¿Qué significa vivir una buena vida? Los psicólogos y científicos sociales han centrado su atención en un nuevo concepto llamado «florecimiento», que se refiere a un sentido de bienestar que trasciende la mera felicidad o el éxito. Este concepto implica que toda la vida de una persona sea satisfactoria, incluyendo su interacción con otras personas y su comunidad. En este contexto, ¿cómo se sitúan los africanos en términos de florecimiento?
Víctor Counted es un científico psicológico cuyo investigación abarca 40 países africanos y ofrece una visión rica en datos sobre el florecimiento en el continente. Sus hallazgos desafían la narrativa dominante de que África está «rezagada» en desarrollo, mostrando una imagen más matizada de lo que significa vivir una buena vida. Le hemos preguntado más sobre este tema.
El concepto de florecimiento
El florecimiento va más allá del crecimiento económico o la felicidad individual. Se trata de un estado multidimensional que refleja cómo se sienten las personas respecto a sus vidas y cómo realmente están viviendo. Este concepto también mide los valores que las personas sostienen dentro de sus comunidades.
La noción de bienestar a menudo presenta un énfasis eurocéntrico en el individuo: satisfacción personal, autonomía y logros. En cambio, el florecimiento toma en cuenta la totalidad de una persona en relación con su entorno, incluyendo contextos sociales, espirituales y ecológicos. Por lo tanto, no se trata solo de cómo se siente una persona, sino de cómo vive de manera plena, significativa y en relaciones satisfactorias con el mundo que lo rodea.
Estudio Global sobre el Florecimiento
El Estudio Global sobre el Florecimiento busca medir patrones globales de florecimiento humano. Este estudio longitudinal en curso, que se lleva a cabo durante cinco años, incluye a más de 200,000 participantes en 22 países.
En este estudio se identifican seis dimensiones clave del florecimiento: la felicidad y satisfacción vital, la salud mental y física, las relaciones sociales cercanas, así como la estabilidad financiera y material. Los participantes evalúan cómo se encuentran en cada una de estas áreas en una escala del 0 al 10, y se les hacen preguntas adicionales para capturar experiencias relacionadas con la confianza, la soledad, la esperanza y la resiliencia.
Entre las 22 naciones participantes, cinco son africanas: Nigeria, Kenia, Sudáfrica, Tanzania y Egipto. Aunque estos países no encabezaron los rankings globales (Indonesia y México lo hicieron), Nigeria, Kenia y Egipto reportaron puntajes relativamente altos de florecimiento, sobre todo cuando se considera el bienestar por separado del estado financiero.
Por ejemplo, Nigeria ocupó el quinto lugar a nivel global en los puntajes de florecimiento que excluyeron indicadores financieros, superando a muchas naciones más ricas. Los nigerianos indicaron fortalezas en relaciones sociales y virtudes como el perdón o la ayuda a los demás. No obstante, áreas de mejora incluyen el bienestar financiero, la vivienda, la discriminación étnica y la educación.
En general, esto sugiere que, aunque los recursos materiales son importantes, no son el único factor que determina el bienestar. Kenia ocupó el séptimo lugar, Egipto el décimo, Tanzania el undécimo y Sudáfrica el decimotercero, cada uno mostrando fortalezas únicas en áreas como el significado, la conexión social o la salud mental.
En un estudio separado centrado en el florecimiento en África, se analizaron datos del Gallup World Poll (2020-2022) que exploró 38 indicadores de bienestar en 40 países africanos. Este estudio proporcionó una representación más detallada y sensible a la cultura sobre cómo los africanos experimentan y priorizan el florecimiento. Se encontró que las poblaciones africanas a menudo puntúan alto en significado, carácter y relaciones sociales, a pesar de las dificultades económicas, lo que corrige importantes supuestos occidentales sobre el bienestar.
Algunos hallazgos clave indicaron que existe una diversidad significativa entre y dentro de los países africanos. Mauricio se ubicó constantemente como el más alto en evaluaciones de vida, mientras que países como Sierra Leona y Zimbabue obtuvieron las puntuaciones más bajas. Países del este de África, como Ruanda y Etiopía, mostraron un rendimiento sólido en indicadores de bienestar social, mientras que naciones de África occidental, como Senegal y Ghana, puntuaron alto en bienestar emocional.
Los países del sur de África, a pesar de enfrentar desafíos como la desigualdad en los ingresos, demostraron resiliencia a través de fuertes lazos comunitarios y prácticas culturales arraigadas en la filosofía del ubuntu.
Los resultados refuerzan la idea de que el florecimiento en África no puede reducirse simplemente al PIB per cápita ni a las normas de éxito occidentales. Para alcanzar un florecimiento verdadero, los países africanos deben centrarse en el conocimiento local e invertir en prioridades de desarrollo culturalmente relevantes, reflejando así lo que más importa a sus pueblos.
