Sociedad

Los beneficios de los juegos de mesa para los niños

octubre 8, 2019
Israel Guerra

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Los beneficios de los juegos de mesa para los niños

Los juegos de mesa son una opción sana y educativa para pasar un buen rato en familia y, además, desarrollar el conocimiento y la inteligencia de los niños. Se trata de una actividad lúdica con la que los padres pueden proporcionar ese tiempo de ocio tan necesario para los más pequeños de la casa, al mismo tiempo que les enseñan valores como la confianza o el trabajo en equipo. Hay muchas opciones como puedes ver en esta lista de los mejores juegos de mesa.

Antes de empezar a enumerar los principales beneficios y ventajas que tiene disfrutar de los juegos de mesa con los niños en la calidez del hogar, cabe señalar un matiz para no llevar a confusión. Cuando se habla de juegos de mesa, se habla de aquellos que consisten de un tablero y fichas diferentes cuyo desarrollo se basa en una reglas predeterminadas. Existen variantes también aptas como los juegos de cartas o incluso los de rol, que exigen una mayor concentración.

Es decir, un juego de mesa está totalmente alejado de cualquier otra actividad que requiera de dispositivos electrónicos como un teléfono móvil, una televisión o incluso una videoconsola. Solo requieren de una mesa, unos jugadores sentados alrededor de ella y ganas de competir y pasarlo bien para que los más pequeños de la casa pasen un buen rato y aprendan mientras juegan.

¿Qué beneficios tienen los juegos de mesa en los niños?

Jugar a juegos de mesa requiere, por un lado, de concentración y respeto por las normas que lo rigen; y por otro, de asimilar esas reglas para buscar siempre la mejor estrategia con la que competir de una forma sana y ganar, ya sea en solitario o en equipo. Esta búsqueda del mejor camino hacia el triunfo sobre el tablero estimula tanto la inteligencia como la creatividad, y supone un gran aliciente para el desarrollo intelectual de los niños.

Táctica, coordinación, destreza, cooperación, capacidad deductiva o incluso la memoria, son algunas de las cualidades que están en juego en prácticamente todos los juegos de mesa que existen hoy día. Es tarea de los padres conseguir el tiempo y la motivación necesaria para que los niños se involucren y aprendan a través de un ambiente sano y lúdico.

1. El respeto a las normas

Todo juego de mesa se basa en unas normas comunes para todos los jugadores. Una serie de reglas, limitaciones o instrucciones que todos los involucrados deben seguir y respetar para el correcto desarrollo del mismo. Con estas actividades lúdicas, los más pequeños aprenderán a seguir las normas para conseguir un entorno de igualdad entre todos los jugadores o equipos y ser conscientes de que todos parten con las mismas oportunidades.

De esta manera, los niños asimilarán el respeto a las normas y les será más fácil respetar las reglas de todo aquello a lo que se enfrenten en la vida diaria. Supondrá un apoyo fundamental en otros entornos como el colegio, actividades extraescolares como el deporte o la música, o incluso en su propio comportamiento en el ámbito familiar, dentro de casa.

2. El trabajo en equipo

Entre los juegos de mesa, los hay donde el desarrollo del mismo conlleva a los jugadores a competir de forma individual, pero también existen otros en los que se deben formar equipos. Por ejemplo, en un clásico como el Trivial es habitual que los involucrados hagan equipos para responder a las exigentes preguntas. De esta forma, los jugadores se organizan para aportar sus conocimientos a un objetivo común, que es conseguir todos los quesitos de colores.

Este tipo de situaciones en un ambiente lúdico ayudará a los niños a interiorizar el trabajo en equipo y la cooperación como algo habitual para lograr metas en la vida. Es una cualidad útil en el futuro en diferentes ámbitos como el laboral, donde todos los trabajadores se esfuerzan por el bien de una empresa; o incluso de un equipo de fútbol, o cualquier otro deporte colectivo, donde el objetivo a alcanzar es la victoria en común.

3. Comprensión y estrategia

Entender las reglas del juego y saber qué es lo que tienen a su alcance para ganar, ayudará a los niños a concentrarse para analizar la situación en cada juego y saber cuáles son sus posibilidades en cada turno. De esta forma, desarrollarán una capacidad analítica con la que podrán idear estrategias con las que llegar a ganar la partida.

Es el caso de juegos como el Carcassone o, algo más exigente, el Risk, donde cada jugador tiene sus recursos, su habilidades y debilidades particulares y debe optimizar todo lo que hay a su alcance para imponerse al resto. Se trata de contextos que pueden extrapolarse a la rutina de la vida diaria de los niños, en el cole, o en su futuro laboral.

4. Estímulo de la concentración

Si hay algo que cuesta a los pequeños, por su naturaleza inquieta y ganas de estar siempre en movimiento, es la concentración. Es fácil que ante una tarea concreta un niño se desconcentre y ponga su atención en algo más curioso o divertido. Por ello, los juegos de mesa son un método ideal para ayudarles a desarrollar esa concentración, ponerla sobre un objetivo concreto y sacar lo mejor de ellos.

Hay juegos como el Trivial, el Monopoly, o incluso cualquiera de cartas, que exigen mantener la atención durante un largo periodo de tiempo y estar pendientes de todo lo que sucede durante el desarrollo. Son ejemplos óptimos para estimular la concentración de los menores en familia.

5. Saber perder y aprender

Todos los juegos de mesa tienen algo en común: la victoria y la derrota. Siempre hay un vencedor o vencedores, y también un derrotado o derrotados. Ganar siempre insufla confianza, pero es importante que los niños asimilen que una victoria no es más que la consecución de una estrategia bien ideada, y no el hecho de haber acabado por encima del resto.

De la misma forma que hay que saber ganar, deben también saber perder y no rechazar el juego tras una derrota. Jugar en familia debe servir para concebir el ganar y el perder como elementos constructivos que permiten avanzar, aprender y crear nuevas oportunidades en la vida diaria.

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