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Rusia y el derecho del Donbás a la autodeterminación

13/06/2016
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Rusia y el derecho del Donbás a la autodeterminación

Vladímir Lepejin | RIA Novosti | Traducido del ruso por Íñigo Aguirre

El pasado miércoles, el ministro del interior de Ucrania, Arsén Avákov declaró, que las modificaciones en la Constitución del país en la parte que respecta a su descentralización, no deben contemplar la concesión al Donbás de un estatus especial. Poco antes, sobre el particular, se había manifestado de modo aún más contundente la vicepresidenta de la Rada, Oxana Syroid.

Hoy estos personajes y sus acólitos están haciendo todo lo posible para que Ucrania deje de existir como un Estado unificado.

No va a producirse la entrega del Donbás a la Ucrania banderista

Hace dos años, en lugar de comenzar las conversaciones con los representantes de las regiones del sudeste el país, que conforme a la ley no habían respaldado el golpe anticonstitucional, Avákov y demás marionetas del Departamento de Estado de los EE.UU. organizaron una carnicería en Odesa y desataron una guerra, recurriendo a la artillería pesada contra la población civil del Donbás.

Miles de muertes inocentes. 101 niños asesinados. Después de tales acontecimientos, el regreso del Donbás “sublevado”  al seno de Ucrania, con su gobierno criminal, es imposible.

Y es imposible, tanto por consideraciones morales (a los milicianos y a la mayoría de los habitantes del Donbás les repugna la idea misma de unidad con los asesinos de sus personas queridas), como por el hecho de que comprenden que los nacionalistas, en el contexto del regreso de la RPD y RPL, no piensan en la integridad territorial del país, sino en la venganza sobre los “vatniki” (término despectivo para referirse a los rusos. N. de la T.) de Donetsk. La venganza será terrible.

Además, la capitulación del Donbás y su supeditación a Kiev (que es como se debe interpretar la concesión a la RPD y RPL de un estatus especial dentro de Ucrania), ya no se trata únicamente de un asunto interno ucraniano. Los acontecimientos en el Donbás, donde en el proceso de “pacificación” de los “separatistas” ha tomado parte media Europa, la OTAN y el Departamento de Estado, han adquirido un carácter geoestratégico.

Además el retorno del Donbás al seno de Ucrania, de llegar a producirse, no se convertiría en una fiesta de la democracia ni en una victoria del derecho. Un hecho similar se convertiría en primer lugar en un reconocimiento definitivo del actual régimen criminal, y en segundo lugar en un acicate del genocidio de esa parte de la población que rechazó el golpe de Estado y no comparte los valores de la “eurointegración”. En tercer lugar equivaldría a reconocer la derrota del Donbás.

La capitulación de la RPD y RPL supondría la derrota de Rusia en la guerra global que se ha desatado contra ella. Y todos esos argumentos del tipo: “todavía hay tiempo” o “perdiendo la batalla por el Donbás, Rusia no ha perdido la guerra”, son más que insostenibles.

El Donbás, si establecemos análogos con anteriores guerras de Occidente contra el mundo ruso es Stalingrado. Para Occidente y todas las fuerzas fascistoides, la conquista de Ucrania es una oportunidad de revancha. Para Rusia es el momento de la verdad.

La batalla por el Donbás es el momento cumbre de la nueva guerra mundial, en la que la contraofensiva de Rusia solo será posible en el caso de que Donetsk y Lugansk consigan la victoria en su resistencia ante el ocupante. Y su victoria, en este caso, no significa obligatoriamente la toma de Kiev; La victoria es el derecho conquistado por las milicias de la RPD y RPL, a su soberanía. Es un bofetón en toda regla a los banderistas, que será ejemplo  y soplo de esperanza para Odesa, Zaporozhie y el resto de la Ucrania no fascista, de cómo hay que tratar a ese gobierno criminal.

El Donbás también es nuestra guerra

Es cierto que Rusia no interviene de forma directa en esta batalla. Su ejército permanece en sus fronteras, por muy justificados que estén los llamamientos de ayuda a Rusia, de aquellos a los que siguen matando en el Donbás. Al mismo tiempo Rusia ha suministrado a la región ayuda humanitaria y medicamentos para los heridos,  ha acogido en su territorio a los refugiados, ha evacuado de las zonas de guerra a los niños y ha mostrado a todo el mundo reportajes reales desde el lugar de los combates. Rusia ha defendido y sigue defendiendo al Donbás moralmente y políticamente, repeliendo los ataques de los políticos fascistoides que ocupan hoy los despachos de las organizaciones occidentales.

En el curso de las negociaciones en Minsk y en otras conversaciones sobre la situación en Ucrania, los dirigentes rusos no solo defienden su postura, sino los intereses de la población de la RPD-RPL. En Rusia entienden bien que el Donbás es el frente: Por algo en el sureste de Ucrania los nazis de los más diversos países de Occidente, bajo el mando del Departamento de Estado y del Pentágono han estado matando y siguen matando a personas, que hablan y piensan en ruso.

