El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado una nueva política arancelaria que podría elevar las tarifas de importación a los niveles más altos en más de un siglo. Esta iniciativa, que incluye un arancel base del 10% sobre las importaciones, se complementa con tarifas específicas para países como China, lo que refleja una estrategia proteccionista que busca equilibrar el déficit comercial de EE.UU. con sus principales socios comerciales.
Sarah Bianchi, estratega jefe de asuntos políticos internacionales y políticas públicas de Evercore ISI, ha señalado que esta política podría llevar la tasa de aranceles efectiva por encima del 20%, superando así los niveles establecidos por el Smoot-Hawley Tariff Act de la década de 1930, considerado por muchos economistas como un factor que contribuyó a la Gran Depresión.
Impacto en la economía global
Según cálculos realizados por JPMorgan, el nuevo enfoque comercial del gobierno de Trump podría elevar la tasa media efectiva de aranceles desde alrededor del 10% hasta más del 23%. Esto se debe a la inclusión de aranceles sectoriales adicionales que se están considerando, lo que podría impulsar aún más esta cifra. De hecho, la posibilidad de represalias por parte de otros países podría resultar en un incremento adicional de las tarifas estadounidenses.
Trump ha hecho referencia explícita a la Ley Smoot-Hawley en sus declaraciones, argumentando que el problema no son los aranceles en sí, sino el hecho de haber reducido las tarifas más altas que existían anteriormente en el siglo XX. Este enfoque parece alinearse con las visiones de países que han optado por políticas proteccionistas como forma de salvaguardar su economía nacional frente a las incertidumbres del comercio internacional.
El impacto económico total de estas nuevas tarifas dependerá de su duración y de la respuesta de los países afectados. Tanto Trump como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, han indicado que podrían reducirse las tarifas si los socios comerciales cambian sus políticas. Sin embargo, analistas como Nora Szentivanyi de JPMorgan advierten que estas decisiones podrían empujar a la economía estadounidense y global hacia una recesión si se mantienen.
La evolución de esta situación será crucial para entender el futuro del comercio internacional y las dinámicas económicas en un mundo cada vez más interconectado, donde las decisiones de un país pueden tener repercusiones globales. La historia nos recuerda que los movimientos proteccionistas, aunque pueden ser bien intencionados, a menudo generan reacciones en cadena que afectan a múltiples naciones.
