El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha realizado su condena más contundente hasta la fecha sobre la situación en Gaza, calificando de «inaceptable» el uso de la fuerza contra civiles palestinos que intentaban acceder a alimentos en centros de distribución no gestionados por la ONU, pero militarizados. Esta declaración se produce en un contexto de creciente indignación internacional ante la crisis humanitaria que afecta a la región.
Guterres, a través de su portavoz Farhan Haq, subrayó la gravedad de la situación al afirmar que «es inaceptable» que los civiles sean disparados mientras intentan obtener recursos esenciales. Desde el inicio de un programa de ayuda respaldado por Estados Unidos e Israel a finales de mayo, más de 338 personas han perdido la vida y más de 2,800 han resultado heridas en estos incidentes, según el Ministerio de Salud de Gaza.
Urgencia de una investigación independiente
El secretario general también ha solicitado una investigación inmediata e independiente sobre estos sucesos, así como la necesidad de establecer responsabilidades. En un día particularmente trágico, informes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) indican que más de 60 personas fueron asesinadas y más de 280 resultaron heridas, algunas de gravedad, mientras esperaban ayuda en Khan Younis. El ejército israelí ha confirmado que sus tropas dispararon contra la multitud, aunque el incidente está siendo revisado.
Desde OCHA se ha enfatizado que los civiles nunca deben ser el objetivo de ataques, especialmente aquellos que están luchando por conseguir alimentos en medio de una crisis de hambre. La situación en Gaza es crítica, con suministros de combustible que han alcanzado niveles alarmantemente bajos, poniendo en riesgo la provisión de servicios esenciales como el agua potable.
La falta de combustible ha llevado a que 17 hospitales y 43 centros de salud primaria operen con recursos mínimos, y la Organización Mundial de la Salud ha advertido que no ha entrado combustible en Gaza durante más de 100 días. Esta escasez está afectando gravemente la atención médica, ya que las instalaciones de salud están sobrepasadas y los equipos médicos carecen de los suministros necesarios para funcionar adecuadamente.
Las condiciones en Gaza se ven agravadas por la intensificación de las operaciones militares israelíes, que han causado un aumento en el desplazamiento forzado de la población. Según OCHA, estas operaciones han llevado a que varios centros de protección infantil se vean obligados a cerrar, lo que incrementa la presión sobre los pocos que permanecen operativos.
En la Cisjordania ocupada, las fuerzas israelíes han reforzado las restricciones de movimiento, lo que ha fragmentado aún más las comunidades palestinas y dificultado el acceso a servicios esenciales. Los informes indican un aumento en las redadas y arrestos, así como desalojo de viviendas, lo que contribuye a una situación humanitaria desesperada.
