Opinión

Una España digna de estudio

26/04/2016

Una España digna de estudio

La distancia entre el cielo y la decadencia suele estar a no más de un tiro de piedra.

El abismo que se ha abierto delante del Partido Socialista Obrero Español, después de su incapacidad para formar gobierno abre las puertas al definitivo ridículo y cae directamente en la desgracia y en la decisiva extinción  de una vida de mentiras y engaños de larga trayectoria.

Probablemente la caída de este Partido político sea la antesala de otra caída mayor y definitiva; la del otro partido tradicional, que tal vez por qué sus votantes tienen menos cultura y son dueños de una arrogante ceguera derivada de su adoctrinada educación sea más agónica y prolongada, pero igual de definitiva.

Como una escalera de dominó y con cuarenta años de atraso nuestra querida España al fin despierta del falso sueño democrático, chiste histórico o burla mediática que pasará a los anales de la historia por increíble, que será comparado con otros hitos de la tradición inexplicable como la construcción de las pirámides o la existencia de ovnis en la antigüedad.

Que pasará a la historia del bochorno y la vergüenza y que, probablemente, las generaciones futuras se pasarán imágenes para wassap o imagenes wasap graciosas o cualquier otro medio en boga, de una época que nunca debió pasar y que por estúpida deberán estudiar.

Tal vez esos jóvenes revisadores de nuestro presente rían a carcajadas, por la absurda permisividad hacia la clase política de este momento, que no entiendan como permitíamos el sometimiento insensato hacia un tipo de gobierno que sostenía una monarquía corrupta propia de 500 años atrás.

Que se sonrojen al estudiar como sus antepasados permitían que individuos que se decían hablar con dioses guiaran y educaran al pueblo como a borregos de una granja, llamándose a sí mismos pastores y al pueblo rebaño.

Que se avergüencen, como algunos hacemos ya, de esta España actual y de pandereta. Que sobrevive entre el cielo de su orgullo y la decadencia de su pereza.