Opinión

A vueltas con el 12 de octubre

octubre 12, 2016
LaRepublica.es

author:

A vueltas con el 12 de octubre

Hika Thoreau | Por mas vueltas que le demos al dichoso día de la festividad nacional, no va a dejar de ser una fiesta sin sentido alguno. Y no porque no sea lógico usar un día como símbolo nacional, sino porque ese día no existe en el estado español. Ya quisiéramos nosotros tener un día para celebrar algo del estilo a la revolución francesa o un día de independencia o la victoria contra el fascismo de la segunda guerra mundial. España sin embargo, carece de todas esas fechas. Por aquí pasó de largo la modernidad francesa (pero ni hablar de revolución) el fascismo nos impregnó tanto que hoy es fácil adivinarlo en demasiados estamentos públicos y, desde hace mas de un siglo, cedimos la soberanía nacional a otras potencias de las cuales, aún a día de hoy, no nos hemos independizado.

Celebrar por tanto un día como el 12 de octubre es un contra sentido. En primer lugar porque no es una cuestión nacional el intento de Isabel la católica y Colón de establecer una nueva ruta comercial marítima que esquivase los inconvenientes de la entonces peligrosa y costosa ruta de la seda; nada tiene que ver con una idea de nación. En segundo lugar, por que el inicio de la colonización americana dista mucho de la fecha en la que Colón llega a América y, aún así, ¿desde cuando una colonización es motivo de orgullo nacional? En tercer lugar, porque España en el siglo XV no existía. Por mucho que se empeñe la derecha en ubicar el origen de España en el levantamiento de Pelayo o en la conquista de Granada, el origen del concepto estado-nación es fruto del pensamiento político del s. XVIII y no antes. No existe ninguna nación previa, puesto que el concepto nacional directamente no existía. Es nuestro revisionismo histórico el que llama al reinado de los reyes católicos España (como nación) pero es perfectamente sustituible por “el cortijo de los reyes católicos”, significa lo mismo.

Sin embargo, la izquierda tampoco tiene razón en decir que el 12 de octubre fue el inicio de un genocidio en América y, por tanto, el día de la vergüenza nacional. Esto es así porque el concepto de genocidio data de 1944 y fue acuñado por el Dr. Lemkin a nivel teórico y usado de forma legal en los juicios de Núremberg en 1945. Ya en 1948 se establece teóricamente en el derecho internacional qué es genocidio y que no. Para que lo sea hace falta la intención de destruir total o parcialmente un grupo nacional (no existían naciones en el s XV) o un grupo étnico (concepto surgido a principios del s XVIII). En resumen, es un absurdo acusar a los españoles de entonces de perpetrar algo que era materialmente imposible que considerasen malo, a pesar de que a nuestros ojos de personas del siglo XXI consideremos que aquello fuese un genocidio de manual.

El día mas aproximado a un día nacional sería aquel que conmemorase los levantamientos contra la ocupación francesa. Bien podrían ser el 2-3 de mayo, como ya ocurre con la comunidad de Madrid. ¿Por qué? Principalmente porque entre el levantamiento de mayo de 1808 y el desastre colonial de 1898 surge definitivamente como concepto nacional hegemónico en el país. A pesar de todo, también podría ser un día de la vergüenza nacional. Aquel fue el día donde la España inculta, borrega y apacentada por la Iglesia se sublevó contra la modernidad, la educación y el progreso para devolverle el trono a un Borbón, tan inútil como toda su estirpe, pero que tuvo la desfachatez de vender a su pueblo.

Así con todo, huérfanos de un día que celebrar seguimos enfrentados por un día que, en realidad, se inventó para conmemorar la pureza de la raza. Fue Primo de Rivera el primer erudito que vio en el 12 de octubre el día indicado para celebrar la pureza de la raza española, de hecho así lo llamó: “el día de la raza”. Desde entonces esa “España por cojones” que inauguró Primo de Rivera, continuó Franco y siguen los “españoles muy españoles y mucho españoles” cierra filas en torno al ideal de España, con la cabra de la legión, el pequeño campechano y todos los muñecos de madera con nombre de santos y vírgenes habidos y por haber. Como si todo ese revoltillo tuviera algo que ver. La otra España, esa que derrota tras derrota clama el “No pasarán”, intenta buscar alternativas a este día sin encontrar una clara. A veces acude a la cita, otras no, otras pugna porque el día sea laborable, otros plantea un festejo alternativo, sin conseguir realmente un seguimiento mayoritario mas allá de las periferias nacionalistas.

Volvemos entonces al dichoso 12 de octubre añorando algo con sustancia que celebrar. Ojalá tuviéramos una revolución que celebrar, como la francesa, como la rusa o como la americana. Ojalá celebrásemos la independencia del IV Reich alemán o de las injerencias estadounidenses. Desde luego, hasta que no hagamos ver que hay una idea de país que conecta la Gurtel, con los desahucios, la fiesta de los mercados (a lo Rato y su campanita) y otro país que sufre todos estos desmanes, difícilmente tendremos algo que celebrar. Al menos yo en 2016, estoy mas que cansado del debate eterno sobre el 12 de octubre y su banderita, necesito algo que realmente merezca la pena celebrar, la bandera vendrá después. Mientras tanto que celebre con la cabra de la legión quien quiera. Yo prefiero celebrarlo en el banco de alimentos, parando un desahucio, organizándome en mi barrio o en mi sindicato. Ahí sí que esta mi país.

Comentarios