La capital ucraniana, Kyiv, ha sido objeto de un ataque masivo con drones por parte de Rusia, dejando al menos 23 heridos y causando daños significativos en infraestructuras ferroviarias y edificios en toda la ciudad. Según las autoridades locales, las alertas de bombardeo se extendieron durante más de ocho horas, con varios ataques que involucraron un total de 539 drones y 11 misiles, según informó la Fuerza Aérea de Ucrania.
El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, comunicó a través de Telegram que 14 de los heridos necesitaron hospitalización. Los daños se registraron en seis de los diez distritos de la ciudad, afectando tanto a la orilla derecha como a la izquierda del río Dnipro. Uno de los incidentes más graves ocurrió en el distrito de Holosiivskyi, donde los restos de un dron incendiaron una instalación médica.
Este ataque se enmarca dentro de una serie de bombardeos rusos que han aumentado en frecuencia y en intensidad en las últimas semanas, convirtiéndose en algunos de los más mortales desde el inicio del conflicto. La compañía estatal ferroviaria de Ucrania, Ukrzaliznytsia, también confirmó que la infraestructura ferroviaria de la ciudad sufrió daños, lo que ha llevado a desvíos y retrasos en varios trenes de pasajeros.
Reacción de Estados Unidos y el papel de Trump
En un contexto de creciente tensión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló haber mantenido una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en la que se trataron los esfuerzos para poner fin a la crisis en Ucrania. Trump expresó su decepción por la falta de progreso en las negociaciones y su preocupación por la actitud de Putin, afirmando que parece no estar interesado en detener las hostilidades.
Tras su conversación con Putin, Trump anunció su intención de hablar con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, sobre el suministro de armas estadounidenses. Esta comunicación se produce en un momento en que la administración Trump ha decidido suspender parte de la ayuda militar a Ucrania, lo que ha generado un debate en torno a la política de Estados Unidos hacia el conflicto y sus compromisos con sus aliados europeos.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, justificó esta decisión al señalar que se había tomado con el objetivo de priorizar los intereses estadounidenses, tras una revisión de las existencias militares del país.
