Sociedad

Los cinco pasos del duelo

06/08/2018

Los cinco pasos del duelo

Para superar la muerte de un ser querido es necesario pasar por diferentes etapas

El duelo es la respuesta normal y saludable de una persona ante la pérdida. Describe las emociones que se sienten cuando se pierde a alguien o algo que es muy importante. Las personas pasan asumen el duelo por diferentes razones.

  • La muerte de un ser querido, incluida mascotas.
  • Un divorcio, una separación o cambios en la relación, incluidas las amistades.
  • Cambios en la salud propia o en la de un ser querido.
  • Pérdida de un trabajo o cambios en la seguridad financiera.
  • Cambios fuertes en la vida, como la jubilación.

La pérdida que desencadena el duelo no es siempre física. Se puede experimentar por el diagnóstico de una enfermedad grave, e incluso por planes de futuro que se han visto truncados. El duelo es diferente en cada persona, y cada uno experimenta una serie de emociones y cambios físicos, pero en general estos se podrían agrupar así:

  • Sentimientos: ira, ansiedad, culpa, confusión, negación, depresión, miedo, culpa, irritabilidad, alivio, shock, etc.
  • Pensamientos: confusión, dificultad para concentrarse, incredulidad, alucinaciones o preocupación por lo que se perdió.
  • Sensaciones físicas: mareos, ritmo cardíaco acelerado, fatiga, dolores de cabeza, hiperventilación, náuseas, opresión en el pecho, dificultad para respirar, pérdida o aumento de peso, etc.
  • Comportamientos: episodios de llanto, actividad excesiva, irritabilidad o agresividad, pérdida de energía, pérdida de interés o inquietud, alteraciones en el sueño, etc.

Los cincos pasos del duelo

Las 5 fases del duelo es una de las descripciones más populares conocidas sobre el tema. Esta dice que los dolientes no atravesarán por ella en un orden prescrito, sino que se trata de un marco que permite iniciar un proceso de aprendizaje, donde finalmente se comprenderá que es posible convivir con la pérdida y afrontar la realidad. Estas cinco etapas del fueron propuestas por primera vez por Kubles-Ross en su libro “One Death and Dying”en el año 1969. Para redactar este libro se basó en su trabajo con pacientes en fase terminal, esta autora afirmó que luego de la muerte se inicia un proceso por el cual la gente lidia con la pérdida.

Si bien es cierto que estas etapas no siempre suceden en el mismo orden, a veces se va y se viene de ellas hasta que finalmente se acepta el hecho, lo cierto es que tarde o temprano se pasa por cada una de ellas.

Primera etapa: la negación

Consiste en el rechazo consciente o inconsciente de los hechos o la realidad de la situación. Este mecanismo de defensa busca amortiguar el shock que produce la nueva realidad, para solo dejar entrar en el cuerpo el dolor que se pueda soportar. Se trata de una respuesta corporal que paraliza a las personas, pues en ese momento el mundo ha perdido sentido y es abrumador. No es una negación de la muerte en sí, solo que no se acepta el hecho de que ya no  se volverá a ver a esa persona o cosa.

Segunda etapa: la ira

Cuando ya no es posible negar ni ocultar la muerte, comienza a surgir la realidad de la pérdida y su consecuente dolor. Por lo cual los sentimientos de enfado estarán presentes con distinta intensidad durante todo el proceso de duelo, será en esta etapa en que la ira tomará el protagonismo, dirigiendo este enojo hacia el ser querido fallecido o desaparecido. Se crea un sentimiento de rencor hacia él.

Tercera etapa: la negociación

Aquí surge la esperanza de que se puede posponer o retrasar la muerte de la persona moribunda. Puede ocurrir antes de la pérdida, en caso de tener a un familiar en etapa terminal, o bien después para intentar negociar el dolor que le produce la distancia. Se desea volver a la vida que se tenía antes de que muriera o desapareciera.

Cuarta etapa: la depresión

En este periodo el doliente comienza a comprender la certeza de la muerte y expresa un aislamiento social en el que se rechaza la visita de seres queridos. Se siente tristeza miedo e incertidumbre ante lo que vendrá. Estos sentimientos muestran que el doliente ha comenzado a aceptar la situación.

Suelen sentir que nada vale la pena, porque lo peor que podría pasar ya ha sucedido, por lo que se pierden los objetivos y las ganas de vivir.

Quinta etapa: la aceptación

Nunca se sabe cuándo llegará este momento, pero es aquí donde se intenta hacer las paces con la pérdida padecida, permitiéndose así una oportunidad de vivir a pesar de la ausencia.

No significa que se esté de acuerdo con lo sucedido, sino que la pérdida siempre será una parte de la vida. Este proceso invita a la reflexión sobre el sentido de la vida y de cómo se quiere continuar.

En este periodo se acepta la realidad y se intenta comprender que la nueva vida que se tiene hay que intentar aprovecharla. La rutina diaria toma mayor protagonismo pues ayuda a salir de la depresión que se produjo en el punto anterior.