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Que dos candidatas a la Generalitat desconozcan el dato de paro es una demostración de que la clase trabajadora no les importamos ni lo más mínimo. Dicho esto, tampoco sería justo centrar esta afirmación en ellas pues lo más seguro es que el resto de candidatos y formaciones se apresuraron a buscar la cifra en Google minutos después. De hecho, algunos vieron el filón y al día siguiente pasaron a interesarse por la precariedad y el paro. No sea que en plena campaña y a las puertas de la Navidad alguien les recrimine falta de empatía ante un mal ajeno.

Lo cierto es que el “patinazo” de las candidatas evidenció de una manera rotunda que entre sus prioridades no están los principales problemas de la clase obrera. Porque hablar de paro y de salarios de miseria es hablar de trabajadores y trabajadoras, y eso no interesa por un simple motivo: no tienen ninguna solución bajo este sistema (el suyo). Por eso se dedican a ocultar todo lo que huela a lucha de clases y a eliminar el componente de clase de las distintas luchas para desligarlas y contraponerlas creando así conflictos artificiales entre la clase obrera.

Esto no sería un problema si enfrente hubiese alguien que se dedicase a hacer y decir justo lo contrario. Pero no es así. De hecho la izquierda ya habla hasta de “pobreza energética”, entrando en un lenguaje perverso que se traduce en garantizar ayudas públicas para evitar cortes de luz (y pérdidas de las eléctricas, claro). Lo de nacionalizar sectores estratégicos para el baúl de los recuerdos.

Me pregunto qué pasaría si recordásemos el componente de clase en cada lucha y lo utilizásemos como nexo de unión. Y si hablásemos claramente de los problemas reales de los trabajadores y de sus causas y causantes: paro, salarios míseros que no dan ni para pasar el mes, mujeres asesinadas, accidentes y muertes en el tajo, abusos patronales, personas ahogadas en pateras, pérdida de derechos y libertades básicas, desahucios, guerras imperialistas y terrorismo… Pero tampoco sirve de nada si señalamos como responsables a unos malos gobernantes como dicen algunos estafadores porque la causa que lo genera todo no es otra que un sistema esclavista, el capitalismo, con nombres y apellidos. De ahí que en todas las luchas lo debamos tener siempre presente, porque es justo lo que quieren evitar los capitalistas, quienes tienen el don de situarse siempre fuera de los conflictos que crean.

No es nada nuevo que los dueños del mundo actúen como tal y nos traten como burros de carga. Seguro que en alguna ocasión habéis escuchado eso de “no te pago por pensar.” No en vano dedican ingentes recursos a meternos en la cabeza el pensamiento dominante y alienarnos hasta dar las gracias por “darnos” trabajo y sueldo o “pagarnos” una cena de empresa. Al paso que vamos acabaremos dando las gracias por no darnos latigazos. Al tiempo. Tal vez por eso deberíamos hablar de plusvalía y explotación para recordar quién crea la riqueza y quien nos la roba. Puede que así dejaríamos de indignarnos cuando nos damos cuenta que a un político burgués no le importamos una mierda.

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