Un reciente análisis publicado en la revista Climate Policy ha puesto de manifiesto que las soluciones basadas en la naturaleza son indispensables para la eliminación de dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, una tarea crítica en la lucha contra el cambio climático. Este estudio, liderado por Charlotte Streck, profesora de la Universidad de Potsdam, sostiene que no se puede depender únicamente de técnicas complejas y aún no probadas que buscan capturar CO2 para inyectarlo en el subsuelo o en los océanos.
Las soluciones naturales, que incluyen la restauración de bosques y otros ecosistemas, son esenciales para capturar CO2 a través del proceso de fotosíntesis y almacenar carbono orgánico tanto en plantas como en suelos. «Debemos reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo, al tiempo que eliminamos y almacenamos el exceso de carbono que ya contamina nuestra atmósfera», afirmó Streck.
A pesar de que las empresas de CDR (eliminación de dióxido de carbono) han desarrollado soluciones tecnológicas prometedoras, estas todavía se encuentran en fases de investigación y desarrollo, y no están listas para ser implementadas a gran escala. «Es bien sabido que los bosques y otros ecosistemas son efectivos para almacenar carbono, al mismo tiempo que proporcionan aire y agua limpios, protegen la biodiversidad y contribuyen a mantener el planeta fresco», añadió la experta.
Un enfoque equilibrado hacia la CDR
Los países y las empresas han adoptado la CDR como una estrategia clave para cumplir con los objetivos climáticos establecidos en el Acuerdo de París, con una inversión estimada de unos 250,000 millones de dólares en este campo para 2050. Sin embargo, a menudo se presentan las soluciones basadas en la naturaleza y las soluciones tecnológicas como alternativas en competencia, lo que puede llevar a decisiones erróneas.
El análisis destaca que, aunque las soluciones tecnológicas suelen clasificarse como «permanentes», las soluciones naturales también pueden ofrecer beneficios duraderos y son inmediatamente aplicables. «Las estrategias de CDR deben ser complementarias, no excluyentes. Un enfoque equilibrado que combine ambas puede contribuir de forma significativa a mitigar el cambio climático», enfatizó Matthew Brander, profesor de contabilidad de carbono en la Universidad de Edimburgo.
Las técnicas de CDR convencionales, que dependen del almacenamiento de carbono en la vegetación y el suelo, son las más viables a corto plazo y tienen costos comparativamente bajos. Por otro lado, los métodos tecnológicos, aunque ofrecen mayores niveles de durabilidad, implican riesgos significativos y requieren grandes inversiones en investigación y desarrollo antes de poder ser escalados.
El debate sobre la CDR también se centra en los riesgos asociados al almacenamiento de carbono. Las soluciones naturales enfrentan desafíos como la supervivencia de los ecosistemas recién plantados y su vulnerabilidad ante actividades humanas o el cambio climático. «Los responsables de políticas e inversores deben promover un enfoque equilibrado que incluya tanto las soluciones basadas en la naturaleza como las tecnológicas», concluyó Streck.
