La infraestructura de Estados Unidos enfrenta un creciente desafío debido al cambio climático, un fenómeno que está afectando de manera significativa su capacidad operativa. Según un informe de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE), la situación general de las infraestructuras en el país ha sido calificada con una C, lo que indica que las dificultades relacionadas con el clima son cada vez más comunes e impactan áreas que anteriormente se consideraban resilientes.
Recientemente, el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale/Hollywood se vio obligado a cerrar sus operaciones tras un histórico torrencial que convirtió las pistas en ríos, dejando a muchos pasajeros varados. De forma similar, el verano pasado, la extrema temperatura en Nueva York provocó que el metal de un puente sobre el río Harlem se expandiera, impidiendo su cierre y generando caos en el tráfico.
Desafíos e inversiones necesarias
El informe de ASCE destaca que la mayoría de las infraestructuras estadounidenses fueron diseñadas hace décadas, cuando las condiciones climáticas eran diferentes. Esta realidad no solo afecta a la operatividad de las infraestructuras, sino que también tiene un impacto directo en los inversores del sector. La firma de análisis de riesgo climático First Street ha señalado que un 19% de la infraestructura eléctrica, un 17% de las telecomunicaciones y un 12% de los aeropuertos enfrentan un riesgo significativo de inundaciones, viento o incendios forestales.
Sarah Kapnick, ex científica jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. y ahora responsable global de asesoría climática en JPMorgan Chase, ha indicado que sus clientes están cada vez más interesados en cómo el cambio climático afecta sus inversiones. Preguntas sobre la adaptación y la construcción de infraestructuras resilientes al clima son cada vez más comunes en el ámbito financiero.
Tanto Kapnick como Tom Smith, director ejecutivo de ASCE, han enfatizado la importancia de abordar la infraestructura desde una perspectiva científica. Sin embargo, el avance de la ciencia climática ha enfrentado recortes significativos bajo la administración de Trump, que despidió a cientos de empleados de agencias claves como NOAA y FEMA, lo que ha generado incertidumbre en los mercados y las decisiones financieras basadas en datos climáticos.
La ASCE estima que Estados Unidos necesita una inversión de 3.7 billones de dólares en la próxima década para llevar su infraestructura a un estado aceptable de funcionalidad. Las decisiones de recorte de la administración anterior, como la cancelación del programa de Construcción de Infraestructura y Comunidades Resilientes de FEMA, han dificultado la preparación del país frente a desastres naturales futuros.
