Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá han cobrado un nuevo impulso tras la decisión del gobierno canadiense de eliminar su impuesto sobre los servicios digitales (DST). Esta medida ha sido recibida con satisfacción en la Casa Blanca, donde se espera que la reanudación de las conversaciones lleve a un acuerdo más amplio entre ambas naciones.
El director del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos, Kevin Hassett, anunció que las negociaciones se reiniciarán de inmediato después de que el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, aceptara la petición del presidente Donald Trump de retirar el impuesto. Este impuesto, que iba a entrar en vigor el 1 de julio, imponía una tasa del 3% sobre los ingresos de empresas multinacionales estadounidenses como Amazon, Google y Meta generados a partir de usuarios canadienses.
Hassett subrayó que la decisión de Canadá representa un avance significativo hacia la consecución de un acuerdo comercial más amplio, después de que Estados Unidos había suspendido previamente todas las negociaciones debido a este impuesto considerado como una barrera comercial.
La postura firme de la Unión Europea
En contraste con la flexibilidad mostrada por Canadá, la Unión Europea ha adoptado una postura decidida en sus negociaciones comerciales con Estados Unidos. Thomas Regnier, portavoz de la Comisión Europea, ha afirmado que la legislación digital de la UE no está en la mesa de negociaciones con Washington. Regnier recalcó que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha dejado claro que la normativa europea no se renegociará en función de las acciones de terceros países.
La UE ha enfrentado críticas por parte de Estados Unidos, que considera que las regulaciones digitales impuestas, como la Ley de Mercados Digitales (DMA) y la Ley de Servicios Digitales (DSA), son desfavorables para las empresas tecnológicas estadounidenses. De hecho, la Casa Blanca ha advertido que podría tomar medidas de represalia si los reguladores europeos persiguen a empresas americanas en virtud de estas legislaciones.
Recientemente, el comisionado europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, ha anunciado que viajará a Washington para continuar las gestiones hacia un acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos. Según informes de Bloomberg, la UE está dispuesta a aceptar un acuerdo comercial que incluya un arancel universal del 10% sobre muchas exportaciones, aunque busca que Estados Unidos se comprometa a reducir tasas en sectores clave como farmacéuticos, alcohol, semiconductores y aeronáutica.
Además, la UE está presionando para que se establezcan cuotas y exenciones que reduzcan efectivamente los aranceles estadounidenses del 25% sobre automóviles y piezas de automóviles, así como el arancel del 50% sobre acero y aluminio.
A medida que se acerca la fecha límite del 9 de julio para que Estados Unidos imponga nuevos aranceles de hasta el 50% a varios socios comerciales, el desenlace de estas negociaciones se torna cada vez más crucial tanto para la economía estadounidense como para la europea.
