Eruptiva y destructiva, la lava ofrece un espectáculo natural impresionante, pero también ha sido históricamente una fuerza incontrolable que ha devastado comunidades y estructuras. Sin embargo, un innovador proyecto de la firma islandesa s.ap arkitektar, presentado en la actual Bienal de Arquitectura de Venecia, sugiere una forma sorprendente de redirigir esta fuerza natural: utilizar la lava como material de construcción para crear ciudades enteras.
Transformación de la lava en material arquitectónico
En lugar de permitir que la lava enfríe de manera natural y forme rocas volcánicas como el basalto, la propuesta denominada «Lavaforming» plantea estrategias para enfriarla de manera controlada, de modo que pueda solidificarse en muros, columnas y otros elementos arquitectónicos. Arnhildur Pálmadóttir, fundadora de s.ap arkitektar, junto con su hijo Arnar Skarphéðinsson, han estado investigando cómo esta materia, generalmente considerada una amenaza, puede ser transformada en un recurso renovable y sostenible para la construcción. La idea surgió tras la erupción de Holuhraun en 2014, cuando Pálmadóttir se dio cuenta del potencial de la lava: “podríamos construir una ciudad entera en una semana con eso”, comentó.
El proyecto «Lavaforming» también busca criticar la dependencia de la industria de la construcción en el hormigón y las emisiones de carbono asociadas a su producción. Se estima que la fabricación de cemento, un componente clave del hormigón, representa aproximadamente el 8% de las emisiones globales de CO2. Pálmadóttir sostiene que la lava puede competir con el hormigón en términos de sostenibilidad, ya que, dependiendo de cómo se enfríe, puede asumir diversas propiedades materiales, desde un material similar al vidrio hasta piedras insulares altamente aislantes. Al canalizar la lava, se evitarían las emisiones adicionales del hormigón, aprovechando el dióxido de carbono que ya se liberaría de forma natural.
s.ap arkitektar ha propuesto tres métodos especulativos para convertir la lava en elementos arquitectónicos. El primero implica la creación de redes de zanjas en el pie de los volcanes activos para dirigir la lava hacia ellas, donde puede enfriarse y formar muros o cimientos. El segundo sugiere el uso de tecnología de impresión 3D para que robots futuristas puedan «imprimir» elementos arquitectónicos con lava. El tercero contempla la posibilidad de acceder al magma subterráneo, dirigiendo la lava a cámaras especialmente construidas para enfriarse y crear elementos arquitectónicos prefabricados. Aunque aún se requiere más investigación para evaluar la viabilidad geológica de algunos de estos métodos, Pálmadóttir y Skarphéðinsson consideran que su propuesta se vuelve más realista a medida que avanza el proyecto y se involucra a científicos en la simulación y control de flujos de lava.
