Un equipo internacional de astrónomos, entre los que se encuentran investigadores de la Universidad de Keele, ha llevado a cabo un innovador estudio cósmico que permite medir la masa de una estrella antigua, lo que contribuirá a una mejor comprensión de la historia de nuestra galaxia. Los hallazgos han sido publicados en la revista Astronomy & Astrophysics.
Los científicos, dirigidos por el estudiante de doctorado Jeppe Sinkbæk Thomsen, utilizaron dos métodos distintos para analizar la estrella situada en el sistema binario KIC 10001167. Ambos enfoques, uno basado en el estudio de los objetos que orbitan alrededor de la estrella y otro en la modelización de las pulsaciones de la gigante roja (un proceso conocido como asteroseismología), arrojaron resultados muy similares. Esta concordancia ofrece a los investigadores una visión más clara sobre el pasado de la estrella y las condiciones en las que se formó.
Un hito en la determinación de la edad de las estrellas
La investigación señala un avance significativo en la capacidad de determinar la edad de estrellas antiguas, lo que permite utilizarlas como «fósiles vivos» para estudiar el pasado distante de la Vía Láctea. Al analizar la estrella en cuestión, el equipo logró que las masas pulsacionales y orbitales coincidieran con una precisión del 1.4%, lo que permite establecer la edad de la estrella con un margen de error del 10%.
El Dr. Southworth, coautor del estudio y profesor de astrofísica en la Universidad de Keele, enfatizó la importancia de esta metodología. «La ciencia es nuestra descripción de la realidad, y la astrofísica nos proporciona una visión del universo. Validar diferentes métodos entre sí es fundamental para comprender mejor las estrellas y el universo que las rodea», afirmó.
El movimiento orbital de las estrellas binarias es una herramienta poderosa para la medición y validación de la masa de las estrellas, apoyándose en la teoría clásica de la gravedad establecida en el siglo XVII por Johannes Kepler e Isaac Newton. Este avance no solo se limita a una estrella en particular, sino que tiene implicaciones más amplias en el campo de la astrofísica, ya que la masa de una estrella es clave para determinar su edad y, por ende, para reconstruir la formación de la Vía Láctea a lo largo de miles de millones de años.
Este tipo de investigaciones refuerzan la necesidad de seguir explorando y validando métodos científicos en un tiempo donde muchas teorías requieren un enfoque crítico y riguroso. El estudio de las estrellas antiguas no solo nos ayuda a comprender nuestro lugar en el cosmos, sino que también subraya la importancia del conocimiento acumulado a lo largo de la historia de la humanidad.
