Salud

Ansiedad y autoestima: su conexión y cómo superar los problemas que surgen en nuestra vida diaria

25/03/2020

Ansiedad y autoestima: su conexión y cómo superar los problemas que surgen en nuestra vida diaria

La ansiedad y la baja autoestima son dos problemas que pasan desapercibidos hasta que estallan y comienzan a hacer mella en la mente, en la felicidad, en la productividad o en las relaciones. Son males que pueden estar conectados y que se pueden resolver en conjunto.

Es inevitable tener problemas. El día a día está repleto de situaciones que obligan a reaccionar. Muchas de estas situaciones consiguen sobrepasar a las personas, haciendo ver que se tienen defectos o creer cosas que realmente no son.

Aunque la ansiedad está presente en todos los seres humanos, porque es una respuesta mental natural, por lo que ocurren muchos problemas cuando se sale de los parámetros establecidos en la vida. De igual modo ocurre con los problemas de autoestima, que muchas veces son difíciles de detectar.

No obstante, la mayoría de las veces una baja autoestima conduce a problemas de ansiedad. Es ahí cuando la ansiedad se convierte en un problema de salud y cuando la baja autoestima hace mella en nuestra vida diaria.

¿Cómo saber si tienes baja autoestima?

La autoestima es el autoconcepto como definición de uno mismo, la exposición a la vida diaria, a todas las situaciones y a todas las personas, hace que cambies tu autoestima. Te comparas, te juzgas, te valoras, y además eres valorado, juzgado y comparado por los demás.

Cuando tienes autoestima baja, normalmente piensas que:

  • No eres capaz de hacer ciertas cosas. Es lo que se conoce como el complejo de la falta de talento. Aunque no lo has intentado, das por hecho que vas a fallar.
  • No soy mejor que aquél o éste. La comparación constante, tan de moda hoy día gracias a la masiva intromisión de la vida diaria en redes sociales. Cuando comienzas a darle demasiada importancia a cómo son los demás con respecto a ti, puedes tener problemas de autoestima.
  • Cosas del pasado ocurrieron por tu culpa. El sentimiento de culpa, por hechos recientes o de larga duración, suele ser un síntoma claro de baja autoestima. Analizar cuando todo ha pasado es engañoso, porque los escenarios posibles son ilimitados. Siempre pensará que podías tomar una mejor decisión, pero es algo que no va a cambiar. Pensar en que tienes la culpa de ciertas cosas no aligera las cargas, sino que suprime más el concepto de autovaloración.

Así como tener un optimismo tóxico es contraproducente, porque estás escapando de la realidad y viviendo en un mundo ficticio donde todo está bien, cosa que no es cierta, tener baja autoestima también hace que vivas en una realidad que no es tal.

Corregir problemas de baja autoestima

No hay recetas mágicas. El esfuerzo o consultar a expertos en coaching para la mejor del autoconcepto puede ser de tremenda utilidad.

A su vez, lo mejor es realizar ejercicios como:

  • Identificar el origen Es fácil determinar que tienes baja autoestima. Tienes algo por hacer, algo que arrastras y que te hace sentir mal, relacionado con los problemas mencionados anteriormente. Convierte ese problema en una pregunta. ¿Por qué creo que no soy bueno para cantar en público?. Esa respuesta, por ejemplo, que tienes miedo escénico, traerá otra posible pregunta como, ¿por qué digo que tengo miedo escénico?. Al seguir preguntando y respondiendo, inevitablemente llegarás a un punto de origen. Sobre él debes trabajar.
  • Inténtalo. La mayoría de las veces que crees que no eres capaz de algo, seguramente ni siquiera lo has intentado, no importa que puedas fallar, inténtalo. Planifica, da todo de ti, pon toda tu voluntad y esfuerzo. Posiblemente logres tu objetivo, y tu motivación tras el logro, hará que tu concepto de autoestima mejore notablemente.
  • Valora lo que haces. Incluso por encima de lo que consigas. Los logros tienen una parte inevitable de azar. Puedes tener éxito o no, pero no siempre dependerá exclusivamente de ti. El esfuerzo y los valores que ocupas para lograr ese objetivo sí dependen exclusivamente de ti. No te preocupes por los resultados. Concéntrate en que el esfuerzo que estás poniendo, la concentración y el trabajo, es lo máximo que puedes dar.

La baja autoestima siempre conduce a la ansiedad

La ansiedad es una respuesta mental natural. Es un estado de alerta permanente que utiliza el cerebro para evitar riesgos innecesarios, y sobre todo, para predecir eventos y saber anteponerse.

Sin embargo, hay momentos en los que la ansiedad supera los límites y comienza a hacer conjeturas. Muchas veces, el problema está relacionado con la baja autoestima.

Por ejemplo, cuando tienes baja autoestima y piensas que tienes poco talento para el trabajo que acabas de obtener, inevitablemente comenzarás a hacer una lista de pensamientos:

  • Si el jefe descubre que no soy capaz, ¿me despedirá?
  • Si me despiden, ¿encontraré de nuevo trabajo en esto?
  • Si no encuentro trabajo, ¿de qué voy a vivir?

Cuando eso ocurre (es más frecuente de lo que imaginas), es momento de tomar acción. La ansiedad está en un estado de alerta innecesario. Puedes seguir consejos publicados por especialistas en internet, o buscar ayuda profesional en sitios como therapychat.com.

La ansiedad repercute en la calidad del sueño, en la concentración, en el rendimiento laboral, en la vida social y personal, y en la salud en general. El problema real tiene que ver con la capacidad de control sobre nuestras acciones.

Cuando tu temor por baja autoestima a ser despedido se convierte en una obsesión producto de la ansiedad de calcular en cada momento peores escenarios, la propia ansiedad se encargará de sabotear tu rendimiento. De tal manera que en poco tiempo se habrá dado lo que tanto temías, serás despedido. Pero no por falta de capacidad, sino por el descontrol emocional que produce la ansiedad cuando se convierte en un trastorno de salud mental.

De ahí que trabajar en la mejora de la ansiedad y de la baja autoestima sea una de las recomendaciones principales para mantenerte feliz, en plenitud, en paz contigo mismo, y siempre con la guardia alta ante las situaciones que la vida te va a presentar.