Investigaciones recientes lideradas por la Universidad de Agricultura y Silvicultura de Zhejiang en China han revelado un inquietante vínculo entre la presencia de micro y nanoplásticos (MNP) en tejidos humanos y diversas condiciones de salud. Este estudio se basa en un análisis exhaustivo de 61 artículos de investigación sobre la detección de MNP en tejidos humanos, complementado con 840 artículos sobre los mecanismos tóxicológicos de estos contaminantes.
Desde la década de 1950, el uso de plásticos ha experimentado un aumento vertiginoso, pasando de 1,5 millones de toneladas métricas a casi 390,7 millones en 2021. Este incremento en la producción ha conllevado una proliferación de contaminación plástica microscópica, que se ha dispersado en suelos y cursos de agua, acumulándose en el medio ambiente y, eventualmente, en los tejidos humanos.
Impacto en la Salud Humana
La falta de métodos consistentes para identificar y cuantificar los MNP en tejidos humanos ha dificultado la obtención de datos fiables que vinculen esta contaminación con enfermedades humanas. Sin embargo, los investigadores han utilizado técnicas avanzadas como la espectroscopia, la microscopía y la cromatografía de gases por pirólisis/masas para identificar los tipos de polímeros presentes en diferentes tejidos. A través de estudios toxicológicos en modelos celulares y experimentos con animales, se han examinado los efectos de los MNP, que incluyen el estrés oxidativo y las respuestas inflamatorias.
Los estudios han detectado partículas en una variedad de órganos y sistemas, incluidos la piel, arterias, venas, médula ósea, testículos, semen, útero y placenta. También se han encontrado MNP en el sistema digestivo, desde la saliva hasta las heces, así como en el hígado y en cálculos biliares. En el sistema respiratorio, las fibras microscópicas han sido comunes en el tejido pulmonar y en fluidos de lavado broncoalveolar.
Se han observado correlaciones positivas entre la abundancia de partículas y trastornos específicos, como la enfermedad inflamatoria intestinal, la trombosis, el cáncer cervical y los fibromas uterinos. Las pruebas toxicológicas sugieren que los MNP pueden desencadenar estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y apoptosis en varios tipos celulares, así como preocupaciones a nivel orgánico, como el inicio de enfermedades neurodegenerativas al atravesar la barrera hematoencefálica.
Un hallazgo crucial en el análisis de datos realizado por los investigadores indica que los niveles medidos de MNP tienden a ser más altos en tejidos con lesiones que en aquellos sin lesiones. Esto incluye intestinos inflamados, pulmones fibrosos o crecimientos cancerosos, lo que sugiere un posible vínculo entre la acumulación de MNP y la patología local. Sin embargo, se plantea un dilema: ¿qué ocurrió primero, la lesión o el microplástico? Es posible que los MNP contribuyan a la inflamación y el daño celular, lo que podría causar o agravar las lesiones en los tejidos, aunque también es factible que las áreas lesionadas acumulen más MNP.
A pesar de estos descubrimientos, aún no existen métodos convencionales para eliminar microplásticos del medio ambiente o de los tejidos humanos. Aunque se están llevando a cabo esfuerzos para desarrollar estrategias de mitigación ambiental, la creación de métodos para manejar la diversidad de tamaños y químicas de las partículas incrustadas en los tejidos vivos representa un desafío monumental y potencialmente inalcanzable.
