Sociedad

Perros: Razones por las que se les considera “el mejor amigo del hombre”

01/08/2017

Perros: Razones por las que se les considera “el mejor amigo del hombre”

A lo largo de la historia son muchas las razones que las personas han encontrado para determinar que los perros son los mejores amigos del hombre, y de la familia en general. Apoyados en todos estos razonamientos, y en base a estudios e investigaciones, las motivaciones de tal afirmación las podrás encontrar en los siguientes párrafos.

La compañía de los perros a través de la historia

Según detallan los historiadores y un gran material bibliográfico, los perros han estado acompañando al ser humano por más de 10.000 años. Un lapso de tiempo tan extenso como para que el perro que conocemos hoy en día haya conseguido distanciarse de sus orígenes (lobos, chacales, zorros), pareciéndose más al animal doméstico por antonomasia, tal y como lo conoce la mayoría de la gente en la actualidad.

Y es a través de este hilo temporal que muchas civilizaciones han logrado crear razas apegadas al conocimiento empírico y a la experimentación. Y aunque la frase acuñada a que el perro sea el mejor amigo del hombre pareciera ser dictada por la cantidad de tiempo de domesticación de esta especie, la creación de razas caninas siempre ha estado en búsqueda de crear un animal mucho más fiel y cercano al ser humano.

Sin duda, una razón de peso para creer que esa afirmación sea cierta desde el punto de vista histórico.

La estimulación a través de la oxitocina

En el lenguaje popular, la hormona de la oxitocina, presente en todos los mamíferos, es conocida como la hormona del amor. Y es que la oxitocina es la máxima responsable de los acercamientos afectivos en todas las especies de mamíferos, incluyendo al ser humano dentro de esta caracterización.

Una investigación llevada a cabo en Australia, específicamente por la Universidad de Melbourne, determinaba que gran parte de la cercanía entre humanos y perros estaba signada por la presencia de la oxitocina entre ambas especies.

Aunque el estudio tuvo un enfoque práctico, la conclusión del mismo asumía que la razón por la que ambas especies se entienden tan bien tendría mucho que ver con el desarrollo natural de las relaciones afectivas entre ambos, lo que influía en el adiestramiento, la compañía, la lealtad y hasta los beneficios para la salud asociados a los perros (disminución de estrés, detección de enfermedades crónicas, deseo de jugar cuando notan al amo en estados depresivos,…).

Beneficios para la salud humana más allá de la lealtad

La lealtad es un término bastante recurrente cuando hacemos referencia a los perros. Algunas personas utilizan el término para hablar bien de los perros y mal de los gatos, aunque el término de la lealtad no tenga ninguna relación comprobable en el comportamiento de ambos.

Pero es precisamente la lealtad la que se ha considerado como la razón de peso para afirmar que el perro es el mejor amigo del hombre. Con respecto a esto, muchas son las investigaciones y experimentaciones sobre la presencia de un perro en casa y que, más allá de la lealtad, sirven como beneficios tangibles para considerarlo como un integrante más de la familia.

Beneficios asociados a la lucha con la depresión

Aunque la lealtad y la compañía de un perro puedan medirse por su cuenta, y se puedan ver como sensaciones positivas por sí solas, los beneficios más interesantes de tener a un perro como mascota tienen relación directa con la salud y el mejoramiento de la calidad de ésta.

Por eso, no podemos dejar de mencionar los beneficios comprobables de estas mascotas en la lucha contra la depresión, en el caso de sus dueños o propietarios. Y es que el ritmo de vida, una situación traumática o hasta una condición genética puede ser la culpable de que una persona sufra de trastornos depresivos, sin hacer énfasis en su gravedad u orígenes. No obstante, entrar en contacto con su mascota de forma diaria le ayudará a superar rápidamente sus problemas.

Y pese a ser un beneficio muy importante –por la complejidad del mal que soluciona-, no son muchos los avances científicos en este ramo.

Tener un perro en casa puede aliviar los síntomas de enfermedades cardiovasculares

Ya en párrafos inmediatamente anteriores se hacía énfasis en el ritmo de vida que suelen llevar las personas modernas. Muchas son las horas de trabajo, y por contrapartida, pocas son las de descanso. A su vez, muy poca gente es consciente de la necesidad de ejercicio físico y de la imperiosa necesidad de corregir algunos hábitos alimenticios.

Todo aquello va forjando una condición maligna en términos de salud, que casi siempre se relaciona con las enfermedades cardiovasculares.

Ante tal situación, institutos de investigación de nacionalidad china han determinado que el simple contacto físico con un perro, sea para dormir junto a él, acariciarlo, o hablarle mientras lo toca, puede reducir la ansiedad, el estrés y, más importante aún, el ritmo cardíaco. Todo eso incide directamente en una disminución de los riesgos de sufrir infarto, por ejemplo.

Pero además, el simple hecho de tener un perro en casa obligará a su propietario a tener que sacarlo a pasear, a correr, o incluso a jugar con él dentro de su jardín. Una situación que ayudaría a corregir uno de los males generalizados de nuestra era: el sedentarismo.

El mejor amigo del hombre sigue siendo un objeto de estudio

A pesar de que al inicio de este artículo se hacía mención a los más de 10.000 años de historia que vinculan a humanos y a canes, todavía los perros siguen siendo un objeto de estudio para determinar todos los beneficios que tiene, para el ser humano, la convivencia e interacción frecuente con estos animales.

Bien es sabido que su capacidad olfativa ha potenciado su uso en la vida cotidiana de las personas, siendo desde perros policía, bomberos o rescatistas, hasta perros que pueden detectar células cancerígenas, como determinaban estudios hechos por el Servicio de Salud de la región de Murcia.

Pero, a ciencia cierta, el mejor amigo del hombre todavía ofrece beneficios para el ser humano, más allá de la compañía, el afecto y la lealtad, que no han sido descubiertos.