China está explorando nuevas vías para permitir que las instituciones extranjeras utilicen el yuan, en un momento en que la confianza internacional en el dólar estadounidense se encuentra en descenso. Este movimiento estratégico busca desafiar la supremacía del dólar, que sigue siendo la moneda predominante a nivel mundial, a pesar de que el índice del dólar ha caído más de un 9% este año, mientras que el yuan offshore se ha fortalecido más de un 2% frente al dólar.
La determinación de Beijing para atraer al mundo hacia el yuan se hizo evidente en un discurso reciente del gobernador del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, en el prestigioso Foro de Lujiazui, donde abordó la necesidad de reducir la dependencia excesiva de una sola moneda soberana. Esta declaración subraya la intención de China de diversificar las opciones monetarias en el comercio internacional.
Entre las iniciativas destacadas, se anunció la creación de un centro para la internacionalización del yuan digital en Shanghái, así como la promoción del comercio de futuros de divisas en yuan. Estas acciones se suman a la reciente introducción de una versión digital de la moneda, destinada a reemplazar parcialmente el efectivo en circulación.
Expansión en el Mercado de Futuros
Las recientes medidas de Beijing se centran especialmente en el mercado de futuros. Tres importantes bolsas chinas anunciaron que a partir de la semana pasada, los inversores institucionales extranjeros calificados podrán negociar 16 contratos adicionales de futuros y opciones listados en China continental. Estos contratos abarcan productos como caucho natural, plomo y estaño, lo que amplía las opciones de cobertura para las instituciones internacionales y, a su vez, incrementa la influencia del yuan en la fijación de precios de materias primas a nivel global.
Además, la Bolsa de Futuros de Shanghái ha recopilado opiniones para una propuesta que permitiría el uso de monedas extranjeras como garantía para operaciones liquidables en yuan. Otras medidas recientes incluyen la autorización para que inversores extranjeros calificados participen en la negociación de opciones de fondos cotizados en bolsa a partir del 9 de octubre, así como la eliminación de una tarifa de 500 yuanes para que las instituciones financieras internacionales abran cuentas locales en el mercado de bonos.
A pesar de este panorama optimista, es importante señalar que, aunque las instituciones financieras globales han mostrado interés en diversificarse hacia China, las estrictas regulaciones de Beijing sobre la salida de capitales y la opacidad del sistema han desalentado la inversión a gran escala en activos chinos.
China ha desarrollado, a lo largo de los años, una amplia red de bancos de compensación del yuan offshore y ha promovido un sistema de pagos interbancarios transfronterizos. Un creciente número de bancos chinos que prestan a economías emergentes han comenzado a adoptar el yuan en lugar del dólar estadounidense, en parte debido a costos de préstamo más bajos.
La segunda economía más grande del mundo también ha estado promoviendo la liquidación de comercio bilateral en yuan, y en febrero anunció una asignación de 100 mil millones de dólares para que las empresas en Hong Kong accedan a financiamiento denominado en yuan. Se observa una aceleración en los esfuerzos de desdolarización de China, aunque el progreso aún es desigual.
A nivel global, el yuan ha perdido algo de terreno en su uso internacional, representando el 2.89% de los pagos globales en mayo, una disminución que refleja la continua hegemonía del dólar, que acaparó el 48.46% de los pagos durante el mismo mes.
