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PCA Vélez Málaga: "Quien no es capaz de ganarse la vida fuera del partido, no puede representar al pueblo"

Publicado el 14 de febrero de 2016 a las 00:00

Soplan vientos en todos los partidos de participación, de dar la palabra a las bases. No es una moda, es el último eslabón de la democracia... burguesa, claro está. Primero se desinforma, luego se manipula, a continuación se desideologiza. Y cuando ya el espíritu crítico está en encefalograma plano, se le pide opinión.

La dirección en los partidos obreros y especialmente en el Partido Comunista ha tenido una enorme ascendencia entre la militancia. Esto se explica, históricamente, porque los dirigentes surgían de manera espontánea de la clase, de sus mejores elementos, los más honestos, íntegros y luchadores. El Partido, intelectual y organizador colectivo, los convertía en sólidos cuadros políticos y sindicales, en auténticos referentes para la clase en general y para sus camaradas en particular. De su determinación, de su audacia y sobre todo, de su valía humana y política emanaba su autoridad.

Hoy la situación varía “ligeramente”. Décadas de reformismo, de abandono de la organización en los tajos, de cretinismo parlamentario, de selección de los más dóciles, los más afines o los más mediocres nos lleva a la actual dirección. La que no pudiendo dar una explicación marxista de los acontecimientos, ni unas mínimas directrices para una sudorosa asamblea veraniega de las de Ahora en Común (donde dejábamos el carnet y la mochila política en casa para coger la mochila de la botella de agua y el buen rollo), pregunta a la militancia: ¿quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, estamos solos en la galaxia o acompañados?

Tenemos pues los militantes de a pie una enorme responsabilidad. Para ayudarnos se nos plantean unas preguntas a modo de guión. Pero nos surgen otras:

-¿Para qué sirve un Partido Comunista, cual es su misión?

Nosotros pensamos que solo tiene una: dirigir a la clase obrera hacia la toma del poder y la construcción del socialismo.

-Ya pero eso, ¿no está pasado de moda? ¿Sigue existiendo la clase obrera y sigue siendo el sujeto revolucionario?

No solo sigue existiendo, sino que es más numerosa y decisiva que nunca. Su papel en la producción hace que sea la única clase objetivamente socialista. Que la terciarización y la precarización de la economía española haya variado su estructura interna nos obliga, eso si, a ser más audaces y flexibles en nuestra intervención.

-¿Que pensáis de Podemos, que tiene un programa similar al de IU y saca un gran resultado electoral?

Es cierto que Podemos encarnó en un momento concreto la rabia de sectores de la pequeña burguesía desesperada, de jóvenes sobradamente preparados y sin futuro, de capas medias abocadas a la proletarización y de mucha gente indignada ante la corrupción y el descrédito de las instituciones burguesas. Con unos hábiles dirigentes y un discurso atrapalotodo, mas centrado en consecuencias que en causas y una apuesta mediática del sector más inteligente de la clase dominante ha cumplido su función: servir de válvula de escape al descontento, desactivar el creciente papel que sectores de la clase obrera estaban tomando (lucha minera, 22M) y desmovilizar a la gente ante el televisor.

-Pero han tenido eco. Anguita dice que para cambiar las cosas no vale solo con la izquierda. ¿Por qué no queréis confluir? ¿Os conformáis con el 5%?

Anguita, al igual que muchos dirigentes actuales del PCE e IU ven con una mezcla de simpatía y envidia a Podemos. Es lo más cerca que han estado de cumplir su íntimo sueño eurocomunista: el sorpaso al PSOE para ser los gestores izquierdistas del capitalismo. Desgraciadamente ya no queda espacio para el sueño reformista que se desvanece junto al Estado del Bienestar en la época de la agonía capitalista. Syriza da buena muestra de ello.

