Tecnología

Del vinilo a Spotify, una historia de vértigo

marzo 4, 2019

Del vinilo a Spotify, una historia de vértigo

Hablamos de la evolución de formatos en la industria discográfica y de cómo hoy en día se ha impuesto la plataforma Spotify, de la que se pueden crear cuentas gratuitas.

Pocas industrias han sufrido más cambios en menos tiempo que los que ha vivido la industria discográfica a lo largo de su historia, una que ha estado marcada por los cambios de formato.

Si bien es relativamente joven porque basta con remontarse a los años sesenta, a su boom inicial para trazar su línea evolutiva, desde entonces hasta ahora, los consumidores de música han pasado de escuchar discos de vinilo que se compraban en las tiendas a escuchar música bajo demanda en plataformas como Spotify Premium APK Gratis, y en aplicacionesandroid.es nos cuentan cómo hacerlo.

Éste es el presente y el futuro de la música digital, solo que si se dispone de la versión libre, se tendrá que escuchar música de estilos concretos que incluso es muy posible que no nos gusten, o bien escuchar música con mucha publicidad. Pero la evolución también ha llegado hasta aquí y hay forma de sortear estos obstáculos.

Los formatos para escuchar música antes de Internet

Los primeros elepés, también conocidos como longplays o vinilos, eran un formato frágil que había que cuidar. Éstos, junto a los singles, un formato que se reproducía a mayores revoluciones que los elepés (45 versus 33) y que en la actualidad están viviendo su segunda eclosión, determinaron la forma de escuchar música en los años 60, 70 y 80, sin duda los más nutritivos a nivel musical, los años en los que se dieron a conocer las grandes bandas y solistas de los diversos géneros de la música popular.

Rockeros, cantautores, grupos de música experimental, psicodélicos, moods, en estas tres décadas se asienta lo mejor de la historia musical, su historia, porque en vinilo se grabaron auténticas obras de arte, desde los discos de Pink Floyd a los de Velvet Underground, dos pilares fundamentales de sonido y actitud, que han representado y representan mucho, culturalmente hablando.

En los años noventa, la aparición del cd ya supuso todo un punto de inflexión, aunque hay que tener en cuenta que en el impás también había convivido con el long play, el cassette, un formato que gozó de gran aceptación en todo el mundo porque permitía escuchar música en el coche y en los aparatos reproductores portátiles, mientras que los elepés se tenían que escuchar necesariamente en casa.

Cuando en 1979 aparecieron los walkmans se produjo toda una revolución, con ellos se podía andar por la calle escuchando música. Los cassettes fueron el formato con el que se daban a conocer las maquetas de los grupos, el más democrático de todos, el que pasaba de unas manos a otras y permitía que se pudieran grabar en él las canciones favoritas.

Veinte años después, en los años 90, apareció el cd y otra vez la industria se puso patas para arriba. Los coleccionistas de vinilos, empezaron a demandar reediciones en formato cd de sus colecciones y la industria se metió de lleno a ello, saturando el mercado junto a las novedades, pero lo que parecía el sustento de la industria se convirtió en un ‘bluff’ y ayudó a enterrar el formato físico.

Se ha conseguido acceder al contenido que se quiera y sin pagar por ello

Había aparecido Internet. Eso fue en 1999 pero en España, en los hogares, no se asentó hasta dos años después. Los usuarios de la red querían escuchar música y la red la ofrecía de forma gratuita, se creó un auténtico campo de batalla donde los autores, músicos y demás trabajadores de la industria discográfica se llevaron la peor parte.
Hoy en día también se puede acceder a las plataformas, por ejemplo, a Spotify, la más demandada y gratuita, pero además se puede conseguir una cuenta Spotify Premium Gratis. Lo que parecía imposible, acceder al contenido que se quiera y sin pagar, se ha conseguido. No sabemos qué vendrá después, pero parece que la plataforma tiene mucho futuro por delante.

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