Sociedad

5 señales que te delatan como mal conductor

06/07/2017
Israel Guerra

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5 señales que te delatan como mal conductor

No resulta fácil admitir que somos malos en algo. Sin embargo, cuando se trata de conducir, más vale someterse a la reflexión de vez en cuando, no vaya a ser que nuestro ego nos haga víctimas de cualquier accidente aparatoso o, peor aún, convierta en víctima a alguien más.

El hecho de sentarse ante el volante requiere ciertas cualidades que no todos dominamos y que, a veces, resultan casi imposibles de aprender. Muchas son las ocasiones en las que, llevados por un mal hábito repetido frecuentemente, se nos olvida cómo actuar correctamente a la hora de conducir.

A continuación te explicamos algunas de las señales que pueden delatarte como mal conductor:

1.- Cómo colocas las manos en el volante

No se trata tanto de cómo las colocas, si no de cuánto las dejas de colocar. Esta es una regla básica y primordial, pero con frecuencia se omite por comodidad o extrema relajación al conducir.

Lo ideal es que ambas manos estén siempre sobre el volante. Muchos conductores se atreven a posar solo una de sus manos en el volante y la otra, en modo de descanso, bien sea sobre el apoyabrazos o sobre la palanca del cambio de marchas.

Atender la regla de oro no se hace desde la rigidez. Es decir, tampoco se deben colocar ambas manos juntas en la parte superior o en la inferior. La altura correcta te da margen, de ser necesario, para maniobrar con todo el volante.

Esto nos lleva a la segunda señal de que eres un mal conductor.

2.- Cómo manejas el volante

Para poder responder con agilidad al conducir, este es un aspecto fundamental.

No se deben cruzar las manos mientras se colocan encima del volante. Tampoco hay que girarlo con una sola mano, apoyando la palma.

Lo que sí es incuestionable es que debe cogerse con firmeza y siempre con la ayuda de las palmas. Hacerlo a la ligera y únicamente con la fuerza de los dedos puede suponer un desliz crucial en el control del coche, lo que puede ponerte de inmediato en situación de peligro.

3.- La fuerza sobre los pedales de aceleración y freno

Muchos conductores están acostumbrados a pisar los pedales sin la menor intención de dosificar la fuerza con la que lo hacen. Esto se traduce en aceleraciones repentinas o paradas en seco, que se notan enseguida en la forma en que el coche avanza.

Desafortunadamente, a veces, uno no se percata de ello con la suficiente rapidez como para evitar una colisión o accidente menor.

Las autoridades francesas, por ejemplo, pueden considerar varias infracciones menores como causa suficiente para suspender temporalmente una licencia de conducir.

En estos casos, incluso la empresa aseguradora del vehículo puede dar por terminado el contrato y colocar al conductor en la categoría que en Francia se conoce como “résiliés et malussés”, o lo que es lo mismo, conductores “malos y cancelados”.

Si este es tu caso – y ya sabes que, lamentablemente, tu forma de conducir no mejorará –, seguro que te resulta muy útil echar un vistazo a las alternativas que ofrece el comparador assuroto.fr. Está especializado únicamente en aseguradoras que aceptan a malos conductores. ¡Y al resto de los conductores también nos vendría bien que lo hicieras!

4.- Uso del freno de mano en pendientes

Si eres una de esas personas que no sabe cómo mantener el embrague de tu coche en una subida pronunciada, definitivamente te calificas como mal conductor.

La mayoría resuelve la situación con el uso del freno de mano, con el fin de detener el coche antes de poder arrancar de nuevo cuesta arriba.

La maniobra correcta debería llevarnos a jugar con el acelerador y el embrague, con la intensidad adecuada, para mantener el coche en su sitio antes de arrancar. El temor a que el vehículo termine desplazándose hacia atrás lleva a miles de conductores en el mundo a emplear el recurso del estacionamiento.

Seguro que a Fernando Alonso no le sucede esto. Y no, la solución no es evitar las vías cuesta arriba.

5.- Cambiar de velocidad demasiado pronto

Un buen conductor conoce los límites y capacidades de su coche. Revolucionar el motor (Rpm) hasta el máximo para cambiar de marcha no es una buena práctica.

Esto provocará sacudidas en el avance del vehículo y no son recomendables porque ahogan el motor. Cambiar de marcha apropiadamente supone comprender bien las señales de tu automóvil para pasar a la siguiente velocidad en el momento adecuado. Con ello conseguirás mantener una velocidad sutil y constante, sin sobresaltos.

¿Cuántos de estos 5 errores cometes? ¿Sabes ya si eres un mal conductor? Comparte tus impresiones con los que te rodean para saber qué opinan ellos al respecto y, en caso de que finalmente no tengas remedio al volante, siempre puedes aprovechar para relajarte adoptando el papel del copiloto.