Investigaciones recientes lideradas por Hiromi Shiraishi, investigadora de la Universidad Chuo en Japón, han revelado que el 36,8% de los productos de anguila procesados en el mercado minorista japonés están compuestos por anguila americana (Anguilla rostrata). Este dato subraya un cambio significativo en la composición de las especies de anguila disponibles para los consumidores nipones, donde tradicionalmente predominaba la anguila japonesa (Anguilla japonica).
El mercado japonés es el mayor importador y consumidor de anguila en el mundo, y a pesar de que la acuicultura local se basa principalmente en la anguila japonesa, dos tercios del consumo de anguila en el país dependen de importaciones de anguilas vivas y productos derivados. Este hecho plantea la necesidad de una gestión sostenible de las especies de anguila, no solo de la autóctona.
Desafíos para las Especies de Anguila
La investigación publicada en la revista Fisheries Science el 13 de junio de 2025, destaca que actualmente existen 19 especies o subespecies de anguilas de agua dulce en el género Anguilla, muchas de las cuales se enfrentan a diversas amenazas, como cambios en las corrientes oceánicas, pérdida de hábitat, contaminación y explotación comercial insostenible. Especialmente preocupante es la situación de la anguila europea, que está clasificada como «En Peligro Crítico» en la Lista Roja de la IUCN, mientras que la anguila japonesa y la americana también se encuentran en peligro.
La acuicultura de anguila enfrenta dificultades, ya que la cría artificial de estas especies aún no es viable comercialmente. Por lo tanto, la mayoría de las anguilas consumidas en la actualidad provienen de poblaciones silvestres. El comercio internacional de anguilas juveniles, conocidas como anguilas de cristal, es especialmente activo en Asia oriental, con Hong Kong como un importante centro de intercambio.
La creciente demanda de anguilas americanas en Japón ha sido impulsada por la disminución de las capturas de anguila japonesa y la inclusión de la anguila europea en el listado de CITES desde 2009. Esto ha resultado en un aumento del interés por especies alternativas, lo que ha llevado a una notable disminución en el consumo de anguila europea en el país. De hecho, el estudio encontró que solo el 1,5% de los productos de anguila analizados correspondían a anguila europea.
Para llevar a cabo esta investigación, se adquirieron 134 productos de anguila de minoristas en varias ciudades de Japón entre enero y febrero de 2024 y en julio de 2024. A través de un análisis genético, se identificaron las especies presentes en estos productos, revelando que la anguila japonesa representaba el 61,7% de los productos, seguida de la anguila americana con un 36,8%.
La situación actual sugiere un cambio en las preferencias de consumo, con un claro desplazamiento de la anguila europea hacia la anguila americana en el mercado japonés. Esto plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del comercio de anguila y la necesidad de implementar medidas más estrictas para prevenir la importación ilegal de especies protegidas, especialmente la anguila europea, que sigue siendo objeto de un comercio ilícito significativo.
La falta de códigos de comercio específicos para cada especie complica aún más la situación, ya que dificulta la identificación de patrones de comercio y tendencias de consumo. A pesar de ser el principal consumidor de anguila a nivel mundial, Japón carece de estudios detallados sobre la composición de especies en su mercado de anguila, lo que subraya la urgencia de una vigilancia más efectiva y de investigaciones adicionales en otros países menos conocidos en este contexto, como China y Corea del Sur.
