La reciente negativa de Francia a permitir la entrada de la esposa del embajador argelino en Mali ha desatado una nueva ola de tensiones entre París y Argel. Según el servicio de prensa de Argelia (APS), este incidente ha sido calificado como una “provocación” por parte del gobierno francés, en un contexto marcado por la revisión de un acuerdo migratorio que data de 1968 y que otorga beneficios especiales a los ciudadanos argelinos que se establecen en Francia.
El primer ministro francés, François Bayrou, advirtió que París está considerando la posibilidad de revisar este acuerdo, acusando a Argelia de no aceptar a los ciudadanos que han sido deportados bajo la ley de obligación de abandonar el territorio francés (OQTF). Este cambio en la política migratoria se produce en un momento en que las relaciones entre ambos países se han deteriorado significativamente.
Tensiones crecientes y medidas restrictivas
El incidente en el aeropuerto Charles de Gaulle de París se produjo cuando la policía fronteriza francesa alegó que la esposa del diplomático no contaba con los recursos económicos necesarios, a pesar de que presentó documentos válidos, incluyendo la tarjeta de crédito de su esposo y prueba de alojamiento. El ministro del Interior francés, Bruno Retailleau, confirmó que “ciertos ciudadanos argelinos han sido devueltos a su país” como parte de una “respuesta graduada” de París.
En una entrevista con el diario Le Figaro, Retailleau explicó que se han implementado nuevas medidas en las fronteras, especialmente en Roissy, donde ahora se exige una orden de misión para los argelinos que presenten un pasaporte diplomático. Esta decisión contraviene los acuerdos bilaterales que eximen a los titulares de pasaportes diplomáticos de presentar ciertos documentos al ingresar a Francia.
La situación se ha agravado tras la imposición de restricciones por parte de París a los argelinos que poseen “documentos de viaje especiales”, que normalmente les eximen de los requisitos de visa. La Foreign Ministry de Argelia ha denunciado estas acciones como un intento de Francia por aumentar la presión sobre su gobierno.
Las relaciones entre ambos países han ido en deterioro desde que el presidente francés, Emmanuel Macron, respaldó un plan de autonomía marroquí para el territorio disputado del Sahara Occidental, lo que llevó a Argel a retirar a su embajador en París. Retailleau ha señalado que acciones como el acoso a empresas francesas en Argelia y la reinstauración de un verso anti-francés en el himno nacional argelino han contribuido a este “deterioro lento y profundo” de las relaciones.
En este contexto, el ministro del Interior francés ha declarado que “Francia ha tendido la mano y no ha obtenido resultados a cambio. En algún momento, debemos decir basta. Francia debe hacerse respetar”.
