El Lago Dembel, una de las grandes reservas de agua de Etiopía, se encuentra en una situación crítica. Desde 1990, su profundidad se ha reducido a la mitad, de cuatro a dos metros, debido a la sobreexplotación por parte de agricultores e industrias locales. Este fenómeno, que pone en riesgo la sostenibilidad del lago, ha despertado la preocupación de activistas y expertos en medio ambiente, quienes advierten que, si las prácticas actuales continúan, el lago podría desaparecer.
La extracción de agua para el riego de cultivos ha sido un factor determinante en la drástica reducción del volumen de agua del lago. Según Wetlands International, una ONG que trabaja en la preservación de los ecosistemas acuáticos, la situación de Dembel es un espejo de lo que le ocurrió a otro importante lago etíope, el Lago Haramaya, que ya ha desaparecido debido a la misma causa.
Desafíos de la sostenibilidad
La presión sobre el Lago Dembel no solo proviene de la agricultura. También se enfrenta a la contaminación provocada por el uso intensivo de pesticidas, que ha afectado gravemente a la fauna acuática. Los pescadores locales, como Belachew Derib, han notado una significativa disminución en las poblaciones de peces. «Antes, podíamos pescar entre 20 y 30 peces al día. Hoy en día, los jóvenes pescadores tienen suerte si atrapan dos o tres», comenta Derib, quien ha dedicado su vida a la pesca en el lago.
La situación es crítica para muchos que dependen de esta fuente de ingresos. La falta de alternativas y el alto costo de los insumos agrícolas han llevado a los agricultores a utilizar pesticidas, a pesar de ser conscientes de sus efectos nocivos. Habib Bobasso, un agricultor local, reconoce que la salud de sus cultivos está en peligro: «Los fertilizantes y pesticidas que usamos degradan el suelo. Gastamos mucho dinero en estos químicos, pero los rendimientos son bajos».
El contexto de Etiopía, un país sin salida al mar y con una población en rápido crecimiento, exige una gestión del agua más eficaz. Sin embargo, la falta de financiación y una supervisión gubernamental débil han perpetuado prácticas insostenibles durante décadas. Un informe reciente del Instituto Internacional del Agua de Estocolmo destaca la ineficacia de las políticas actuales, que han llevado a la desaparición del Lago Haramaya y al deterioro de otros cuerpos de agua en la región.
Frente a esta situación, el gobierno etíope ha comenzado a tomar medidas para abordar el problema. Recientemente, se aprobó una ley que impone una tarifa por la extracción de agua del Lago Dembel, en un intento por restringir el uso excesivo de bombas de agua. Sin embargo, las medidas llegan tarde, ya que se estima que hay más de 6,000 bombas operando en la zona, muchas de ellas funcionando las 24 horas del día.
La situación del Lago Dembel es una advertencia sobre los peligros de la gestión ineficaz de los recursos hídricos y el impacto que puede tener en las comunidades locales. Si el equilibrio no se restablece, el futuro del lago y de quienes dependen de él para su sustento estará en serio peligro.
La vida silvestre del lago, que aún alberga hipopótamos y aves como los marabú, contrasta con la creciente inquietud de los pescadores y agricultores. La constante presión sobre el recurso hídrico principal del lago plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de esta vital fuente de agua para la región.
