Bangladesh, conocido como el país de los ríos, enfrenta una crisis de agua que pone en peligro su seguridad alimentaria y los medios de vida de millones de personas. A pesar de que el 80% de los ríos que fluyen por su territorio tienen su origen en países vecinos, la demanda de agua en las crecientes ciudades y en la agricultura intensiva, combinada con el cambio climático, está llevando a una situación insostenible.
Un reciente análisis indica que cuatro de los diez ríos que atraviesan Bangladesh no cumplen con las condiciones mínimas necesarias para mantener los sistemas socio-ecológicos que dependen de ellos. Entre estos ríos se encuentran el Ganges y el viejo Brahmaputra, así como el Gorai y el Halda. Esta situación no solo amenaza el suministro de agua fresca, sino también la vida de millones de pescadores y agricultores que dependen de estos recursos.
Condiciones de los ríos y sus consecuencias
La disminución del caudal de los ríos es alarmante. Durante las últimas tres décadas, los flujos de agua en el delta de Bangladesh han disminuido en todas las estaciones, excepto en invierno. A pesar del tratado de compartición de aguas del Ganges firmado en 1996 entre India y Bangladesh, la capacidad de este río para sustentar la vida está severamente comprometida. El pez hilsa, esencial para la producción pesquera nacional y que representa el 12% de la misma, ha desaparecido de las aguas superiores del Ganges debido a la reducción del caudal.
La extracción excesiva de agua en las zonas superiores, especialmente a través de la presa de Farakka en el estado indio de Bengala Occidental, ha aumentado la salinidad del río Gorai. Un flujo de agua saludable es crucial para mantener un equilibrio adecuado entre el agua salada y dulce. Con la restricción de los flujos, la salinidad ha aumentado, afectando la pesca de agua dulce y la agricultura, y amenazando a la población de delfines de agua dulce en el Ganges.
La baja de los caudales y el incremento de la salinización también ponen en peligro la existencia del mayor bosque de manglares del mundo, cuya pérdida no solo alteraría el clima regional de Bangladesh, India y Nepal, sino que también liberaría una cantidad significativa de carbono a la atmósfera, acelerando el cambio climático.
Abordar esta problemática es un desafío que requiere cooperación internacional y acuerdos justos que permitan gestionar los ríos de manera sostenible, restaurando los ecosistemas asociados y manteniendo los flujos de agua dentro de sus límites seguros. En el delta de Bangladesh, donde los ríos drenan varios países, como China, India, Nepal y Pakistán, la negociación transfronteriza se convierte en una tarea compleja, aunque crucial para el bienestar de cerca de 700 millones de personas.
Las experiencias exitosas, como la Comisión del río Mekong entre Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam, pueden servir como modelo para establecer tratados bilaterales y multilaterales con India y Nepal sobre el Ganges, así como con China y Bután sobre el río Jamuna. La implementación de un sistema de impuestos sobre el uso del agua podría ayudar a resolver conflictos y distribuir equitativamente el acceso al recurso entre los países de la cuenca fluvial.
Además, la restauración de humedales y la mejora de la gestión de las tierras pueden aumentar la resiliencia frente a inundaciones y sequías, asegurando la seguridad hídrica en el delta de Bangladesh. La protección de estos ecosistemas es, por tanto, esencial para garantizar un futuro sostenible tanto para la población como para el medio ambiente.
