciencia de Innovación no se ha acertado al explicar todo lo que supone el proceso”. Esto supone a priori dos cosas: la primera que ni tan siquiera se ha tenido en cuenta a los agentes afectados a la hora de reformar la universidad, ni tampoco se les ha querido en ningún momento explicar nada de lo que supone. De por sí reconocer esto es muy grave, pero mucho más es tener a los estudiantes por idiotas, ignorantes, o un sujeto manipulado por oscuros intereses. En el mejor de los casos, antes de opinar o moverse se les exige a los movilizados conocimientos milimétricos de leyes, política universitaria, economía y otros saberes reservados a los tecnócratas, que tan sólo algunos pocos prometeos bien informados y con conciencia social han conseguido robar a esos dioses para llevar al pueblo, ese ser pasivo, idiota, ciego y con el que no se debe contar para nada. Como si a los compañeros amenazados de Nissan se les exigiera profundos conocimientos en Administración de Empresas, algo así de absurdo. Estos tipos piden un manifestante de calidad, que debería hacer exámenes, controles y doctorados antes de salir a la calle; parámetro que por el contrario no exigen a sus votantes a la hora de ser aupados a la poltrona. Los dan por perfectamente informados acerca de sus programas y sus acciones futuribles.
Otras técnicas: despreciar tu representatividad. Apelar a las mayorías silenciosas que no se mueven por desconocimiento, pasividad, o por miedo. Apelar a un institucionalismo democrático absurdo referido a los cauces legales para hacer llegar estas peticiones –es decir, vota cada cuatro años- y más allá de eso es sobreponerse al mandato de los representantes del pueblo. Cierto exvirector de economía de la UB militante de CDC hace poco insultaba a la representante de USTEC –sindicato de izquierdas mayoritario en la secundaria- al decirle simple y llanamente que quién era ella para meterse en los asuntos de la enseñanza media, que para eso está los políticos y no los sindicatos. Negación del papel de la sociedad organizada, y su derecho a incindir en los asuntos cotidianos.
En resumen: que estos tipos no se basan ya ni el sistema denominado como menos malo, es decir: el parlamentarismo representativo basado en un fuerte pacto social –entendido para avanzar en las demandas populares, no para recortar-. Por mis bemoles has de acatar lo que yo haga, tú que me elegiste. Es entonces cuando la simpática docente de la foto de este artículo, al ver que su sindicato y su partido hacen lo mismo que proponía hace unos años CiU, decide borrarse de ambos o bien exigirles explicaciones. Muchos deberíamos pensar lo mismo antes de practicar lo poco que nos dejan de participación, pensarlo mucho antes echar el papelito el papelito en la urna. O exigir de una vez una izquierda política que esté a la altura de las circunstancias.-