Recientes excavaciones arqueológicas en la costa sur del Mar Caspio, en Mazandarán, Irán, han desvelado un hallazgo significativo: un pecio de un barco de madera que data de finales del siglo XVIII o principios del XIX. Este descubrimiento se atribuye a un equipo de arqueólogos de la Asociación Internacional de Estudios Mediterráneos y Orientales y la Facultad de Arqueología Subacuática de Teherán, quienes han documentado meticulosamente sus hallazgos en un estudio publicado en el Journal of Maritime Archaeology.
Un tesoro sumergido en la arena
El barco, de 28 metros de longitud, fue encontrado tras una erosión provocada por el aumento del nivel del mar, que desnudó parte de una duna de arena de tres metros que lo cubría. Este fenómeno, que ha afectado a las costas iraníes del Mar Caspio debido a la variabilidad climática, ha permitido que los arqueólogos accedan a artefactos culturales y restos de naufragios que de otro modo permanecerían ocultos.
La embarcación, que se cree era un barco de tres mástiles, fue probablemente abandonada entre 1762 y 1808, un periodo que coincide con la influencia rusa en la región. Los investigadores han encontrado importantes elementos estructurales, como partes del casco, mástiles y restos de carga, que arrojan luz sobre su posible origen y las prácticas de construcción naval de la época.
El estudio titulado «El Naufragio de Zaghemarz, Mazandarán, Irán: Arqueología, Arqueobotánica y Datación Absoluta de una Embarcación del Siglo XVIII del Mar Caspio,» ha revelado que los materiales utilizados en la construcción del barco, como la madera de pino y abeto, sugieren que los recursos podrían haber sido obtenidos de la cuenca del Volga o del Cáucaso. Además, se recuperaron herramientas de madera de álamo, lo que también ofrece pistas sobre el contexto en el que operaba el barco.
Las técnicas de datación por radiocarbono aplicadas a muestras de madera y a semillas de alforfón encontradas en el barco han permitido a los investigadores modelar las posibles fechas de construcción, reparación y naufragio. El análisis de los restos botánicos, que incluyó una cuidadosa clasificación de las especies a través de microscopios, ha proporcionado información valiosa sobre la carga del barco, que estaba compuesta en su mayoría por alforfón, un alimento básico para los marineros de la época.
De manera notable, la predominancia de alforfón en la carga del barco no solo refuerza su papel como un artículo esencial en la economía marítima del Caspio, sino que también resuena con los relatos históricos que documentan su uso como alimento y mercancía en la región. Las plantas identificadas, como las semillas de alforfón y algunas malas hierbas asociadas, reflejan las prácticas agrícolas de los territorios circundantes, especialmente aquellas del área del Volga.
Este hallazgo no solo enriquece nuestro entendimiento de la historia marítima del Mar Caspio, sino que también subraya la importancia de la arqueología en la preservación de la memoria cultural de las civilizaciones que han navegado por sus aguas a lo largo de los siglos. A medida que el cambio climático continúa afectando nuestras costas, la protección de estos sitios arqueológicos se vuelve aún más crucial para la comprensión de nuestro pasado colectivo.
