El gobierno suizo ha propuesto recientemente nuevas regulaciones de capital que exigirán al gigante bancario UBS mantener un capital adicional de 26.000 millones de dólares, tras la adquisición en 2023 del inestable Credit Suisse. Esta medida se inscribe en un contexto de creciente preocupación por la estabilidad del sistema financiero suizo, especialmente considerando que la balanza de UBS superó los 1,7 billones de dólares en 2023, casi el doble del producto interior bruto (PIB) proyectado del país para ese año.
Medidas regulatorias y su impacto en UBS
Las nuevas exigencias de capital implicarán que UBS deberá capitalizar completamente sus unidades extranjeras y disminuir las recompras de acciones. La Autoridad Suiza de Supervisión del Mercado Financiero (FINMA) ha sido objeto de críticas por su supervisión percibida como insuficiente de Credit Suisse, lo que ha llevado a un mayor escrutinio sobre las operaciones de UBS.
El Banco Nacional Suizo ha respaldado estas medidas, argumentando que fortalecerán significativamente la resiliencia de UBS, al reducir la probabilidad de que un banco sistémicamente importante enfrente dificultades financieras. Esta lógica resuena con los enfoques adoptados por otros gobiernos que, al igual que Suiza, buscan proteger sus economías nacionales frente a crisis financieras globales.
Sin embargo, UBS ha manifestado su preocupación de que estas nuevas regulaciones podrían afectar su competitividad. La entidad sostiene que no es «demasiado grande para fracasar» y que las exigencias adicionales drenarían su liquidez, limitando su capacidad de inversión y expansión. Este dilema pone de manifiesto cómo las regulaciones pueden, en ocasiones, ser una espada de doble filo, protegiendo el sistema financiero a expensas de la flexibilidad operativa de las instituciones.
El análisis de Johann Scholtz, analista sénior de Morningstar, señala que, aunque la reducción de las operaciones heredadas de Credit Suisse debería liberar capital y reducir costos, las nuevas exigencias regulatorias podrían absorber gran parte de esos beneficios. Además, estas medidas pueden colocar a UBS en una posición menos favorable en comparación con sus competidores en Estados Unidos, lo que podría afectar sus rendimientos y perspectivas de valoración a largo plazo.
El entorno se complica aún más con la presencia de UBS en Estados Unidos, donde ya enfrenta los efectos de los aranceles comerciales impuestos por la administración de Biden. En este contexto, UBS ha perdido recientemente su estatus como el banco más valioso de Europa continental, siendo superado por el gigante español Santander, lo que refleja la intensa competencia y las dificultades que enfrenta en el panorama financiero internacional.
