El impacto de la inteligencia artificial (IA) en la redacción académica es un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años. Un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores estadounidenses y alemanes ha analizado más de 15 millones de resúmenes biomédicos en PubMed, revelando que un 13,5% de los artículos publicados en 2024 han sido generados, al menos en parte, por modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés).
Aumento de la Influencia de los Modelos de Lenguaje
Desde la aparición de herramientas como ChatGPT, la generación de contenido por IA ha proliferado de manera alarmante, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la precisión y la integridad de la investigación académica. Este estudio, publicado en la revista de acceso abierto Science Advances, se centra en el análisis de cambios en el uso de ciertas palabras antes y después del lanzamiento de ChatGPT, buscando identificar patrones de uso que puedan asociarse a la influencia de estos modelos en la escritura académica.
Los investigadores encontraron que, tras la introducción de LLMs, se produjo un notable cambio en el uso de palabras. Antes de 2024, el 79,2% de las palabras utilizadas en exceso eran sustantivos, mientras que en 2024, el 66% de las palabras en exceso eran verbos y el 14% adjetivos. Este cambio sugiere una preferencia creciente por un estilo más adornado y menos centrado en la información directa, lo que plantea serias interrogantes sobre la calidad del contenido generado.
Los autores del estudio subrayan que investigaciones anteriores que intentaron cuantificar el uso de LLMs en la redacción académica enfrentaban limitaciones significativas, ya que dependían de conjuntos de textos generados por humanos y por LLMs, lo que podía introducir sesgos. En cambio, el enfoque de este estudio, que analiza el uso excesivo de palabras, permite revelar tendencias sin depender de suposiciones previas sobre cómo se utilizan estas herramientas en la práctica académica.
Además, se han identificado diferencias significativas en el uso de LLMs entre distintas disciplinas, países y medios de publicación. Este hallazgo no solo pone de manifiesto la creciente integración de la inteligencia artificial en la investigación académica, sino que también plantea preguntas sobre la necesidad de establecer directrices claras para el uso de estas herramientas en entornos científicos, donde la rigurosidad y la precisión son fundamentales.
