Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Glasgow revela la necesidad urgente de adoptar un enfoque más estratégico en la gestión de inundaciones por marejadas, especialmente en ciudades costeras como Glasgow. Esta investigación, publicada en la revista Environmental Research Letters, destaca la importancia de un enfoque denominado «tamaño adecuado, lugar adecuado» para hacer frente a los desafíos que plantea el cambio climático.
Los modelos computacionales sofisticados utilizados en el estudio advierten que las ciudades con estuarios más grandes, como el Clyde, están en mayor riesgo de sufrir inundaciones devastadoras. Esto se debe a que estos estuarios tienen una conexión directa con el mar, lo que aumenta la posibilidad de inundaciones durante eventos climáticos extremos. A medida que el nivel del mar continúa subiendo, se espera que las amenazas de inundación aumenten significativamente, lo que pone en riesgo tanto a las personas como a las propiedades en estas áreas.
Implicaciones de la gestión de inundaciones
Los investigadores encontraron que las intervenciones estratégicas son fundamentales para gestionar el exceso de agua de mar que se desplaza hacia la tierra durante fenómenos climáticos extremos. Mientras que las ciudades cercanas a estuarios más pequeños pueden mitigar el riesgo de inundaciones mediante intervenciones a menor escala, aquellas en estuarios más grandes necesitarán adoptar medidas más ambiciosas. El estudio sugiere que la técnica de realineación gestionada, que permite que el agua de marea inunde áreas designadas, puede ser efectiva, pero su éxito depende del tamaño y la ubicación de estas áreas.
En lugar de construir muros de contención que actúan contra la naturaleza, la realineación gestionada promueve la creación de áreas húmedas naturales, como marismas salinas, que pueden absorber parte del agua de marea y reducir el impacto de las inundaciones. Esto implica también reubicar a personas y edificios de áreas vulnerables y evitar nuevas construcciones en zonas con alto riesgo de inundación.
Los resultados del estudio revelaron que, incluso con más de tres kilómetros cuadrados dedicados a la gestión de inundaciones, la reducción del área afectada por las marejadas fue menor a la esperada, con una disminución que variaba entre el 0,32% y el 9,76% en comparación con escenarios sin intervención. Esto es particularmente relevante para ciudades como Glasgow, donde la conexión entre ríos y el mar amplifica el riesgo de inundaciones.
Los investigadores también analizaron datos de estudios previos sobre realineación gestionada en otros estuarios del Reino Unido, encontrando que los estuarios más pequeños mostraron una capacidad superior para gestionar las inundaciones. Así, cada aumento del 20% en el tamaño de las áreas de intervención correspondió a una reducción del 14% en la extensión de las inundaciones.
El estudio, parte del proyecto GALLANT, busca generar soluciones sostenibles que también aborden desigualdades sociales y económicas en la planificación urbana frente al cambio climático. La profesora Jaime Toney, investigadora principal del proyecto, enfatiza que es crucial que las ciudades costeras reconsideren sus estrategias de planificación para mitigar los efectos de las inundaciones provocadas por el cambio climático.
Con el aumento de eventos climáticos extremos y la continua subida del nivel del mar, es imperativo que se tomen decisiones informadas sobre el uso del suelo y el desarrollo de infraestructuras en zonas costeras. La necesidad de un enfoque más sostenible y adaptado a las realidades locales se hace evidente, no solo para preservar la integridad de las infraestructuras, sino también para proteger a las comunidades que habitan estas regiones vulnerables.
