Opinión

Los atentados de París y el principio de razón suficiente: todo suceso tiene una causa

16/11/2015
Editorial

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Los atentados de París y el principio de razón suficiente: todo suceso tiene una causa

Más de 130 muertos y más de 350 heridos. Caos, terror, desolación. Decretado el estado de emergencia y el cierre de fronteras por el presidente Hollande. Este es el balance del acto terrorista perpetrado el pasado 13 de noviembre en París.
Sin embargo, a pesar del agitado clima de pánico que sacudía la capital francesa, fueron muchos los que, en un ejemplar alarde de solidaridad, abrieron las puertas de sus casas para acoger y prestar su ayuda a quienes lo necesitasen. También han sido multitudinarias las muestras de apoyo del mundo entero así como las condenas a este deleznable acto. No obstante hay quienes, desde primera hora, intentaron envenenar a la opinión pública con todo tipo de declaraciones bochornosas, hecho que no ayuda a solucionar el problema sino a agrandarlo.
Me refiero, de entre otros muchos ejemplos que se podrían encontrar, a Alfonso Rojo e Isabel San Sebastián, quienes no han dudado en relacionar burda y abiertamente el Islam con el terrorismo yihadista, el primero desde una tertulia en TVE (pagada con los impuestos de todos los españoles) la misma noche de los atentados, la segunda desde las redes sociales. Alfonso Rojo, en una de sus “brillantes” intervenciones, llegaba a relacionar los campos de refugiados sirios con los terroristas, cuando los refugiados huyen de estas mismas gentes, e Isabel San Sebastián pedía manifestaciones masivas de musulmanes condenando el ataque, como si ellos tuvieran algo que ver con esos chiflados radicales.
Pero, ¿por qué hacen esas hirientes declaraciones? ¿Son simplemente muestras de ignorancia? ¿Es pura maldad? ¿Férrea ceguera ideológica quizás? Nada más lejos (aunque también puede haber algo de todo ello). Todo obedece, desgraciadamente, a intereses.
Para desentrañar las verdaderas causas de la masacre de París, ante todo debemos averiguar todo lo posible sobre el causante, esto es el Estado Islámico o ISIS en sus siglas en inglés.
Existían en Siria grupos opositores entre los cuales había diversos grupúsculos islámicos extremistas (yihadistas) que se oponían al gobierno presidido por Bashar al-Asad, enemigo de los intereses de EEUU y la UE. Apenas reunían fuerzas y no tenían peso alguno, por lo que no constituían ninguna amenaza. Sin embargo, y como la propia Hillary Clinton admitió [1], la OTAN (alianza militar básicamente entre EEUU y la UE) empezó a financiar a estos grupos extremistas para desestabilizar al gobierno de al-Asad. Fruto del deseo de ambas partes por derrocar al gobierno de al-Asad, la OTAN porque quería un gobierno sumiso a sus intereses, los yihadistas porque existe la libertad de culto, algo que su radicalismo no puede permitir, se llegó a un acuerdo. De ese modo los opositores sirios empezaron a recibir entrenamiento militar y armas modernas, hecho que les permitió crecer y fortalecerse hasta llegar a ser lo que hoy conocemos como Estado Islámico.
El mismo Bashar al-Asad advirtió hace dos años de que si los gobiernos occidentales apoyaban con armas a los rebeldes sirios, podría haber problemas ulteriores de terrorismo fundamentalista en sus propios países [2], como ha sucedido, desgraciadamente, en más de una ocasión [3].
En definitiva: si no se hubiese armado a estos grupos que eran casi residuales, el atentado de París (además de los mencionados en [3]) no se habría producido porque ISIS no existiría. El mismo Hollande reconoció haber entregado armamento a rebeldes sirios [4]. Ahí radica el problema de fondo. No es culpa ni de los refugiados que huyen de la guerra ni del Islam. Es como querer echar la culpa a todos los cristianos por las matanzas que haya podido cometer un loco extremista religioso que en su perturbada mente dice actuar en nombre del cristianismo.
Llegados a este punto cabría preguntarse lo siguiente: ¿Si todo esto es cierto, por qué hay gentes como Alfonso Rojo o Isabel San Sebastián que siguen echando la culpa al Islam y no explican todo lo que tú has dicho?
Debemos tener en cuenta que estos sectores reaccionarios de derechas apoyan todas y cada una de las intervenciones imperialistas de la OTAN, por lo que no van a admitir que el problema es precisamente la OTAN. Pero no se quedan ahí, sino que, cuando alguien intenta explicar las causas de estos sucesos como yo he hecho, se empeñan en decir que estamos justificando los ataques. Lo que decimossimplemente es que todo cuanto ocurre obedece a una causa, como dicta el principio filosófico denominado principio de razón suficiente.
Dichas causas han provocado las consecuencias ya conocidas. Primeramente la muerte de inocentes (tanto por los ataques en Europa como en Siria) por culpa de las aventuras militares de la oligarquía política y económica que busca controlar los recursos y el gobierno sirio, además de las olas de refugiados que estas intervenciones han provocado. Pero también el aumento de la inseguridad ciudadana (pérdida de libertades a cambio de más control) que provocan atentados como el de París y el racismo derivado del empeño de sectores ultraderechistas por culpar a todo un colectivo ya de por sí marginado de las acciones de unos pocos, marginalidad que utiliza ISIS para reclutar adeptos. Esto a la vez provoca nuevos bombardeos en las zonas de conflictos (Francia ya ha atacado la ciudad siria de Raqqa en respuesta a los atentados), que pueden generar más atentados en nuestros países y más racismo y segregación, generando un peligroso círculo vicioso.
Se oirán en los próximos días (quizás semanas) muchas cosas sobre estos atentados, unas bienintencionadas y coherentes, otras que solo buscarán instrumentalizar el dolor para promover sus mensajes ultraderechistas e islamofóbicos. Tengamos claro, frente a los que tratan de crear un conflicto entre culturas y religiones, que el enemigo no es el refugiado, el Islam ni únicamente el que ha disparado o se ha inmolado en París, sino también aquellos que han financiado y hecho crecer a ISIS por intereses geopolíticos y económicos, desde Arabia Saudita hasta la OTAN.