Opinión

Unidos pudimos cargarnos la izquierda

julio 1, 2016
LaRepublica.es

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Unidos pudimos cargarnos la izquierda

Elisa del Cuadro (Oviedo) | Ya ha pasado el 26 J. Quienes nos vendieron el “Ahora o nunca” se entiende que deberían abandonar el escenario político porque, desde luego, “ahora” no fue. No lo van a hacer porque ya encontraron un culpable: el pueblo ignorante que vota a sus verdugos. Queda patente la superioridad moral de estos nuevos líderes mediáticos postmarxistas que entienden la política como un producto de marketing, un producto tan sugerente que no conciben como no se lo han quitado de las manos como en las Rebajas del Corte Inglés Electoral.

El terreno electoral no es el más propicio para una organización que busque la transformación real de la Sociedad. Si en una Huelga o en una movilización son los sectores más conscientes, avanzados y decididos de la clase trabajadora los que arrastran al resto (como vemos en Francia), en unas elecciones, y más en un periodo de reflujo de la movilización, son los sectores menos politizados los que marcan la pauta.

Pero independientemente de que el PP haya recuperado 700.000 votos, procedentes de Ciudadanos y de la derecha del PSOE, la pregunta es por qué mas de un millón de votos de la izquierda no se han visto reflejados en esta confluencia de sonrisas y corazones.

Estas elecciones tuvieron una novedad: la ausencia de una alternativa de izquierdas que se reivindicara como tal. Cientos de miles de personas que votaron en diciembre un programa republicano, federal y de clase se han visto huérfanas el 26J. Viendo como el Trabajo Garantizado era sustituido por el Complemento Salarial (un ahorro para la cuenta de resultados de la patronal a costa de los fondos públicos) y la Renta Básica (de hecho el argumentario de la Campaña no fue más avanzado de Cáritas). Viendo como la nacionalización de los sectores estratégicos se esfumaba. Viendo consignas indescriptibles como “La Patria eres tú”. Los trabajadores no tienen patria, pero en todo caso, la única patria digna en este país está en las cunetas, y la única bandera que la representa es la tricolor y la bandera roja de la lucha. La que nos pidieron cansinamente y en vano que guardáramos, para no eclipsar la rutilante marcha hacia el asalto a los cielos. Declaraciones despreciativas y anticomunistas que eran contestadas con tímidas alusiones a que ser comunista hoy es defender los Derechos Humanos. No, eso es ser socio de Amnistía Internacional. Viendo como el OTAN NO BASES FUERA se sustituía por Carnicero de Libia si y bases también pero que generen empleo. Viendo como se negaba la firma de apoyo al manifiesto del sector del carbón.

Los militantes comunistas hemos dado lo mejor de si en esta campaña, porque nuestro compromiso y disciplina así nos lo ordena. Trabajando (en casos como el de mi Asamblea) en solitario mientras los más confluyentes no pegaron el palo al agua que con su radiante ilusión se presuponía. Quizá pensaron que los triunfos en los debates de la Sexta se trasponen a las urnas. Ojalá hubiera atajos en la lucha por la emancipación, pero no es así. Y hemos votado, aunque nos ha costado mucho hacerlo, como a Cayo Lara y a tantos otros. Algún lumbreras los definió como izquierda del Régimen del 78, carrillistas etc. Como si ellos, precisamente ellos, tuvieran una credenciales mejores. Ah si, las del Régimen de 2016 que Asaltó los Cielos en un arrebato de infección sentimental del brazo del brazo incorrupto de Teresa de Ávila (recordemos el homenaje que la Candidatura de Unidos Podemos le practicó a esta señora en dicha ciudad)

Insistimos, gran parte de nuestra base social no se ha visto reflejada en esta opción electoral mediática, personalista y neosocialdemócrata.

Debemos exigir autocrítica, aunque no la habrá. Habrá caza de brujas. Como exigimos (sin éxito) que la Asamblea Federal se pospusiera para tener un debate sereno y no fanboy. Sin duda, el resultado no hubiera sido el mismo. De ahí la urgencia que tenían algunos. Como debemos exigir que el PCE tome las medidas disciplinarias que procedan con aquellos militantes con una destacada presencia mediática y que no solo no defienden las Tesis del mismo sino que tienen el descaro de posicionarse públicamente en contra, como el camarada Alberto Garzón en el tema de la salida de la Unión Europea. La actual dirección del PCE, en lugar de posicionarse junto a los camaradas británicos a favor de la ruptura de la UE y en defensa de la soberanía política y económica se suman a tesis como la de Marina Albiol, que representan las de otro partido, en este caso Nuevo Claridad, la secta trostkysta más plana (ideológicamente hablando) de todas. Quizá sea esa la apuesta final. Convertir al PCE y a IU en un Nuevo Claridad de Podemos o en una corriente tipo Izquierda Socialista dentro del PSOE. Estamos seguros que ni los comunistas ni los militantes de la izquierda real de este país lo van a consentir. Reconstruirán el Partido sobre bases sólidas y reconstruirán el espacio de la izquierda real unitario, federal, republicano y anticapitalista. Y caminaremos con todos aquellos que ( parafraseando al Cabrero) en vez de mirar pal cielo prefieran mirar el suelo que les tocaba de andar. Salud y República.

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