Con respecto al 5%, los que nos acusaban nos han llevado al 3%. Creemos que un Partido es ante todo ideas, tradiciones, métodos y programa. Y una estructura que las encarne. Esa organización debe participar también en el frente electoral, y usar la representación como altavoz y como ejemplo. Pero el ejemplo de Venezuela nos demuestra que ni siquiera con buena voluntad, apoyo popular, militar y dominando las instituciones se puede llegar al socialismo, si no se destruyen esas instituciones, se sustituyen por órganos de poder obrero y se expropia a la burguesía.

Queremos confluir en la calle con los que luchan; en el movimiento obrero, dando la batalla en los sindicatos, principalmente en CCOO por un sindicalismo de clase, combativo y democrático; forjando en nuestros barrios espacios unitarios de lucha entre los trabajadores en paro y en activo;  en los institutos y facultades forjando unidad de acción con otras organizaciones que luchan; en el movimiento comunista con los camaradas que se fueron y están en su casa o en otros partidos revolucionarios. Y en las urnas con quien asuma un programa de ruptura con el capitalismo, el imperialismo y con quien quiera recuperar la soberanía económica, política y militar. Queremos confluir con los revolucionarios de otros países y hacer realidad el sueño de Chavez: crear una Internacional que recoja las mejores tradiciones de los trabajadores y los pueblos y sea el instrumento para conquistar el socialismo a nivel internacional,  el único posible. Un socialismo asentado en los pilares de la democracia obrera y la planificación racional y decrecentista de la economía para garantizar una vida digna al planeta y sus habitantes. A nivel mundial no hay una tarea más imperiosa. 

-¿Y está en condiciones el PCE de dar todas esas batallas?

Dar estas batallas implica recuperar un viejo concepto de militante y de dirigente. La militancia comunista es una pasión vital, un compromiso consciente, NUNCA un medio de vida. Todos conocemos dirigentes pegados al cargo como un caracol a su casa. La figura del aprendiz de burócrata, liberado desde la tierna juventud debe desaparecer. Lo mismo que los que cambian de cargo público u orgánico pero llegan a empalmar 30 años viviendo de los ciudadanos o de los camaradas. QUIEN NO ES CAPAZ DE GANARSE LA VIDA FUERA DEL PARTIDO NO ES CAPAZ DE GANAR A LAS MASAS PARA EL PARTIDO. Este tipo de dirigentes se convierten en elementos reaccionarios que obstaculizan y frenan todo lo que no controlan, lo que se mueve con frescura en las Agrupaciones, lo que viven como una amenaza. El primer día juran por Lenin. El segundo nos invitan a confluir con Podemos. El tercero te enteras que se han repartido los cargos de la Mancomunidad de la Axarquía con PP, PSOE o que han enchufado a 50 amigos y primos en un Ayuntamiento. El cuarto te venden la sede porque no hay recursos. Lo más grave es que tiran por tierra el trabajo decente y ejemplar que afortunadamente desarrollan diariamente otros muchos compañeros en las instituciones.

-¿Y qué papel le toca a las Agrupaciones en todo esto?

Tienen que ser la base sobre la que se regenere el Partido. La subordinación total al juego electoral, a parte de hacernos perder el control del Sindicato, de ser irrelevantes en el ámbito cultural o asociativo, nos ha dejado una generación perdida de comunistas. El próximo periodo de agonía capitalista y de agudización de la lucha de clases tiene que servir para ligar a la joven generación con la veterana, la del sacrificio. Los miembros de la generación perdida tenemos que ser facilitadores de ese encuentro. Sobre esa base y sobre la formación en la solidez ideológica y organizativa del marxismo y del bolchevismo estaremos en condiciones de disputar y ganar al reformismo la dirección del movimiento obrero. Nuestra clase hará el resto. Este es el mensaje y el firme compromiso de esta Agrupación y de su dirección política:  LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES SERÁ OBRA DE ELLOS MISMOS.

VÉLEZ-MÁLAGA. 7-2-2016

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