La clave del rendimiento ganadero: el pelo de la cola de los bovinos
Investigaciones recientes de la Universidad de Queensland han puesto de relieve un método innovador para identificar la eficiencia de los bovinos de carne a través del análisis de un simple pelo de la cola. Este estudio, publicado en la revista Animal Production Science, revela que la medición de los niveles de nitrógeno en el pelo de la cola puede permitir a los productores de carne detectar aquellos animales con una mayor eficiencia en el uso de nitrógeno y una mejor respuesta a la suplementación con urea.
Brandon Fraser, candidato a doctorado y autor principal de la investigación, destaca la importancia de estos hallazgos para aumentar la rentabilidad de los ganaderos y optimizar el uso de recursos. «Queremos identificar los animales que ganarán peso de manera más rápida y eficiente, utilizando menos suplementos», señala Fraser. Este aspecto es especialmente relevante en regiones como el norte de Australia, donde el rendimiento de los bovinos puede variar considerablemente durante la temporada seca, cuando la calidad del pasto es deficiente.
La investigación sugiere que, al seleccionar el 25% de los bovinos más eficientes, los productores pueden mantenerlos en la reproducción y vender el resto. Con el tiempo, estas vacas seleccionadas podrán producir terneros más eficientes, lo que se traducirá en un mayor rendimiento para las futuras generaciones. Como afirma Fraser, «producir carne de res con menos recursos significa que será más barata tanto para el agricultor como para el consumidor».
Estudios anteriores habían indicado que los bovinos que perdían más nitrógeno sufrían de tasas de crecimiento más bajas, pero cuantificar estas pérdidas había resultado complicado en rebaños grandes. La nueva metodología utiliza el pelo de la cola para medir los niveles de nitrógeno en novillos Brahman alimentados con diferentes dietas, lo que representa un enfoque no invasivo que no requiere tratamientos especiales.
El coautor, el profesor asociado Luis Prada e Silva, añade que los bovinos que preservan el nitrógeno tienen un mejor crecimiento. «Las buenas genética continúan siendo efectivas, independientemente de la suplementación», matiza. El estudio resalta que la eficiencia de los animales en el norte depende de su capacidad para conservar el nitrógeno, un concepto que podría revolucionar la nutrición dirigida en los sistemas de producción de carne en esta región.
Para avanzar en esta dirección, Prada e Silva sugiere que las empresas de genética o los organismos de la industria deberían desarrollar métodos que permitan a los productores comprender mejor la genética de sus animales. Esto podría incluir la comercialización del análisis del pelo de la cola o la identificación de marcadores genéticos, evitando así que los ganaderos tengan que esperar tres generaciones para saber si una vaca es eficiente.
Desde una perspectiva científica, es crucial incorporar características como la fertilidad, la resiliencia y la tolerancia al estrés térmico en los análisis genéticos, lo que podría ofrecer a los productores herramientas más efectivas para mejorar la eficiencia de sus rebaños.
