Un estudio reciente publicado en el Journal of Human Capital aporta nueva luz sobre el impacto de la educación en las habilidades cognitivas de los adultos, centrándose en la experiencia de hermanos en Indonesia. Dirigido por Yuan Zhang, profesor asistente de Ciencias Sociomédicas en el Robert N. Butler Columbia Aging Center, este trabajo resalta cómo la educación puede influir positivamente en la cognición, especialmente entre individuos de entornos desfavorecidos.
Hallazgos clave
- Cada año adicional de educación durante los primeros nueve años de escolarización prácticamente duplica las habilidades de razonamiento cuantitativo y abstracto en la adultez.
- Los hijos de madres con menor nivel educativo experimentan una significativa mejora cognitiva con la educación básica en comparación con sus compañeros que provienen de madres más educadas, aunque estos beneficios tienden a disminuir a niveles educativos más altos. Por otro lado, entre los hijos de madres más educadas, los beneficios cognitivos de la educación se mantienen más consistentes a lo largo de todos los niveles educativos.
- Los beneficios cognitivos no son efímeros. Décadas después de haber dejado la escuela, aquellos con más años de educación conservan habilidades cuantitativas y de razonamiento abstracto más agudas.
Según Zhang, «nuestro estudio demuestra el poder único de la educación para romper ciclos de desventaja». Este enfoque resalta el papel crucial de la educación no solo en el desarrollo infantil, sino también en la salud cognitiva a lo largo de toda la vida adulta. Los resultados de este estudio ofrecen una hoja de ruta para reducir la desigualdad, subrayando que las inversiones tempranas en educación básica universal generan dividendos significativos: mentes más fuertes hoy y un envejecimiento más saludable mañana.
Estudio de hermanos
Los investigadores analizaron más de 20 años de datos de familias indonesias, con una notable tasa de recontacto. Al comparar hermanos y hermanas —que comparten genética, padres y entornos infantiles— se logró aislar los efectos únicos de la educación sobre el razonamiento cuantitativo y abstracto, sin la influencia de factores familiares comunes.
“Imagina a dos hermanos criados juntos”, explica Zhang. “Si una hermana termina la secundaria mientras que su hermana solo completa la primaria, cualquier diferencia cognitiva entre ellas en la adultez probablemente se deba a esos años adicionales de educación y no al entorno familiar”. Para validar este enfoque, los investigadores realizaron una prueba de tipo placebo utilizando la altura, que no se ve afectada por la escolarización. Aunque al principio la educación parecía relacionada con la altura al comparar individuos, esta conexión desapareció al comparar hermanos, confirmando así la rigurosidad de su método.
Los coautores adicionales del artículo, titulado «Educación y Cognición en Adultez en un Entorno de Bajos Ingresos: Diferencias entre Hermanos Adultos», incluyen a Elizabeth Frankenberg de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y Duncan Thomas de la Universidad de Duke.
Más información:
Yuan S. Zhang et al, Education and Adult Cognition in a Low-Income Setting: Differences among Adult Siblings, Journal of Human Capital (2024). DOI: 10.1086/734385
