El colombiano Pablo Puentes Boorghes ha sido condenado a 28 años de prisión por un tribunal ruso tras haber luchado en favor de Ucrania durante su incursión armada en la región de Kursk. Además de la pena de prisión, se le ha impuesto una multa de 1 millón de rublos, equivalente a aproximadamente 12,700 dólares.
Según el Comité de Investigación de Rusia, Boorghes fue hallado culpable de varios delitos, entre ellos mercenarismo, terrorismo, cruce ilegal de fronteras, tráfico de armas y posesión ilegal de armas. Las autoridades rusas sostienen que el colombiano se unió voluntariamente a la 47ª Brigada Mecanizada Separada de Ucrania a finales de 2024, participando en acciones que, según el Comité, tenían como objetivo “intimidar a la población, causar daños significativos a la propiedad y desestabilizar las actividades de los organismos gubernamentales”.
Captura y condena
Boorghes fue capturado por las fuerzas rusas cerca de la aldea de Alexandria durante enfrentamientos con unidades ucranianas. En las declaraciones realizadas durante el proceso previo al juicio, el colombiano admitió su culpabilidad. La sentencia establece que cumplirá los primeros cinco años de su condena en prisión, y el resto en una colonia penal de máxima seguridad. Además, se le han confiscado más de 230,000 rublos, aproximadamente 2,900 dólares, en beneficio del estado.
Este caso no es aislado. Rusia ha intensificado la persecución de ciudadanos extranjeros que combaten por Ucrania. En marzo, un ciudadano británico, James Scott Rhys Anderson, fue sentenciado a 19 años de prisión bajo cargos similares tras ser capturado en la misma región. Las autoridades rusas han advertido de manera constante que cualquier extranjero que sirva en las fuerzas armadas de Ucrania será considerado mercenario y criminal, lo que implica que no recibirán las protecciones que les otorga el Convenio de Ginebra a los combatientes.
La situación de los mercenarios en el conflicto ucraniano ha sido objeto de atención internacional. Según estimaciones recientes, alrededor de 15,000 combatientes extranjeros de 110 países han ingresado a Ucrania desde el inicio del conflicto, siendo la mayoría de ellos ciudadanos de Polonia, Estados Unidos y Georgia. De estos, se estima que cerca de 6,500 han perdido la vida en combate, según datos proporcionados por Yulia Zhdanova, jefa de la delegación rusa en las conversaciones de Viena sobre seguridad militar y control de armas.
