Un estudio reciente centrado en Europa ha revelado que el polietileno (PE), el material de embalaje más utilizado en el continente, presenta un menor potencial de calentamiento global a lo largo de su ciclo de vida que alternativas convencionales como el papel, los metales y el vidrio en la mayoría de sus aplicaciones. Esta investigación llega en un momento crucial, ya que la nueva Regulación Europea sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) entró en vigor en febrero de 2025, proporcionando a los responsables políticos información valiosa para redactar actos delegados que podrían impulsar la sustitución del embalaje plástico por alternativas.
El estudio fue llevado a cabo por un equipo de expertos en embalaje y evaluación del ciclo de vida (LCA) de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Viena, Austria, Circular Analytics TK GmbH, también de Austria, y la Escuela de Embalaje de la Universidad Estatal de Michigan, en Estados Unidos, en colaboración con ExxonMobil. Los resultados se publicaron recientemente en la revista Cleaner Environmental Systems.
Los investigadores siguieron los estándares ISO 14040/14044 para realizar la evaluación del ciclo de vida. La evaluación se basó en formatos de embalaje de PE de alta producción y alternativas seleccionadas de Austria y Alemania, abarcando el ciclo de vida del embalaje desde la extracción de materias primas hasta su fin de vida, excluyendo la fase de uso (como tasas de rotura y pérdida de producto debido al rendimiento del embalaje).
Resultados clave del estudio
Se evaluaron 50 formatos de embalaje en cinco aplicaciones finales, incluyendo envolturas de palets, embalajes de agrupación, envases rígidos no alimentarios, sacos de gran resistencia y embalajes flexibles para alimentos. Entre los hallazgos más destacados se encuentran:
- El embalaje de PE mostró un menor potencial de calentamiento global en 34 de los 50 (68%) aplicaciones evaluadas en Europa.
- En comparación con opciones de papel y multimateriales, el embalaje de PE demostró tener un menor potencial de calentamiento global en 19 de 35 casos.
- Reemplazar el embalaje de PE con materiales alternativos, incluyendo papel, multimateriales de papel, vidrio y metales, podría incrementar las emisiones de GWP en hasta 6,96 millones de toneladas de CO2 equivalente, lo que representa un aumento del 40 al 64%.
- Asimismo, esta sustitución aumentaría el peso del embalaje en al menos un 244%, añadiendo cargas adicionales en términos de material, transporte y residuos.
- No se encontró una ventaja ambiental clara para las alternativas en términos de uso de agua, medido como escasez de agua, ni en el uso de recursos fósiles.
Los resultados del estudio abogan por un enfoque más matizado y basado en datos al discutir las políticas de sustitución de materiales de embalaje. Las implicaciones políticas de este estudio ofrecen perspectivas oportunas para los reguladores y las empresas en su esfuerzo por cumplir con los nuevos requisitos de la PPWR europea. Se subraya la importancia de considerar los compromisos ambientales al seleccionar materiales de embalaje, destacando los beneficios del embalaje basado en PE en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y el peso del embalaje.
Manfred Tacker, autor principal del estudio, declaró: «El embalaje de polietileno desempeña un papel fundamental en la conservación y protección de bienes a lo largo de las cadenas de valor, y nuestro estudio demuestra sus ventajas ambientales potenciales sobre muchos materiales alternativos reconocidos». Rafael Auras, coautor y profesor en la Escuela de Embalaje de la Universidad Estatal de Michigan, añadió que «este estudio mejora nuestra comprensión de los impactos ambientales potenciales del embalaje al evaluar el PE y materiales de embalaje alternativos, destacando que los responsables políticos deben evaluar de manera integral los sistemas de embalaje de productos para reducir efectivamente el GWP y otros impactos ambientales a lo largo de la cadena de suministro».
Los hallazgos de este estudio ofrecen información valiosa para responsables políticos, industrias y defensores de la sostenibilidad que están reevaluando materiales en su camino hacia una economía circular.
