El Senado de Estados Unidos ha aprobado recientemente el GENIUS Act, una legislación considerada un hito en la regulación de las stablecoins, aquellas criptomonedas cuyo valor está vinculado al dólar estadounidense. Esta ley, que recibió el respaldo de 68 senadores frente a 30 en contra, establece por primera vez un marco regulador federal para la emisión de dólares digitales por parte de empresas privadas, lo que marca un avance importante en la integración de las criptomonedas dentro del sistema financiero estadounidense.
El GENIUS Act, que significa «Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act», ha sido respaldado por figuras clave como la senadora Kirsten Gillibrand, quien destacó que esta legislación protegerá a los consumidores y fomentará la innovación responsable. La aprobación en el Senado representa un cambio significativo no solo para la industria tecnológica, sino también para el poder político que esta ha conseguido a través de inversiones significativas en campañas electorales, que alcanzaron los 250 millones de dólares en el ciclo de 2024.
Un nuevo marco para las stablecoins
El nuevo marco regulador incluye requisitos como la reserva total de respaldo, auditorías mensuales y cumplimiento de normas contra el lavado de dinero. Además, abre la puerta a una mayor variedad de emisores, incluyendo bancos y grandes minoristas, que buscan lanzar sus propias stablecoins o integrar estas criptomonedas en sus sistemas de pago existentes.
Sin embargo, la ley aún enfrenta desafíos en la Cámara de Representantes, donde se ha presentado una versión alternativa denominada STABLE. Ambas iniciativas prohíben las stablecoins que generen rendimientos para los consumidores, pero difieren en la estructura de supervisión. Mientras que la versión del Senado centraliza la autoridad en el Departamento del Tesoro, la de la Cámara propone un enfoque más fragmentado, dividiendo la regulación entre la Reserva Federal y otros organismos.
La evolución de esta legislación no ha sido sencilla. Aunque se consideraba que la regulación de las stablecoins sería un proceso relativamente fácil, la realidad ha demostrado lo contrario, con meses de negociaciones y dificultades inesperadas. La senadora Cynthia Lummis expresó su sorpresa ante lo complicado que resultó lograr el consenso necesario, reflejando la resistencia que a menudo enfrenta la innovación en el sector financiero.
El GENIUS Act también otorga amplios poderes al Secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien ha señalado que el mercado de stablecoins podría crecer hasta alcanzar más de 2 billones de dólares en los próximos años. Este crecimiento, según Bessent, ampliará el uso del dólar estadounidense a nivel global, un objetivo que se alinea con el interés de Estados Unidos en mantener su preeminencia monetaria en el ámbito internacional.
En el contexto actual, donde el uso de las criptomonedas ha alcanzado cifras astronómicas, superando en transacciones los 28 billones de dólares el año pasado, la regulación se hace más necesaria que nunca. Sin embargo, el enfoque del GENIUS Act, que limita la capacidad de las grandes empresas tecnológicas para emitir stablecoins sin asociación con entidades financieras reguladas, busca mitigar preocupaciones sobre el monopolio y la concentración de poder en el sector.
En medio de este panorama, el ex-presidente Donald Trump ha encontrado un nuevo campo de expansión en el mundo de las criptomonedas, con proyectos que incluyen la creación de su propia criptomoneda y una serie de iniciativas en el ámbito del bitcoin. A pesar de los intentos de algunos sectores de limitar su participación en el mercado de criptomonedas, la legislación final sólo prohíbe a los miembros del Congreso y sus familias beneficiarse directamente de estas inversiones. Se estima que los activos de Trump en el sector criptográfico podrían elevar su fortuna neta considerablemente, lo que pone de relieve la intersección entre la política y el auge de las finanzas digitales.
