Los futuros del petróleo crudo han experimentado una caída de más del 1% el jueves, tras un notable aumento en la sesión anterior, impulsado por temores sobre la posibilidad de un conflicto armado entre Israel e Irán. Esta incertidumbre en la región, que ha sido históricamente un punto caliente de tensiones geopolíticas, ha llevado a los mercados a reaccionar con inquietud.
El barril de West Texas Intermediate se cotizó a 67,13 dólares, con una disminución de 1,02 dólares, o un 1,5% respecto al día anterior. Por su parte, el Brent también sufrió una caída, de 99 centavos, alcanzando los 68,78 dólares por barril.
El aumento abrupto de más del 4% en los precios del petróleo el miércoles fue impulsado por la preocupación de que un conflicto en la región pudiera interrumpir el suministro de crudo. Estos temores se ven alimentados por la posibilidad de que Israel considere llevar a cabo acciones militares contra Irán sin el respaldo de Estados Unidos en un futuro inmediato, según fuentes cercanas a la situación.
Tensiones en el Medio Oriente y sus repercusiones económicas
En este contexto, el Departamento de Estado de EE.UU. ha ordenado la salida de personal no esencial de Irak, mientras que el Pentágono ha autorizado la salida voluntaria de las familias de miembros del personal militar en Medio Oriente. Estas decisiones reflejan una preocupación creciente por la escalada de tensiones en la región.
El ministro de Defensa de Irán ha advertido que la República Islámica respondería con ataques a bases estadounidenses en caso de que estalle un conflicto. Esta situación plantea un escenario potencialmente explosivo, ya que el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán podría hacer que los precios del petróleo alcanzaran los 120 dólares por barril o más. Sin embargo, según Natasha Kaneva, directora de investigación de materias primas de JP Morgan, el riesgo de un bloqueo iraní es bajo, ya que históricamente el estrecho ha mantenido su apertura a pesar de numerosas amenazas.
Así, la dinámica del mercado del petróleo continúa siendo influenciada por los acontecimientos en el Medio Oriente, donde la geopolítica y la economía se entrelazan de manera intrincada. La constante incertidumbre en esta región plantea preguntas no solo sobre el futuro inmediato de los precios del crudo, sino también sobre la estabilidad global en un contexto de creciente rivalidad entre las potencias.
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