La cultura popular ha ido definiendo los veranos en torno a fenómenos específicos, y este 2025 no es la excepción. Después de las tendencias como el «Hot Girl Summer» o el «Brat Summer», ahora surge lo que se ha denominado «Convent Summer». Este nuevo fenómeno se aleja de las fiestas en la playa y los bares, y se acerca más a la búsqueda de la tranquilidad y la desconexión.
El origen de esta tendencia puede rastrearse a un vídeo viral en TikTok, donde una usuaria compartió su experiencia en un monasterio católico. En el clip, que ha acumulado más de 780,000 visualizaciones, la joven habla sobre la paz que experimentó durante su retiro en silencio y cómo, al intentar reservar nuevamente, se encontró con que ya no había disponibilidad por meses debido a la alta demanda.
La idea de pasar tiempo en un convento o monasterio, lejos de la agitación de la vida moderna, ha resonado entre muchos jóvenes de la Generación Z, quienes buscan escapar del estrés y la saturación que caracteriza la vida actual. Comentarios en TikTok reflejan este deseo de desconexión y el interés en explorar un estilo de vida más sereno. Algunos usuarios han sugerido incluso la creación de comunidades donde grupos de personas puedan vivir en armonía, cultivando alimentos y disfrutando de un entorno natural.
El aumento en la popularidad de estas experiencias se ha visto acompañado por la reciente inclusión del «Hôtel du Couvent» en la lista de los hoteles más bellos del mundo, publicado por el Prix Versailles. Este hotel, ubicado en Niza, Francia, es un antiguo convento del siglo XVII que ofrece un ambiente tranquilo y lujoso, lo que lo convierte en un destino atractivo para quienes buscan un retiro espiritual y relajante. Aunque los precios por noche pueden ascender hasta 2,300 euros, la demanda parece ser alta, lo que indica un marcado interés por esta nueva forma de turismo.
En definitiva, el «Convent Summer» refleja una búsqueda de paz y reflexión en un mundo que se siente cada vez más agitado. A medida que la Generación Z explora alternativas a las vacaciones convencionales, la tendencia hacia el retiro y la tranquilidad podría marcar un cambio en la forma en que las nuevas generaciones eligen pasar su tiempo libre.
