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La educación dirigida hacia la higiene bucal debe comenzar desde muy temprana edad, ya que nuestra dentadura, y en general, todo el conjunto de órganos y tejidos que nos permiten desarrollar las funciones fisiológicas vitales para nuestra existencia como  masticar y comer, están expuestas constantemente y son muy vulnerables a los daños que pueden ocasionar los alimentos y la incorrecta limpieza de nuestros dientes.

Porqué esperar tanto para ir al dentista

Si realizáramos una encuesta  a toda la población a nivel mundial sobre las veces que ha asistido a una consulta odontológica para un simple diagnóstico que indique el estado de sus dientes, podrían sorprendernos los resultados. Seguramente, más del 80  por ciento de los encuestados respondería que no. Las razones pueden ser diversas, pero la que comúnmente se deduce partiendo de las experiencias conocidas, es que acudimos al dentista solo cuando es insoportable un dolor de muela.

Generalmente no somos conscientes del  deterioro de nuestros dientes, ya que las afectaciones  que pudiésemos estar padeciendo son invisibles a nuestros ojos y, como no las vemos, pensamos que no tenemos ningún problema dental.  No es este el caso de la maloclusión o mal alineamiento de los dientes que inhiben que encajen correctamente los dientes superiores con los inferiores. Según los datos en el área de la odontología, la mayoría de las personas tienen algún grado de maloclusión, pero es sólo cuando esto afecta considerablemente la estética y belleza del rostro, que se asiste a una consulta para solicitar un tratamiento de ortodoncia, pero quizás,  este paciente jamás haya pisado un centro odontológico antes y sus problemas dentales van más allá de la forma y posición de los dientes.

La higiene bucal es el arma preventiva más económica e ideal para no desarrollar las indeseables caries o abscesos periapicales, pero se pueden presentar hechos fortuitos que ameritan que recurramos a alguna de las especialidades de la odontología.

Un buen trato puede transmitir muchas cosas positivas

La resistencia, quizás inconsciente, de acudir al dentista también puede ser generada por la atención que se ha recibido por parte de los prestadores del servicio. Se conoce que aproximadamente el 90% de las personas que han ido a un dentista opinan que las pequeñas empresas, o consultorios modestos donde conseguimos los equipos e instrumentaría básicos y necesarios para lograr buenos resultados, son mejores opciones que las grandes multinacionales que ofrecen el servicio sin considerar aquellos aspectos claves que generan confianza y  placer a los pacientes.

Si ya de por sí la gente se cohíbe de ir al dentista por el miedo al dolor que pueda sentir al ser tratado,  la mala atención y falta de comprensión tanto del dentista como del personal de apoyo que forma parte del consultorio, se convierte en un agravante que complica  aún más la situación. Tenemos excelentes Dentistas en Coslada que nos ofrecen un trato amable y menos comercial, porque lamentablemente,  son muchísimos los casos en los cuales prevalece la obtención de ganancias o comisiones exageradas por la prestación del servicio dental, antes que la verdadera preocupación por la salud bucal del individuo.  

Un verdadero profesional en el área de la odontología es alguien capaz de generar la suficiente confianza, tanto  a nivel individual como colectivo, para transmitir la gran importancia que tiene acudir a un dentista, por lo menos tres veces al año. Pero sobretodo, debe ofrecer un trato cordial y amable dirigido a lograr que quienes solicitan los servicios dentales pierdan el miedo de acudir a la consulta.