El Senado de EE. UU. ha aprobado por un estrecho margen el ambicioso proyecto de ley de impuestos y gastos propuesto por el expresidente Donald Trump. La votación, llevada a cabo el pasado martes, finalizó con un resultado de 51 a 50, gracias al voto decisivo del vicepresidente JD Vance. Este proyecto, que ha suscitado una intensa controversia, plantea recortes fiscales significativos y un aumento en el gasto militar y en la aplicación de la inmigración, todo ello a costa de añadir 3,3 billones de dólares a la deuda nacional.
La medida, que ahora se dirige a la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen una mayoría ajustada de 220 a 212, ha generado divisiones dentro del propio partido. Tres senadores republicanos, Thom Tillis, Susan Collins y Rand Paul, se opusieron al proyecto. La urgencia por parte de Trump de firmar esta legislación antes del Día de la Independencia, que se celebra el 4 de julio, ha llevado al presidente de la Cámara, Mike Johnson, a expresar su intención de cumplir con este plazo.
Beneficiarios y perdedores de la legislación
Según el análisis del Tax Foundation, los mayores beneficiarios de este proyecto serán el 1% de los hogares estadounidenses, aquellos que ganan 663.000 dólares o más anualmente. Los recortes fiscales previstos se centran en estos altos ingresos, mientras que la medida también extendería los recortes fiscales implementados en 2017 por Trump. Además, se prevé que se establezcan nuevas deducciones fiscales para ingresos por propinas y horas extra, todo ello en un contexto de recortes de aproximadamente 930.000 millones de dólares en programas de salud Medicaid y asistencia alimentaria para los ciudadanos de bajos ingresos.
Los efectos de este proyecto de ley podrían ser devastadores para el sistema sanitario estadounidense, con la estimación de que casi 12 millones de personas más se quedarían sin seguro médico. Las críticas por parte de los demócratas han sido contundentes, con el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, afirmando que la votación «ha cubierto esta cámara de vergüenza», y el líder demócrata de la Cámara, Hakeem Jeffries, describiendo esta legislación como «el mayor asalto a la sanidad en la historia de EE. UU.».
Los republicanos, por su parte, han defendido la necesidad de estos recortes bajo el argumento de que eliminarían «desperdicios, fraudes y abusos» en el sistema. Sin embargo, las preocupaciones sobre el impacto de estos recortes en las comunidades de ingresos bajos y medios han llevado a un grupo de republicanos moderados a expresar su oposición.
El proyecto de ley también incluye medidas que incrementan el techo de la deuda gubernamental en 5 billones de dólares, lo que ha generado un debate interno considerable sobre la sostenibilidad de la deuda nacional, que ya asciende a 36,2 billones de dólares. Este incremento en la deuda se ha interpretado como una transferencia de riqueza de los estadounidenses más jóvenes a los mayores, según analistas no partidistas.
En medio de esta contienda legislativa, ha emergido la figura del empresario Elon Musk, quien ha criticado abiertamente el elevado coste del proyecto y ha prometido apoyar a los retadores de los legisladores republicanos en las próximas elecciones de medio término.
