Salud

Vivir con vitíligo

octubre 10, 2018

Vivir con vitíligo

El vitíligo es una enfermedad de la piel, de carácter autoinmune, crónica y que tiene por característica especial la decoloración de áreas de la piel debido a la pérdida de las células encargadas de la pigmentación, los melanocitos.

Estas áreas sin pigmentación pueden ser de cualquier tamaño y forma, afectando mucosas y cualquier parte de la piel.

La principal manifestación de esta enfermedad es la aparición de manchas blancas, resultado de la falla en el funcionamiento de los melanocitos que son los que le otorgan a la piel su color.

Características

Las manchas que caracterizan el vitiligo varían en tamaño y evolución, pudiendo encontrarse en distintas partes del cuerpo y con la imposibilidad de prever su lugar de aparición.

La textura de la piel no cambia, las manchas no son contagiosas y sus consecuencias son principalmente de carácter estético, afectando al paciente a nivel psicológico.

El vitíligo puede comenzar a cualquier edad, la predisposición genética al vitíligo es de carácter hereditario. La enfermedad solo empieza a manifestarse, en la mayoría de los casos, por la presencia de otra afección que actúa como factor desencadenante como lo son: la tiroiditis de Hashimoto, la enfermedad celíaca, la artritis reumatoide, la psoriasis, la diabetes mellitus, entre otras.

Síntomas principales

Los más destacados son:

  • Decoloración irregular en la piel.
  • Despigmentación del cuero cabelludo, las pestañas, las cejas o la barba de forma prematura.
  • Decoloración en el interior de las mucosas de la boca y la nariz.
  • Cambio o pérdida de color en la retina.

De acuerdo al tipo de vitíligo las manchas pueden manifestarse en:

  • Muchas partes del cuerpo: denominado “vitiligo generalizado”, es el más frecuente y las manchas se presentan en partes del cuerpo en forma simétrica.
  • Solo una parte del cuerpo: este  se denomina “vitiligo segmentario”, se presenta  a una edad temprana, progresa durante un par de años y luego se detiene.
  • Solo algunas zonas del cuerpo: a este tipo se le conoce como “vitiligo focal”.

El progreso de esta enfermedad es difícil de predecir, en ocasiones las manchas dejan de aparecer y evolucionar sin tratamiento.

En la mayoría de los casos la decoloración se extiende, y con el tiempo afecta a varias zonas del cuerpo. En muy raras ocasiones se logra que las células de pigmentos se recuperen completamente.

Agentes desencadenantes

La medicina desconoce por qué las células no cumplen su función o mueren. Pero el inicio de esta afección puede estar relacionado principalmente con:

  • Un trastorno en el sistema inmunitario que hace que este ataque y destruya los melanocitos de la piel.
  • Antecedentes de vitiligo en familiares (elemento hereditario).
  • Un factor desencadenante, como exposición a productos químicos abrasivos, un cuadro de estrés laboral, una quemadura solar muy fuerte, entre otros.

Las personas con vitiligo están expuestas por su condición a sufrir una mayor angustia social, presión psicológica, sensibilidad a las quemaduras del sol, predisposición al cáncer de piel, problemas en los ojos y pérdida de la audición.

Tratamientos disponibles

Existen muchos tratamientos para ayudar a evitar la propagación de las manchas y tratar de igualar los diferentes tonos de la piel.

Cada caso es único y los resultados son variables e impredecibles, en algunas ocasiones con graves efectos secundarios.  Por eso aunque algunos profesionales opten solo por medidas cosméticas y otros con ayuda de la ciencia pueden decir que el vitiligo es curable, se debe buscar la mejor asesoría profesional disponible para cada caso en particular.

Entre los tratamientos más comunes están los siguientes:

  • Productos para broncear la piel.
  • Protectores solares.
  • Maquillaje especial.
  • Fototerapia, para ayudar a recuperar el tono de la piel.
  • Aplicación de una sustancia de origen vegetal denominada “psoraleno” junto con la fototerapia.
  • Eliminación del color restante o despigmentación inducida.
  • Cremas con corticosteroides.
  • Medicamentos que afectan el sistema inmune.
  • Injerto cutáneo.
  • Injerto de ampollas.
  • Tatuajes o micro-pigmentación.

Se pueden usar individualmente o escoger entre varias y combinar sus beneficios. Cada una de estas soluciones puede dar resultados muy diversos e incluso si el efecto resulta eficaz desde un principio, los resultados podrían no durar o podrían aparecer manchas nuevas.

Es la opinión del médico la que habrá de tenerse en cuenta para dirigir las acciones y las estrategias a seguir para escoger el tratamiento ideal.

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