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El frío extremo en EE. UU. persiste a pesar del calentamiento global, según un nuevo estudio

In Sin categoría
julio 11, 2025

A pesar de un clima en calentamiento, el frío invernal puede apoderarse de ciertas partes de los Estados Unidos. Un estudio publicado en Science Advances ha revelado que dos patrones específicos en el vórtice polar, una masa de aire frío que gira en la estratosfera, dirigen el frío extremo hacia diferentes regiones del país. Un patrón empuja aire ártico hacia el noroeste de EE. UU., mientras que el otro lo dirige hacia las zonas central y oriental.

Desde 2015, el noroeste ha experimentado más episodios de frío intenso, gracias a un cambio en el comportamiento estratosférico vinculado a ciclos climáticos más amplios. En resumen, lo que ocurre a más de 10 millas sobre el Ártico puede influir en el invierno en nuestras ciudades.

A medida que los inviernos en Estados Unidos continúan calentándose en promedio, las olas de frío extremo aún logran afectar amplias zonas del país con una ferocidad sorprendente. Un nuevo estudio ofrece una pista poderosa: la respuesta podría encontrarse más de 16 kilómetros sobre nuestras cabezas, en los patrones cambiantes de la estratosfera.

El equipo internacional de investigación incluye a destacados académicos de diversas instituciones, entre ellos el profesor Chaim Garfinkel (Universidad Hebrea), la doctora Laurie Agel y el profesor Mathew Barlow (Universidad de Massachusetts), el profesor Judah Cohen (MIT y Atmospheric and Environmental Research), y otros expertos en el campo de la investigación climática.

Patrones del vórtice y sus consecuencias en EE. UU.

El estudio identifica dos variaciones distintas del vórtice polar, ambas vinculadas a lo que los científicos denominan un «vórtice estirado», un patrón de circulación distorsionado que provoca fenómenos meteorológicos inusuales en la superficie. Una variación desplaza el vórtice hacia Canadá occidental, preparando el terreno para un intenso frío en el noroeste de EE. UU., mientras que la otra lo desplaza hacia el Atlántico Norte, liberando aire gélido en las regiones central y oriental del país.

Ambas versiones están asociadas con cambios en la forma en que las ondas atmosféricas rebotan alrededor del globo, alterando esencialmente la corriente en chorro y arrastrando aire ártico hacia el sur.

Quizás lo más sorprendente es el hallazgo de que, desde 2015, gran parte del noroeste de EE. UU. ha estado experimentando inviernos más fríos, a pesar de las tendencias de calentamiento general. Los investigadores atribuyen este cambio al aumento en la frecuencia del patrón de vórtice orientado hacia el oeste, que también coincide con fases negativas más fuertes del fenómeno conocido como El Niño/Oscilación del Sur (ENSO), un importante impulsor climático global.

Los investigadores explican que «el cambio climático no solo significa calentamiento en todas partes y todo el tiempo. También implica cambios más complejos y, a veces, contraintuitivos en la aparición de fenómenos meteorológicos extremos». Estos hallazgos ayudan a entender recientes olas de frío en lugares como Montana, las Grandes Llanuras e incluso Texas, como la de febrero de 2021, que resultó ser muy costosa en términos de pérdidas humanas y aseguradoras, mientras que otras regiones pudieron experimentar inviernos más suaves.

Comprender las huellas de la estratosfera en los patrones meteorológicos podría mejorar las previsiones a largo plazo, permitiendo que ciudades, redes eléctricas y el sector agrícola se preparen mejor para las extremas invernales, incluso en un contexto de calentamiento climático general.

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