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Pablo Iglesias venció a la candidatura presentada por Iñigo Errejón en Vistalegre II prometiendo “humildad y unidad” al bando perdedor. Un año después ha quedado demostrado que lo que Pablo quiso decir es que “quién no está conmigo está contra mi”.

Tras tomar el control absoluto del partido, Iglesias despidió a un tercio de la plantilla del partido, todo el errejonismo. Además, sustituyó a Errejón como portavoz de Podemos en el Congreso por su actual pareja, Irene Montero.

Los cambios después de un congreso forman parte del paisaje habitual de todos los partidos políticos. Sin excepción. Pero suelen saldarse con recolocaciones y la continuidad del personal. En cambio, Iglesias ha querido aplicar el rodillo para dar una lección rotunda a Errejón y los suyos de cara al futuro.

Según ha detallado El Mundo, Iglesias ha despedido a más de una treintena de trabajadores de una plantilla que rondaba el centenar en su sede nacional de la calle Princesa. Cortando de raíz los apoyos o las simpatías internas por Errejón y echando de una manera dudosamente legal -sin hacer un ERE- a trabajadores en muchos departamentos que nada tienen que ver con la acción política.

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