En la situación actual es importante tomar conciencia de lo que pasaría con los habitantes de la RPD-RPL, si Dios no lo quiera, sufriesen una derrota, como sería por ejemplo la imposición a la región de un “estatus especial dentro de Ucrania”.

Comencemos por decir que todo el territorio “rebelde” sería inevitablemente sometido a una operación de limpieza en su forma más cruel. Miles de personas acabarían en las cárceles secretas de la SBU (Servicio de seguridad de Ucrania), cientos de miles se verían obligados a huir fuera de las fronteras de su patria. Y no habrá misión de la OSCE que pueda salvar a los habitantes del Donbás del ensañamiento.

Sin duda a esto le seguiría la exigencia por parte de la “comunidad internacional” de conceder un “estatus especial dentro de Ucrania” a Crimea. Después de esto Alemania bien podría exigir la devolución de “Königsberg”, y los rumanos poner sobre la mesa la cuestión de Moldavia y Transnistria, etc.

La derrota del Donbás acarrearía la caída del nivel de popularidad del presidente de Rusia y del gobierno ruso, lo que supondría la pérdida de estabilidad política dentro del propio país, siguiendo el principio del dominó con consecuencias imprevisibles.

Todas aquellas personas en el mundo que han visto con esperanza la resistencia de la RPD-RPL frente  a un fascismo que está levantando la cabeza, caerían presas de un completo desengaño. El cese de esa resistencia se convertiría en una analogía de la derrota de los comunistas en la España del 39, tras la cual los fascistas desataron la Segunda Guerra Mundial.

Personalmente, no albergo ninguna duda, de que en caso de la derrota de los milicianos del Donbás, en Europa y el mundo llegarán al poder como resultado, esos mismos “superhombres” de Occidente. Todo el mundo se ahogará en la sangre de los que defienden su soberanía y en las lágrimas de los niños. Es por eso que Rusia no tiene derecho a perder la batalla por el Donbás.

El Donbás se ha ganado su derecho a la autodeterminación

En uno de mis artículos anteriores (“Rusia comienza a corregir sus errores en Ucrania”) terminaba con estas palabras: “En el marco de los acuerdos de Minsk Rusia debe hacer público el plazo, tras el que una vez haya finalizado se reserve el derecho a reconocer como legítimas las elecciones en la RPD-RPL”. Uno de los lectores de ria.ru llamó la atención  del autor sobre el hecho de que a día de hoy la RPD-RPL, es el único territorio legítimo de Ucrania.

Ciertamente, los milicianos del Donbás están de hecho defendiendo el orden constitucional en Ucrania, que fue suprimido como resultado del  Golpe del Estado. Y la RPD-RPL es una formación absolutamente legítima, a diferencia del gobierno de Kiev, formado mediante la toma por la fuerza del parlamento y de unas pseudoelecciones celebradas bajo los cañones de los fusiles de los paramilitares de “Pravy Sektor”.

El Donbás es hoy la auténtica Ucrania independiente, mientras que el resto de ese estado es un territorio ocupado por los neonazis. Así que es a fin de cuentas al Donbás, al que le compete decidir qué estatus conceder a Kiev y a quien quiera que sea, en el seno de Ucrania.

Lógicamente en Occidente a nadie le importa el lado legal de la cuestión. Occidente controla la capital de Ucrania y a su gobierno y por eso impone sus condiciones. ¿Pero por qué no habría Rusia, basándose en los argumentos morales y de derecho, contraponer sus condiciones, entre las que debería figurar como principal la exigencia de reconocer el derecho del Donbás a la autodeterminación, debido al incumplimiento por parte de Kiev de los acuerdos de Minsk y por la implicación de éste en los innumerables crímenes cometidos contra la población del sureste?

Contemplo  que pueda existir una única variante, en la que se pueda hablar del inicio del procedimiento de la devolución del Donbás al campo político y legislativo de Ucrania. Esa variante pasa por el derrocamiento previo del régimen banderista y la presentación ante la justicia de aquellas personas que han desatado la denominada “operación antiterrorista” en el sureste del país.

En Rusia no son pocos los expertos, que creen ciegamente en la pronta caída del régimen de Kiev o que confían en ella. Mientras tanto no se dan las premisas que hagan pensar que el actual gobierno de Ucrania vaya a ser sustituido por alguien más responsable. A fin de cuentas el país se encuentra bajo una dirección exterior. Incluso admitiendo que el elector ucraniano tarde o temprano, logre de un modo u otro librarse de los ocupantes, esto no da pie a pensar que el Donbás se fuese a lanzar inmediatamente a los brazos de Kiev, con la esperanza de que ya mismo fuese a cambiar algo.

La realidad nos dice que en Ucrania se ha asentado y para largo un régimen nazi, que se ve respaldado en sus actos por una población envilecida y el apoyo de la OTAN y del Departamento de Estado, por lo que estoy convencido de que la única postura acertada de Rusia debe ser la lucha por las alternativas: Eso incluye un Donbás libre, que se ha ganado su derecho a la autodeterminación de su futuro.