Un nuevo estudio realizado por ingenieros de la Universidad Tecnológica de Georgia y de la Universidad del Sur de Georgia ha descubierto que el biochar, un material similar al carbón producido a partir de hojas y ramas que se acumulan en los suelos forestales, puede ser una solución sostenible y económica para mitigar la contaminación que las lluvias arrastran desde las carreteras hacia los lagos y ríos de Georgia.
Este biochar se puede mezclar con el suelo y utilizar a lo largo de las vías para filtrar de manera natural el agua de lluvia contaminada antes de que llegue a las fuentes de agua superficial. Las pruebas realizadas han demostrado que el biochar es eficaz en la eliminación de contaminantes del agua de lluvia, tanto en los suelos arenosos de la llanura costera como en las arcillas del norte de Georgia. Este método representa una alternativa viable a los materiales costosos que se extraen de la tierra y que se utilizan comúnmente en la construcción de carreteras.
Un método natural y abundante
El equipo de investigación, liderado por el estudiante de doctorado Ahmed Yunus, ha señalado que las carreteras acumulan diversos contaminantes, incluidos depósitos de emisiones de vehículos, polvo de frenos, aceite y grasa. Con cada tormenta, estos contaminantes son arrastrados, lo que contribuye a la degradación de los ecosistemas acuáticos.
El biochar, al ser mezclado con diferentes proporciones de tierra vegetal, acelera los procesos naturales que normalmente absorben y filtran el agua, favoreciendo el crecimiento de microorganismos que descomponen los contaminantes. Al estar compuesto por residuos forestales, su disponibilidad no es un problema. «Contamos con una gran cantidad de residuos de los bosques, lo que significa que la obtención de la materia prima no es un obstáculo», afirma Yunus.
Además de su uso en la construcción de carreteras, el biochar se emplea a menudo para mejorar la calidad del suelo en aplicaciones agrícolas y se ha convertido en una estrategia popular para la captura de carbono. Recientemente, Microsoft adquirió más de un millón de toneladas de créditos de carbono de una empresa que produce biochar en Bolivia.
El estudio también destaca la alineación de esta iniciativa con los principios de la economía circular, un enfoque que cada vez es más adoptado por diversas industrias. «Cada vez más empresas buscan mejorar sus resultados económicos reutilizando, remanufacturando y creando valor a partir de materiales que antes se consideraban sin valor», explica Joe Bozeman, coautor del estudio y profesor asistente en CEE.
La investigación, publicada en el Journal of Environmental Management, proporciona datos clave para ingenieros que deseen aplicar este diseño en la construcción de carreteras, adaptándolo a las características específicas de los suelos locales. Yunus subraya que «si se está construyendo una carretera y se desea aplicar este diseño, es fundamental entender los suelos de alrededor».
El Departamento de Transporte de Georgia ya cuenta con directrices para la construcción de «bioslopes» que capturan y filtran el agua de escorrentía. El biochar podría reemplazar materiales costosos como el zeolito, que deben ser extraídos, ofreciendo una solución más económica y sostenible.
